lunes, 20 de octubre de 2008

Narcisa de Jesús : Nueva santa latinoamericana



Narcisa de Jesús nació en Nobol, Ecuador, a fines de 1832. Sus padres fueron don Pedro Martillo Mosquera y doña Josefina Morán. Se desempeñaban como campesinos y murieron cuando Narcisa era muy joven. La nueva santa ecuatoriana se trasladó a Guayaquil donde vivió por más de 15 años dedicada a la oración, al trabajo manual y a la caridad apostólica. A principios de 1868 viajó a Lima y allí continuó su vida virtuosa como seglar, alojada en la Casa de las Hermanas de la Orden Laical de Santo Domingo, hasta su muerte el 8 de diciembre de 1869. Su cuerpo fue trasladado a Guayaquil en 1955 y ahora permanece en Nobol, su pueblo natal.
En 1992 el Papa Juan Pablo II la beatificó. En aquella ocasión el Santo Padre señaló que “Narcisa de Jesús Martillo Morán, joven laica nacida el siglo pasado en Nobol, es presentada hoy por la Iglesia como un modelo de virtud, especialmente para tantas mujeres de América Latina que, como ella, tienen que emigrar del campo a la ciudad en busca de trabajo y sustento. La espiritualidad de Narcisa de Jesús está basada en el escondimiento a los ojos del mundo, viviendo en la más profunda humildad y pobreza, ofreciendo al Señor sus penitencias como holocausto para la salvación de los hombres”.

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Narcisito, como era conocida, dedicaba ocho horas diarias a la oración. Sus pilares eran la eucaristía que recibía diariamente, las Sagradas Escrituras y su amor filial a María a través del Santo Rosario. Tenía igualmente una devoción especial al Sagrado Corazón.

Siendo laica, Narcisita vivió la virginidad, la pobreza y la obediencia: “Ella optó por buscar afanosamente las ayudas que la santa Madre Iglesia en sus cuidados maternales siempre proporciona a todos sus hijos. En este sentido, supo elegir prudentemente sus directores espirituales y confesores como mediadores que expresaban la voluntad de Dios, voluntad que ella buscaba con todo su corazón”, asegura el sacerdote ecuatoriano Carlos Vinicio Urdiales, estudioso de la vida de la santa.

Fue la búsqueda de un director espiritual lo que la llevó a trasladare a Guayaquil cuando tenía 18 años con el padre Luis Tola. Más tarde y por la misma razón la santa viajó a Lima en 1868 para recibir allí dirección espiritual con el padre Fray Pedro Gual.

Narcisita tuvo que vivir desde muy pequeña varias renuncias y abnegaciones. La primera de ellas fue la muerte de su madre cuando tenía sólo seis años. A los 18 años murió su padre y la joven renunció a su herencia.

Además practicó fuertes actos de penitencia con azotes y coronas de espinas: “Encontramos la aplicación constante de la sabiduría de la cruz en cada circunstancia de la vida. Ella estaba firmemente persuadida de que el camino de la santidad pasa por la humillación y la abnegación, es decir, por el sentirse crucificada con Cristo”, dijo el Papa Juan Pablo II en la homilía durante su beatificación en 1992.

Tuvo un fuerte celo apostólico con los niños y jovenes. Primero en la parroquia de la localidad de Dualde y luego en la catedral de Guayaquil, donde enseñaba.

También estuvo involucrada con la pastoral de jóvenes abandonadas y refugiadas trabajando en la “Casa de las Recogidas” de Guayaquil. Allí enseñaba costura y bordado. A su vez visitaba a los enfermos y moribundos.

La práctica de la caridad la llevaron hasta la ciudad de Cuenca donde atendió a su director espiritual monseñor Amadeo Millán, quien meses más tarde murió de tuberculosis.

Narcisita falleció en diciembre de 1869 luego de largos meses de enfermedades y ofrecimientos. Según los médicos que la revisaron su cuerpo estaba extenuado por la vida de sacrificios y penitencias.

Fuentes: ZENIT.org e ACIprensa

La Madre Bernarda: "la santa cartagenera"


A pesar de haber hacido en Suiza, sus devotos la consideran 'la santa cartagenera', ya que en la capital de Bolívar desarrolló su obra durante muchos años.

María Bernarda del Sagrado Corazón de Jesús Butler, como es su nombre de pila, nació en el Cantón de Argovia (Suiza) en 1848, y murió en Cartagena en 1924.
Los cartageneros se sienten 'dueños', más que ninguno de otra región del mundo, de la obra milagrosa de la religiosa, pues son muchos los que aseguran haber sido beneficiados directamente por sus milagros.
Por eso una delegación de unas 50 personas de esta ciudad, entre ciudadanos del común, sacerdotes y religiosas ,se encontraron en Roma para presenciar la ceremonia.
De acuerdo con muchas opiniones, la madre Bernarda es la responsable de que en Cartagena haya clínicas, iglesias, calles y centenares de mujeres con su nombre de pila: Bernarda, debido a su elogiada labor.
"Aquí la sentimos como si fuera nacida en nuestro suelo, pues fue en esta ciudad donde desarrolló su labor milagrosa", señaló Eugenio Salcedo Lora, uno de los viajeros a la canonización ocurrida el pasado 12 de octubre en Roma.
Aunque la exaltación a santa se logró por dos testimonios ocurridos en Cartagena: la de la médica Mirna Jazime Correa, y la de la barranquillera Liliana Sánchez, cuyas recuperaciones, cuando estaban al borde de la muerte, sirvieron para la beatificación y posterior canonización, son muchos los testimonios que no son conocidos públicamente.
Precisamente Salcedo Lora es una de estas personas que dice haber recibido la bendición de la madre Bernarda.
Cuenta que a la edad de 7 años sufrió una severa meningitis, que posteriormente le degeneró en una poliomielitis, que le impidió caminar durante más de cuatro años.
Pero su madre, Elena Lora, puso toda su devoción a la madre Bernarda, y no desfalleció nunca, no obstante no haber recibido ninguna respuesta en la primera novena que le ofrendó.
En la segunda novena, en el último día, Eugenio se levantó de la cama sin ayuda de nadie y desde entonces no ha sufrido ninguna discapacidad.
De eso hace 49 años, y Salcedo cada vez que puede le rinde tributo a la santa madre Bernarda, al igual que la mayoría de los que viajó a Roma desde Cartagena. "Cada uno tiene su historia de sanación", precisó.
En 1995, cuando fue beatificada por Juan Pablo II, Salcedo Lora también asistió a la ceremonia.

La celebración se extenderá hasta el 3 de noviembre próximo cuando se abran las puertas del santuario donde reposarán sus restos mortales.


Los dos milagros

Dos milagros han sido reconocidos expresamente por la Iglesia Católica, atribuidos a la intercesión de la madre María Bernarda Bütler.
El milagro tomado para la beatificación ocurrió en 1969: la pequeña Liliana Sánchez, natural de Barranquilla, que por aquel entonces contaba con sólo 15 días de vida, presentaba ausencia de los huesos de la bóveda craneana e iba a morir en el corto plazo según dictaminaron los médicos que le veían.
Una religiosa de la congregación, la hermana Filomena Martínez, le entregó a la mamá de la niña una reliquia de la madre Bernarda y una novena.
La señora puso la reliquia en la cabeza de su hija y rezó. De la noche a la mañana, se produjo una reconstrucción ósea completa, verificada por los médicos, asegura hoy.
El otro hecho ocurrió en el año 2002. Mirna Jazime Correa, una médico de 29 años de edad de Cartagena, presentaba neumonía atípica complicada con derrame pleural bilateral y síndrome distrés respiratorio del adulto (SDRA), por lo que los médicos la habían desahuciado.
La mamá de Mirna también colocó sobre la cabeza de su hija una reliquia de la beata María Bernarda y pidió durante todo el día la curación.
"La recuperación fue testificada por 12 médicos", indicó la hermana María Elisa Hincapié, de la comunidad franciscana Misionera María Auxiliadora.
Este hecho fue aprobado por el Papa quien por intermedio de un decreto aprobó el milagro.

JUAN CARLOS DÍAZ M.
Corresponsal de EL TIEMPO
CARTAGENA

CUATRO NUEVOS SANTOS EN LA IGLESIA CATOLICA

El 12 de octubre pasado,el papa Benedicto XVI canonizó a cuatro personas en Roma, con lo que la Iglesia católica romana cuenta con nuevos santos: la monja activa en Colombia nacida en Suiza Maria Bernarda Bütler, la ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo, la india Anna Muttathupandathu y el italiano Gaetano Errico.Numerosos fieles se congregaron en la plaza de San Pedro en El Vaticano para participar en la misa de canonización.
"La madre Bernarda (1848-1924) sigue siendo un ejemplo ilustrador de una mujer bíblica: fuerte, inteligente, mística, maestra espiritual y misionera excelente", se dijo en la misa durante la canonización de la primera santa nacida en suiza, en el municipio de Auw situado entre Zúrich y Lucerna, y que trabajó como monja en Colombia.
El procedimiento para la canonización está fuertemente regulado en la Iglesia católica. Una de las condiciones es la realización de un milagro además de haber llevado una vida intachable como cristiano.
En el caso de Bütler se investigan desde hace 50 años dos posibles milagros: la sanación de un tumor cerebral en un niño de dos semanas y de la afección pulmonar de una doctora en Cartagena. Para la Iglesia ya está claro que se trató de curaciones milagrosas.
El Papa también canonizó a la ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo, fallecida en Perú en 1869, y a la monja india Anna Muttathupandathu, fallecida en 1946, que se convirtió en la primera santa de esa nacionalidad. El sacerdote italiano Gaetano Errico, oriundo de Nápoles y fundador de la orden de los Misioneros de los Sagrados Corazones, fue el único hombre entre los nuevos santos.