jueves, 23 de abril de 2009

EN EL DIA DE IDIOMA



Mi vida ha adquirido un gran sentido gracias a las letras, a la literatura, a los libros. Siempre los he amado, los amê desde pequeño. Frisaba los 6 anos cuando comence a balbucear y a tratar de darle sonido a las letras y llegar a deleitarme con las palabras. Como olvidar que mi abuela paterna Virginia , asi como mi padre, dedicaban mucho tiempo en mi epoca de escolar para enseñarme a leer y aprender a apreciar el lenguaje, la capacidad de comunicaciôn.

Comprobê siempre que la fantasîa, la imaginaciôn y el deseo de sonar estân antes que el aprender a leer y llegar asî a plasmar una historia sobre el papel.

He compredido siempre que mismo los analfabetas son capaces de crear,de inventar grandes historias y de inspirarse por supuesto en sus vivencias. Porque toda vida o toda existencia es sagrada, importante y trascendente y por lo tanto digna de ser relatada.

Entre los 7 y 8 años leí la biblia y fue como mi primer libro de cabecera. No se hasta donde su lectura influyó en mi para que asî llegara yo un dia a tomar la decisiôn de hacerme sacerdote.

En una de las tantas vacaciones escolares, y en una casa de campo donde me acogiân mis familiares que allî residîan , en algûn cuarto viejo, sobre una abandonada e improvisada biblioteca me encontrarîa con otro maravilloso libro que influirîa en mî: Las mil y una noches (amarillo y sucio por el paso del tiempo). Aladino, Alî Baba, Simbad y por supuesto la relatora la Scherezada (doncella bella e inteligente, compositora de cuentos) me transportarîan a paisajes de lontananza, en el medio oriente para ser testigo de sus aventuras y desventuras.

Después fueron las revistas de comics, y en Kalimân, Arandû, Memîn Pinguin, entre otros, encontrê en ellos cómplices y companeros que me brindaron aliciente respiro y solaz en medio de una infancia a veces dura de soledad, miedo, tensones y esperanzas.

Estando en el colegio comenzarîa a despertar mi incipiente aficciôn por la literatura, componiendo cuentos breves, raros y particulares con introducciones, nudos y desenlaces solo plenamente comprendidos y apreciados por mi. Harîa algunos borradores y ensayos de cuentos que terminarîan anônimamente en la basurera.

Probé con la poesîa, me embebî en muchos libros y justo el ano en que haciâ el primer ano de Colegio en el Juan XXIII, leîa por primera vez a Gabriel Garcîa Mârquez, nuestro famoso GABO y gana el premio Nobel, era 1982. Despuês me dirîa en la ingenuidad e inocencia de pre-dolescente, como habîan podido otorgarle un tan gran premio al autor de un libro tan aburrido como "La Hojarasca".
Sôlo , despuês sabrîa de la existencia entre sus obras de "Cien anos de Soledad" y de "Crômica de una muerte anunciada", para mî la primera obra suya que me gustô.




(En este video Ricardo Arjona cuenta como l literatura ha influido en su mûsica)

García Marquez se volviô autor de lectura obligada entre los anos 1982 y 1987, cuando terminê mis estudios secundarios.

Pero a la par con GABO, tambiên tuve la fortuna de degustar mâs con la razôn y el discernimiento de adolescente a Los Hermanos Grimm y sus maravillosos cuentos, a Rafael Pombo, al papa de Pinocho (Lorenzini), entre otros. Despuês a los 17 anos, ingresê al mundo paradôjico de Don Quijote de Cervantes y ningún otro personaje como El, pienso yo y como lo piensan muchos , es el mejor reflejo de la vida de todo ser humano.
Somos Quijotes, ansiosos de vivir, de aventuras. Tenemos cada uno la Dulcinea de nuestros suenos, de nuestras metas ansiosos de alcanzarla y hacerla nuestra novia.

Todos sonamos con la libertad y somos capitanes de un velero que no tiene mar", como dice tambiên Julio Iglesias en su inolvidable canciôn "Quijote".

Llegue a la juventud y por lectura sugerida en el curso ultimo de la Normal, a las puertas de graduarme como maestro me encontré con un Albert Camus que me sorprendiô sobremanera y lo cataloguê para siempre como el escritor que prefiero y con el cual me identifico en muchas de sus ideas y planteamientos.

un Herman Hesse fue mi companero en muchos ratos del Seminario. En "Narciso y Goldmundo", sobretodo en la personalidad del segundo, encontrarîa en ese momento, muchos puntos comunes conmigo.

Narciso representa la parte lógica, el erudito científico mientras que Goldmundo encarna el espíritu artístico llamado a sentir el mundo en una escala mayor, lleno de dicha y dolor. Se trata de una novela de “conciliación” de antagonismos. Los dos personajes protagónicos de la misma, Narciso y Goldmundo, siguen, cada uno, sus propios caminos, atraviesan -el uno y el otro- innumerables desventuras y descubrimientos. Sus puntos de vista respectivos sobre el mundo, sus cosmovisiones, bosquejan en el inicio trayectorias marcadamente divergentes, para reencontrarse. Hesse buscará conjugar a su manera sin quebantarlo, un dualismo manifiesto entre espíritu y materia, entre espiritualidad y animalidad, o entre la vocación y la mirada de las ciencias y la de las artes.

Hubo otros autores que me cuestionaron la existencia misma, la existencia de Dios y me llevaron a preguntarme insistentemente por el sentido de la vida.
Y es que es eso en resumen a lo que aspira los literatos, los autores y su literatura, encontrar e indagar por el sentido y significaciòn de todas las cosas.

En este día que se conmemora la fiesta del lenguaje, de la posibilidad de soñar, del prodigio de comunicarnos, les invito a amar más los sueños, a devorar más libros y encontrarle un mayor sentido a nuestra existencia.


GUSTAVO QUICENO

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Gustavo Quiceno