martes, 15 de junio de 2010

LA PASION DEL MINICUENTO


Leer y escribir son dos de los verbos más satisfactorios. Al leer descubrimos, aprendemos, alguien más nos transmite sus energías,sus miedos, sus mundos, sus gustos, sus esperanzas, sus alegrías.
Al escribir estamos procesando todo lo que hemos digerido gracias a los otros…
No he sido muy aficionado a escribir cuentos, pero desde hace unos años atrás me he atrevido a intentarlo, por ahí existen algunos sin ver aun la luz pública. Mas he descubierto mi inclinación por los relatos cortos…Pienso que son atractivos y seductores, no creen? Mas en esta era de la aceleración , de todo rápido y búsqueda de deleites  vertiginosos…

Les quiero compartir algunos (uno mío) otros de diversos autores de todo el mundo.
Me sorprendió encontrar estos días una pagina web de un autor paisa, que se le admira por su capacidad y genio a la hora de componer minirelatos, su nombre Alejandro Ramirez, les comparto su página abajo…

Que disfruten:

1
El precursor de Cervantes
[Minicuento. Texto completo]
Marco Denevi

Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas1.

1. Tercianas: Fiebre intermitente cuyos accesos se repiten cada tres días.
FIN

 2
El dedo
[Minicuento. Texto completo]
Feng Meng-lung

Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa.

-¿Qué más deseas, pues? -le preguntó sorprendido el hacedor de prodigios.

-¡Quisiera tu dedo! -contestó el otro.
FIN

3
Un creyente
[Minicuento. Texto completo]
 George Loring Frost

Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:

-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?

-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?

-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.

FIN

4
Las gafas
[Cuento. Texto completo]
Matías García Megías

Tengo gafas para ver verdades. Como no tengo costumbre no las uso nunca.
Sólo una vez...

Mi mujer dormía a mi lado.

Puestas las gafas, la miré.

La calavera del esqueleto que yacía debajo de las sabanas roncaba a mi lado, junto a mí.

El hueso redondo sobre la almohada tenía los cabellos de mi mujer, con los rulos de mi mujer.

Los dientes descarnados que mordían el aire a cada ronquido, tenían la prótesis de platino de mi mujer.

Acaricié los cabellos y palpé el hueso procurando no entrar en las cuencas de los ojos: no cabía duda, aquello era mi mujer.

Dejé las gafas, me levanté, y estuve paseando hasta que el sueño me rindió y me volvió a la cama.

Desde entonces, pienso mucho en las cosas de la vida y de la muerte.

Amo a mi mujer, pero si fuera más joven me metería a monje.

FIN

5
Final para un cuento fantástico
[Minicuento. Texto completo]
I.A. Ireland

-¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.

-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!

-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.

Pasó a través de la puerta y desapareció.

FIN

6
Temor de la cólera
[Minicuento. Texto completo]
Ah'med el Qalyubi

En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre le escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió:
-Me escupió en la cara y temí matarlo estando yo enojado. Sólo quiero matar a mis enemigos estando puro ante Dios.

FIN

7
Historia de los dos que soñaron
[Minicuento. Texto completo]
Gustavo Weil

Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:

-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla.

A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez lo hizo comparecer y le dijo:

-¿Quién eres y cuál es tu patria?

El hombre declaró:

-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.

El juez le preguntó:

-¿Qué te trajo a Persia?

El hombre optó por la verdad y le dijo:

-Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.

El juez echó a reír.

-Hombre desatinado -le dijo-, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín. Y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol, una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.

El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del juez) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.

FIN

8
La sentencia
[Cuento. Texto completo]
Wu Ch'eng-en

Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.
Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.

Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes, que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

-¡Cayó del cielo!

Wei Cheng, que había despertado, la miró con perplejidad y observó:

-Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así.

FIN

9
Una lengua muerta
Alejandro Ramirez

Tantos años estudiando latín, ¡una lengua muerta!, y por fin me sirvió de algo. Anoche soñé que estaba en el senado romano, en tiempos de la república, bajo el reinado de Octavio Augusto. Y pude entender casi todo lo que decían.


10
Lo que había en el cuarto
Gustavo Quiceno

Habitaban  el barrio más tenebroso del  poblado, los  primíparos padres,  amenazaban a Nicolás, su unigénito de 7 anos , después de sus constantes Pataletas , con mandarlo   al tétrico cuarto de San Alejo .
Decían ,habían asesinado alguien allí  hacia una década atrás, nadie entraba casi nunca.  Su Oscuridad , semejante en el día , intimidaba mismo los mayores…
Aquella noche los padres desesperados, decididos a hacerle escarmentar,empujaron a la fuerza al niño, cerrando  con decisión el picaporte. No les conmovió sus gritos, buscaban solo un escarmiento. Al cabo de una hora decidieron abrir, Nicolás yacía muerto junto a la puerta.

FIN

lunes, 14 de junio de 2010

Un onceno de lujo para el Mundial de Sudáfrica



Encontré este fenomenal y literario articulo en la red, específicamente  en la pagina web del periódico de Casa: "La Patria" de Manizales- Caldas (Colombia) , que pese a sus limitaciones en la presentación de servicio virtual ofrece interesantes publicaciones como el suplemento llamado PAPEL SALMÓN en donde desde hace mas de una década  se resalta la literatura nacional, local así como latinoamericana.

Acá les traigo, les pego y les comparto este mini ensayo sobre fútbol muy inclusive, muy actual por el Mundial de Futbol,  habla de autores y literatura y de alineaciones , que lo disfruten tanto como yo. Nos quitamos el sombrero o se lo hacemos (como en el fútbol?..mejor no ) al autor.

(Amandla)
El fútbol y la literatura 

Daniel Noemí Voionmaa* - Papel Salmón

Pablo Neruda en el arco, José Hernández y Rubén Darío en la defensa. De lateral izquierdo, César Vallejo y a la derecha, Paz. En el medio, Gabo, Pablo Palacio y Borges. Punteros, Cortázar y Quiroga. Centrodelantero, Bolaño. Director técnico, Miguel C. Saavedra. Equipo.


El placer estético que nos depara un poema, que nos arrebata un cuadro o nos inventa una película, es una de las experiencias más extrañas y hermosas a la que, como seres humanos, tenemos acceso.


Un placer similar o aún mayor es el que muchos experimentan cuando al contemplar sobre el verde que te quiero verde terreno un par de toques, unos movimientos de ballet o la treintaidós cruzando una línea, nos hacen gritar de alegría o nos provocan una angustia visceral. ¿Qué es más hermoso: la página final de Cien años de soledad o Maradona, pasa uno, dos, tres, cuatro, sale Shilton, gol gol gol, ¡Maragol!…?


Camus alguna vez dijo que todo lo que sabía sobre las relaciones humanas, lo aprendió jugando como portero en su juventud. El gran sueño de Derrida, el que nunca pudo deconstruir, fue ser jugador de fútbol. Cervantes, de haber vivido un par de años después, hubiese hecho de don Quijote y Sancho, sin dudas, futbolistas de serie B.


El mejor equipo


Todo Mundial es una fiesta y, no lo vamos a negar, un negocio. Pero hay algo más importante: el fútbol es un lenguaje que no reconoce fronteras. Es por eso, que a pesar de la exacerbación de nacionalismos y fanatismos que a veces ocurre, nadie ha logrado inventar una mejor instancia y un mejor momento que un partido de fútbol para conversar, después, al amparo de una cerveza, una fría, una chela, una birra, y arreglar el mundo y pensar que siempre hay un próximo domingo.


El 11 de junio comienza el Mundial  en Sudáfrica. ¿Qué equipo ganará? ¿Quién será el sucesor de los Azzurri? Después de un largo estudio y detallado análisis, aquí va mi propuesta del mejor equipo, uno imbatible e inigualable: La selección de estrellas hispanoamericanas. Veamos:


En la cancha


Bajo los tres palos: Neptalí Reyes Basualto, también conocido como el “Gato de Parral” o simplemente Pablo Neruda. Seguro, dueño de una agilidad impresionante: desde románticos veinte poemas de amor a radicales odas a Lenin, pasando por toda la América y su historia, es alguien que no dejará pasar ni una.


 Posee además un saque de nivel internacional. En la defensa: al centro dos baluartes, José Hernández y Rubén Darío. El primero nos ofrece toda la viveza y astucia del jugador de arrabal. Viene de ida y va de vuelta, se las sabe por libro. Darío, en tanto, aprendió en el viejo continente las mejores tácticas y estrategias, y las aderezó con un toque a la vez autóctono y cosmopolita. Su porte e impronta son sinónimos de solidez. Lateral izquierdo: César Vallejo, ya sea de local o en París, es impasable. Ademas tiene una subida que literalmente descoloca a todo oponente. Y cuando hay que poner la pierna, él sabe de golpes en la vida. A la derecha: Octavio Paz (quien reemplaza al lesionado Rómulo Gallegos). Por ese flanco no se le escapa ni Sor Juana. Posee una técnica impresionante y una finura que muchos comentaristas califican de poética. De vasta trayectoria, jugó primero como lateral izquierdo, lo cual le permite conocer los dos lados de la cancha. En la mitad de la cancha (hemos decidido jugar con un cuatro-tres-tres): un trío que de solo verlo el oponente sabe que tiene perdido el partido. En la contención, Gabriel García Márquez. Gabo es un jugador mágico, profundamente imaginativo capaz de desdoblarse en sus funciones. De un físico inagotable, puede correr durante cien o más minutos. Un poco más adelante un verdadero maldito: Pablo Palacio, cuencano ambidextro, inclasificable en su estilo, puede jugar a la vanguardia o la retaguardia, pero al final siempre muestra un radical realismo en la cancha. De Diez, che, JLB, o como él le gusta llamarse a sí mismo: simplemente Borges. Todo parte de él. Una visión de campo solo igualable a la ironía que Miguel pone en cada pase y entrega. Prefiere el toque corto y punzante. Un ídolo para todos los tiempos.


Dificilísima resultó elegir a los delanteros. Punteros: Julio Cortázar y Horacio Quiroga. Cortázar tiene una gambeta, una capacidad de finta tal que pareciera estar jugando a la rayuela en la cancha. Todas las defensas quedan boca arriba con él. Pero cuando hay que ponerse serio su tiro y puntería son envidiables. Goleador ya en las inferiores, es famoso por su tranquilidad en el momento del finiquito: KO. Quiroga es un atacante que aterroriza a los defensores. Creativo como ninguno, se maneja muy bien con las más diversas estrategias. Es capaz de sorprender con una jugada fantástica o simplemente dar el centro perfecto hacia atrás. Y de centrodelantero: la estrella del momento, alguien que está siendo tentado por los mejores equipos europeos, Roberto X. Bolaño. Dueño de un disparo fulminante. Inagotable en la cancha (y fuera de ella, nos han dicho), ha sido goleador indiscutible durante las últimas cinco temporadas. La prensa no ha escatimado en elogios: es un salvaje, está marcado por las estrellas, juega el fútbol del futuro.


En el banco


La reserva es cuantiosa y, no le quepa a nadie duda, que en caso de cualquier inconveniente, no faltará el reemplazo ideal. Así por lo menos me dijo el flamante director técnico, Miguel de Cervantes Saavedra, desde el lugar donde se concentran en preparación del primer juego. La única preocupación del entrenador es el entendimiento entre sus pupilos: “Mire, aquí tenemos once estrellas. Ahora hay que hacer que jueguen como equipo. De eso se trata la vida, sabe usted; ha llegado la hora de deshacer entuertos y eso es lo que vamos a hacer.”
He leído en los periódicos variadas críticas a la selección hecha por Saavedra. Lectores y lectoras están invitados a hacer las suyas. Yo, por mientras, alisto mis maletas


*Ph. D University M.A. y M. Phil. Yale University. Profesor de literatura y cultura latinoamericana en el Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Michigan (USA). Crítico y ensayista. 
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1/3 Juan Villoro. "Dios es redondo. Una interpretación literaria de la pasión futbolistica 









2/3 Juan Villoro. "Dios es redondo. Una interpretación literaria de la pasión futbolística"














3/3 Juan Villoro. "Dios es redondo. Una interpretación literaria de la pasión futbolística"