domingo, 12 de abril de 2009

La crisis economica tambien toca a las instituciones religiosas

Escuchen acâ , a mi hermano Padre Felipe Acosta,ecônomo del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal (Comunidad a la que pertenezco), hablando para Caracol Radio en Colombia sobr la dura situaciô econômica que tambiên estâ afectando a las instituciones religiosas y misioneras.

martes, 7 de abril de 2009

En los 120 anos del nacimiento de la gran Gabriela Mistral


1889 -1957
GABRIELA MISTRAL .

La experiencia es un billete de lotería comprado después del sorteo.
(Gabriela Mistral)



(DAR CLICK EN EL VIDEO PAR MIRAR EL MOMENTO EN QUE LE ES ENREGADO EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA)

Nació en la ciudad de Vicuña, cuarta región, Chile. Hija de Juan Jerónimo Godoy y Petronila Alcayaga, quienes la bautizaron con el nombre de Lucila. A los tres años su padre abandona la familia. En 1904 colabora en el periódico "Coquimbo", de La Serena, utilizando los seudónimos de "Alguien", "Soledad" y "Alma". A los quince años empieza a trabajar, en la Escuela de La Compañia, aldea vecina a Vicuña. A los 17 años conoce a Romelio Ureta, empleado de Ferrocarriles, "el amor de su vida". Durante este período, da clases en la escuela de La Cantera. En 1907 escribe para los periódicos "La Voz de Elqui" y "La Reforma". Un año después figura en la antología "Literatura Coquimbana" de L. Carlos Soto Ayala, en la cual éste le dedica un breve estudio y selecciona tres prosas poéticas de la autora: "Ensoñación", "Junto al mar" y "Carta íntima". El 25 de noviembre de 1909, a los 26 años de edad, se suicida en Coquimbo, Romelio Ureta. En sus bolsillos se encontró una tarjeta con el nombre de Lucila Godoy. Ella es inspectora en el Liceo de Señoritas de La Serena. Destacada educadora, visitó México, Estados Unidos y Europa estudiando las escuelas y métodos educativos de estos países. Fue profesora invitada en las universidades de Barnard, Middlebury y Puerto Rico. A partir de 1933, y durante el perido de veinte años, trabajó como cónsul de su país en ciudades como Madrid, Lisboa y Los Ángeles, entre otras. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, e fue muy influyente en la obra creativa de muchos escritores latinoamericanos posteriores, como Pablo Neruda y Octavio Paz. Sus diversos poemas escritos para los niños se recitan y cantan en muy diversos países. En 1945 fue el primer escritor latinoamericano que consiguió el Premio Nobel de Literatura. En 1951, le otorgaron el Premio Nacional de Literatura de su país. Hija de un profesor rural y con una hermanastra de la misma profesión, Gabriela Mistral, con temprana vocación por el magisterio, llegó a ser directora de varios liceos fiscales. Su fama como poetisa llegó en 1914,tras haber sido premiada en unos Juegos Florales por sus Sonetos de la muerte, inspirados en el suicidio de su gran amor, el joven Romelio Ureta. A este concurso se presentó con el seudónimo que desde entonces la acompañaría toda su vida. A su primer libro de poemas, Desolación (1922), le siguieron Ternura (1924), Tala (1938), Lagar (1954) y otros. Tras una larga enfermedad, fallece el 10 de enero de 1957, a las 4,10 horas, en el Hospital General de Hempstead, en Nueva York. Sus restos reciben el homenaje del pueblo chileno, declarándose tres días de duelo oficial. Se le rinden homenajes en todo el Continente y en la mayoría de los países del mundo.


(Desolación, 1922)

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que son míos;
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos,
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no encuentro los instantes,
porque la "noche larga" ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que vine para ver los paisajes mortales.
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales;
¡siempre será su altura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada

viernes, 20 de marzo de 2009

EN LOS 15 ANOS DE LA RESURRECCION DE MI ABUELO FABIO



El papá a de mi mama era un hombre bueno. Bueno por su actitud ante la vida, su sentido del humor especial y remarcable, bueno por sus buenos sentimientos, su prudencia, su silencio acertado en las diferentes situaciones de la vida, su espíritu de paz, su fe en Dios sin muchas rimbombancias…en fin.
Hoy cuando en la familia contamos ya 15 años desde su partida, quiero escribir estas líneas en homenaje a él, porque además de haber sido mi abuelo materno, fue mi padrino de bautismo y fue quien al parecer eligió mi nombre GUSTAVO.
Mis primeros recuerdos de su figura y su presencia se grabaron en mi cabeza, mi mundo y existencia de infante entre los 5 y los 12 anos. Papa Fabio y Mamita Rubi tuvieron una gran finca en la Vereda El Placer justo en la frontera con la otra vereda los Zainos, la verdad no se por cuánto tiempo habitaron allí, quizás unos 30 años , etapa que empezaron desde el día de su matrimonio y esperaron hasta que todos su hijos crecieran y se defendieran , para asi salir de allí y emigrar después a la zona urbana de nuestro inolvidable y entrañable Marquetalia.
Pero tengo entendido que mis abuelos en varias ocasiones , al menos dos veces , por lo que mi memoria me dice, se trasladaron del campo al pueblo. En un primer momento ensayaron por allá en 1975 o1976, contaba yo con 7 años . Dejaron la finca en administración y A alguien le habían arrendado un negocio de abarrote pequeño con una casa vivienda detrás de esta por toda la calle principal del pueblo. Me contaba mi mama, su hija mayor, que en el cielo éste, que aquella empresa de la pequeña tienda no duro mucho tiempo por la poca paciencia de mi abuelo y su desidia para vender tantas pequeñas cosas. Decidieron regresar al campo y allí creo que mi abuelo era más feliz, pues mi abuela se adaptaba al parecer fácilmente a todo.
Son inolvidables las navidades que se celebraban en aquel refugio y propiedad de los abuelos. Cada fin de ano nos reuníamos mucha familia, se sacrificaba un cerdo, se quemaba mucha pólvora y se intercambiaban muchos regalos y los niños éramos los más afortunados y por tanto felices. Si , nosotros, ajenos a toda preocupación trascendental o propia de los adultos, fuera sentimental, económica, espiritual. Nosotros éramos la esperanza, la razón , el origen de aquellas felicidades.
Nuestro abuelo Fabio nos hacia reír con sus ocurrencias, sus frases lapidarias, espontáneas y alegres Y que EN OCASIONES después de un pequeño susto daban origen a la risa relajada, blanca e inocente. Por ejemplo algunas veces nos acercábamos a êl (y esto lo hizo siempre hasta su final) y como niños curiosos de verle su posición continua del cuerpo al escuchar la música popular que le encantaba, nuestro abuelo sentado sobre la cama o una silla cerraba los ojos e mantenía inclinada su cabeza por ratos prolongados…Maliciosamente el esperaba que estuviera alguien muy cerca para de una manera súbita levantar la cabeza, mirar a la persona y enseguida dar una palmoteada fuerte a la vez que gritaba graciosamente: “AHÍ VIENE EL PEGUE!”, de Ahí saliamos a correr o minimo uno se sobresaltaba y daba libertad a una soberana carcajada, feliz, alegre y yo diría terapéutica. Era como el juego preferido del abuelo que en esos anos estaba joven frisando los 50 quizas.
En alguna semblanza que hacia también de su esposa, nuestra querida Mama Ruby , destacaba el poco entusiasmo que Papa Fabio ponía a las cuestiones y obligaciones de los negocios, de los trabajos de la casa y la finca. Todo lo había delegado por mutuo acuerdo a la abuela, que siempre apareció ante nosotros, su familia y cercanos como la matrona, la patrona, la que tomaba las decisiones en casa en asuntos de dinero, de bienestar, etc. De este modo aparecían las cosas, me pregunto entonces si las cosas fueron siempre de esta manera durante la vida que ambos compartieron juntos, o solo fue en los últimos años. A lo mejor siempre fue así por lo que uno escucha de tíos (hermanos suyos) y sus hijos mayores. EN todo caso uno no veía incomodo al abuelo ni infeliz, aparentemente gustaba mirar la vida sin tantas preocupaciones, contentándose de vivir bien, en paz y con buena salud. El abuelo siempre hablaba lo necesario, cuando debía corregir o se le invitaba a hablar para dar una opinión, o sino el tomaba libremente la palabra, cuando quería, para hacer sus chistes originales y propios.
Mi abuelo me enseno a amar a Dios, la familia y a todos los seres humanos. No me lo ensenaba con extensos discursos o teorías vanas, me lo transmitía con sus actitudes y gestos ante las diversas circunstancias de la vida.
Mi abuelo me heredo su carácter pacífico, su mirada meditativa y reflexiva de la existencia , ese especie de diálogo continuo con Dios y la comprensión o mejor actitud sabia ante lo desconocido y el misterio.
Mi abuelo me transmitió su sentido del humor, fino, ingenuo. Me ensenó a mostrarle una sonrisa a la vida , misma si esta a veces aparece ante nosotros como dura, cruel y despiadada.
Mi abuelo me ensenó a amar la música popular, sobretodo de artistas como Los Trovadores de Cuyo, El Conjunto América y El caballero Gaucho, eso sin contar Los Relicarios, Los pamperos, todos esos artistas que estuvieron en boga en aquellos fines de los 70 y comienzos de los 80s.
Pero sobretodo mi abuelo y mi abuela me ensenaron a amar la vida, a darle un sentido continuamente, a no desfallecer o tirar la toalla ante los problemas, las angustias, que no faltan.
Saben? Mi abuelo hasta el último minuto amo profundamente la vida, no quería irse de este mundo, “era alguien muy apegado a la vida”, destacaba en él su gusto por vivir, por disfrutar cada cosa, cada evento…lamentablemente un accidente post operatorio aceleró su partida de este mundo. Aquejado de un tumor en el estomago, algo así como una gastritis severa, se hizo operar. La intervención fue exitosa, pero el error de alguien en la clínica (le dieron un vaso de jugo o algo liquido que causo la peritonitis letal), donde estaba le costó la vida que tanto amaba. Tenía 74 años si no me equivoco y hoy 20 de marzo del 2009, exactamente celebramos 15 años de su resurrección. En el cielo “Tío tigre” como lo apodaron después sus sobrinos y algunos amigos en Cali donde paso los últimos años (1990-1994), debe estar riéndose y haciendo reír…
Nos cuida, nos guarda, intercede por nosotros ante Dios y nos siga enviando su legado, su mensaje de que a pesar de que todo parezca a veces oscuro, difícil no dejemos de luchar, de creer en Dios y estar convencidos de que no estamos solos, que en el silencio, se encuentra a Dios, se encuentra la soledad también eterna compañera. Que la música está ahí para hacernos soñar, para volar y trascender el mundo…
Dios te tenga en su gloria amado Papa Fabio, abuelo del corazón, Tío “simpático tigre”.

Hudson, Quebec, Canadá
Marzo 20 2009