miércoles, 26 de enero de 2011

30 de enero del 2011: 4o domingo del tiempo ordinario A


LECTURAS

PRIMERA LECTURA

LECTURA DE LA PROFECÍA DE SOFONÍAS 2, 3; 3, 12-13

Buscad al Señor, los humildes, que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia, buscad la moderación, quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor. «Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.» 
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL
SALMO 145

R.- DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS
.

El Señor hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.-

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R.-

El Señor sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R.-
 SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 1, 26-31

Hermanos:

Fijaos en vuestra asamblea no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así --como dice la Escritura-- «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Palabra de Dios
ALELUYA Mt 5, 12 a
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.


EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5, 1- 12a


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

--Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

· Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

· Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

· Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

· Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

· Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

· Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

· Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

· Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.

· Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Palabra del Señor



A GUISA DE INTRODUCCIÓN

Este 4o domingo del Tiempo Ordinario,  meditamos en el Evangelio de San Mateo las BIENAVENTURANZAS de Jesús.

BIENAVENTURANZA es una palabra compuesta de 3 palabras un prefijo : bien (bueno, correcto), un sustantivo o nombre : aventura (vivencia, acto de vida,casi siempre  heroico o admirable) y el sufijo anza (En sustantivos derivados de verbos; expresan "acción" y "efecto", o "cargo").

Asi, a vuelo de pajaro, simple y llanamente podriamos definir la BIENAVENTURAZA como una aventura o acto de vida bueno, que es heroico que es inundado por el amor, que es un “cargo” de Dios y nos hace feliz la aventura de vivir.

Cuando Jesus proclamó las bienaventuranzas, en frances llamadas “beatitudes” (algo asi como bella actitud) lo que lleva a la felicidad eterna, quiso mostrarnos precisamente la carta de navegación (las constituciones), el programa o el manual de instrucciones para ser felices.

El diccionario de la RAE nos dice que AVENTURA viene de las palabras latinas adventure et advenir  que significan  llegar, suceder.

Casi siempre relacionamos la palabra AVENTURA con los hechos extraordinarios, las gestas de grandes heroes de la ciencia ficcion. Asi hablamos o hablabamos de las aventuras de Superman, las aventuras de Tarzán, de Kalimàn, de Tin-Tín...

O en sentido negativo identificamos la aventura nada más que con los hechos fortuitos de una relacion amorosa ocasional, que es muchas veces inmoral,  a escondidas y por ende arriesgada...

Pero la palabra AVENTURA tiene una más grande significación,  porque todos los seres humanos somos invitados a la experiencia vital, a la acción de hacer de nuestra existencia algo grande y valioso. Asi la vida debe estar plena de buenas aventuras (donde seamos intrépidos, ingeniosos y generosos, enfrentemos las cosas con la verdad, justicia  y el coraje necesarios)...Cada uno es el heroe de su propia vida.

El proyecto de Jesús “Las bienaventuranzas” pronunciadas sobre el Monte (ya que para Mateo y su comunidad judaica, Jesús es el nuevo Moisés que presenta otra ley) , buscaban exactamente despertar y mover la existencia de las personas que le escuchaban.  Y por ello Jesus comienza por decirles: “Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

 Pobre, es precisamente otra palabra que ha causado mucho revuelo y ha desparramado mucha tinta a través de la historia.  Qué quiso decir  Jesús  de manera más precisa con esta palabra? No precisamente sembrar división y o comenzar  una discusión polémica; Jesús estaba muy lejos de todo ello. Cuando quiso ensalzar los pobres se refirió a aquellas personas que venían hacia Él en “búsqueda de un no se qué” y  le escuchaban en ese momento disponibles, generosas, ansiosas de significado existencia, insatisfechos, y que querían ser libres...Pues es seguro que entre el auditorio había pobres y ricos socialmente, unos que tenían más recursos económicos que otros...Pero Jesús no quiso referirse primordialmente a la pobreza material como muchos (historiadores, pensadores, teólogos y sacerdotes con poca formación o mal informados) , han querido hacer creer  durante siglos.

Dios que ama a todo el mundo, llama a toda clase y o tipo de personas para realizar sus proyectos: a buenos y malos, a santos y pecadores, a los audaces y tímidos, a los ricos y a los pobres, a los sordos, y a los clasificados en el último estrato o clase social.

El escogió a María, eligió a José. Por intermedio de su Hijo, El escogió a Pedro el renegado y al traidor Judas. También escogió al evangelista Juan, el único que estuvo al pie de la cruz en el momento de la muerte de Jesús.

Como son sorprendentes a veces las elecciones de Dios! Por qué escogió aquel o aquella en vez de aquella o aquel otro? Dios tiene sus criterios que no corresponden necesariamente con los nuestros y  solo Él podría explicar o dar las razones de su elección de manera adecuada.

Cuando uno lee las Sagradas Escrituras, se descubre como Dios se complace al elegir personas humildes, pero totalmente disponibles, para realizar sus más grandes obras. Pensemos de nuevo en María, en José.

A Dios le gusta manifestar su poder  a través de la debilidad de las personas que llama a su servicio.

El Apóstol Pablo escribe:
“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios”(1 Cor 1,27) y en otro lugar dice: “Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo” (2 Cor 12,9-10).

Ah  sí, que pueden ser sorprendentes las elecciones de Dios!

APROXIMACIÓN PSICOLÓGICA

Si se retiene el mensaje de fondo o central de las BIENAVENTURANZAS  que tienen en común Lucas y Mateo, se puede percibir que el texto primitivo contenía 3 bienaventuranzas y no 9 como es el caso del texto de hoy; o cuatro bienaventuranzas y cuatro maldiciones, como las presenta Lucas.

Estas tres bienaventuranzas iniciales que se pueden remontar al mismo Jesús son: 
1.”BIENAVENTURADOS  (felices, dichosos los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
2.”BIENAVENTURADOS los afligidos (los que lloran) porque serán consolados”.
3. “BIENAVENTURADOS los que tienen hambre y sed porque serán saciados”.

Si nos ubicamos en el contexto de la tradición bíblica, los pobres de los cuales se trata aquí, presentan las siguientes características:

-    Ellos poseen muy poco materialmente, sin                                     ser                       necesariamente miserables;
-       Su  precaria situación los hace socialmente vulnerables;
-       Efectivamente, con frecuencia ellos son la presa (o las victimas) de los poderosos (DUPONT, J (1973) Les beatitudes. Tomo I).

Estas precisiones llevan a una pregunta muy grave. Teniendo en cuenta el contenido bien realista y social de la palabra POBRE,  es que  acaso Mateo a disminuido y privatizado la importancia (o el sentido) original de las Bienaventuranzas, transformándolas en declaraciones admirables, en “consejos” para entenderlas  a nivel moral e individual? Veamos un poco:

Primero que todo, las tres BIENAVENTURANZAS originales, constituyen el nervio (el quid, el centro) del compromiso de Jesús, es decir, la declaración pública por la cual Él se compromete de manera personal y clara con los pobres (se pone de su lado) . Y esta opción la hace por razones específicamente espirituales: porque  en las bienaventuranzas,  Él ha reconocido la opción misma de Dios, tal como la presentan los profetas y sobretodo Isaías.

Alrededor de este centro (núcleo, nervio) Mateo ha articulado (agregado) otras declaraciones de Jesús que le parece, explicitan, concretan esta opción de fondo: declaraciones sobre la misericordia, sobre el servicio por la paz, sobre la búsqueda de la justicia de Dios …se puede entonces concluir que Mateo no inventa nada, sino que  por otro lado recupera en su evangelio materiales  (elementos) que utiliza para construir (establecer) la constitución(el reglamento) o la carta de navegación del Reino.

Esta actividad literaria de Mateo tiene como misión suscitar, despertar el estado espiritual  y el estilo por los cuales esta opción por los pobres debe ser asumida. Jesús toma partido por los pobres, porque Él ha descubierto que Dios también lo ha hecho de modo igual y que Él lo llama ahora a su turno a hacerlo. Pero Jesús lo hace con lo que Él comprende es la práctica, la conducta de Dios: en la dulzura de la misericordia, de modo pacífico , con una actitud humilde ( de pobreza de espíritu).

En todo caso, cuando El precisa que son FELICES o dichosos, aquellos que tienen hambre y sed de justicia, Mateo se aleja de la palabra original de Jesús que señalaba los verdaderos hambrientos. Mas no hace sino recordar una invitación insistente de Jesús: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia…(Mt 6,33). Técnicamente, no se trata acá de la justicia social, mas el sentido final (supremo) es casi  el mismo, ya que buscar la justicia, o ser justo en la Biblia, significa HACER LA VOLUNTAD DE DIOS o actuar como Él. Ahora sus prácticas o conducta propias las conocemos: “El hace justicia a los oprimidos, da  pan a los hambrientos, libera los prisioneros, da vista a los ciegos, endereza a los que se doblan…”(Sal 146,7-8).

Si bien que  traducir justicia de Dios por justicia social sería un error técnico, mas no necesariamente un contra sentido.

Las transformaciones que Mateo ha hecho a su fuente no alteran entonces su sentido profundo. Al final de sus BIENAVENTURANZAS, los creyentes son llamados al mismo desafío: volver a asumir en sus propios combates la opción de Dios a favor de los pobres tras las huellas de Jesús.

 COMENTARIO (2)

Las bienaventuranzas no son mandamientos o preceptos. Son simples proclamaciones que invitan a seguir un camino inusitado hacia la plenitud humana. No son Ley, sino evangelio (buena noticia) (cf. Marcos Rodriguez).

La inmensa mayoría de los exegetas están de acuerdo en que las tres primeras bienaventuranzas de Lucas, recogidas también en Mateo, son las originales e incluso se puede afirmar con cierta probabilidad que se remontan al mismo Jesús. Parece que Mateo las espiritualiza, no sólo porque dice pobre de espíritu, y hambre y sed de justicia, sino porque añade, bienaventurados  los pacíficos, los limpios de corazón etc.


Esta diferencia se atenúa mucho en cuanto descubramos qué significaba en tiempo de Jesús “pobres” (aniwim).

En la Biblia hay una riquísima tradición sobre este concepto, que podía ayudarnos a comprenderlas. Sin este trasfondo bíblico, resultarán sorprendentes e incluso reaccionarias.

Con su despiadada crítica a la sociedad injusta, los profetas Amos, Isaías, Miqueas, denuncian una situación que clama al cielo. Los poderosos se enriquecen a costa de los más pobres. No es una crítica social, sino religiosa. En efecto, todos pertenecen al mismo pueblo cuyo único Señor es Dios; pero los ricos, al esclavizar a los demás, no hacen caso a Yahvé, no reconocen su soberanía. Dios no puede tolerar esta rebelión, y reaccionará. Después del destierro se habla del resto de Israel, un resto pobre y humilde. Simplificando mucho, podíamos decir que los pobres bíblicos son aquellas personas que, por no tener nada ni nadie en quien confiar, su única escapatoria es confiar en Dios, pero confían. El pobre bíblico es siempre el oprimido, el marginado, el excluido de la sociedad. Incluía, por tanto, a los que hoy llamaríamos socialmente pobres: a los enfermos y poseídos, a los ‘impuros’, a los que ejercían oficios que eran considerados incompatibles con la pureza religiosa legal. En todos los casos, la pobreza está causada por la opresión de otro ser humano.La diferencia entre pobre sociológico y pobre teológico no tenía sentido en tiempo de Jesús. No había separación posible entre lo religioso y lo social. Al hacer hoy esa diferencia, estamos tratando de justificar nuestra falta de compromiso. Un pobre material puede estar ansiando la riqueza que no tiene, pero su pobreza será siempre causa de una falta de amor.

Esta reflexión nos abre una perspectiva nueva. Ni el pobre ni el rico se puede considerar aisladamente. Se trata de la relación que existe siempre entre ambas situaciones. La riqueza y la pobreza son dos términos correlativos, no existiría una sin la otra. Es más, la pobreza es mayor cuanto mayor es la riqueza, y viceversa. Si desaparece la pobreza, desaparecerá la riqueza.

Tal vez la irracionalidad de los ricos es que queremos que desaparezca la pobreza manteniendo nosotros nuestra riqueza. Es imposible. Si tenemos en cuenta que la tendencia es a aumentar el abismo ya existente entre ricos y pobres, descubriremos que la predicación de hoy está abocada al más absoluto fracaso. La opción por los pobres, mientras nosotros sigamos siendo ricos, es un sarcasmo.

Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar a hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos negado el sustento. Dichosos no por ser pobres, sino por no ser ricos egoístas. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir.

La clave sería: Las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del dinero o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor, es decir humanidad.

Ahora bien, si el ser pobre es motivo de dicha, por qué ese empeño en sacar al pobre de la pobreza. Y si la pobreza es una desgracia, por qué la disfrazamos de bienaventuranza. Ahí tenemos la contradicción más radical al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres.

El enemigo número uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería” (Plotino) .

El evangelio nos está diciendo que toda acumulación de bienes es injusta mientras haya un solo ser humano que muera de hambre. Ya sé que no lo queremos entender. Los economistas dirán que no puede haber progreso sin acumulación de capital. Los sociólogos dirán que la organización de la sociedad sería imposible, si no hubiera alguien que mandara y alguien que obedeciera.

Lo que intentan decir las bienaventuranzas es precisamente que la sociedad tal como está hoy montada a nivel mundial es radicalmente injusta. Las bienaventuranzas nos están diciendo que otro mundo es posible. Un mundo que no esté basado en el egoísmo sino en el amor. 

¿Puede ser justo que yo esté pensando en vivir cada vez mejor, mientras millones de personas están muriendo, por no tener un puñado de arroz que llevarse a la boca? Si no quieres ser cómplice de la injusticia, escoge la pobreza.

 
DE CALIXTO (P. Gustavo Velez. mxy) (3)
 http://tejasarriba.org


…“Pobreza” es otra palabra enferma. Jesús en el Sermón de la montaña, la señala como una herramienta para labrar la felicidad de los hombres. Pero no hemos aprendido a emplearla.

Cristo nos enseña una pobreza simple y jovial, amiga de las aves y los lirios del campo, confiada alegremente en la Providencia. Una pobreza realista e industriosa, sin mucha elaboración metafísica.

En el discurso de las Bienaventuranzas, era una palabra limpia y sonora, como una campana para despertar a los hombres a orar, a trabajar todos los días, sin remordimientos ni rencores.

Pero nosotros hemos contaminado la pobreza con interminables dialécticas, la hemos mancillado con odio, la hemos privado de su capacidad de comunión, la hemos convertido en un arma para dividir a la humanidad. La hemos falseado confundiéndola con la miseria, el orgullo, la agitación, la rebeldía hacia todo y contra todo.

La pobreza ha perdido su elegancia inicial, su apellido evangélico, su simpatía, su ministerio de edificar el Reino de Dios sobre la tierra.

No vivimos la pobreza. Los que no tenemos perseguimos un ideal falsificado de persona. Nos fatigamos en busca de muchas cosas superfluas, nos acosa la envidia y no encontramos la felicidad prometida por el Señor.

Quienes gozamos de bienes vamos siempre a la defensiva. Porque olvidamos el compartir y nos tranquiliza el entregar lo que nos sobra. Tampoco de este modo alcanzamos la bienaventuranza.

El Señor nos invita a devolver a la pobreza su salud. Para que vuelva a ser atractiva, traduzca los sueños y los deseos de Dios, acerque a la gente, invite a sonreír y empuje las manos hacia el saludo y los abrazos.



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

http://betania.es

 http://prionseneglise.ca

http://feadulta.com

http://tejasarriba.org

HETU, Jean-Luc. Les options de Jésus.
http://all.gloria.tv/?media=101314

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Gustavo Quiceno