lunes, 20 de octubre de 2008

Encuentro con el Caballero Gaucho (segunda parte)



ENTREVISTA CON EL CABALLERO GAUCHO 5




En mi encuentro con Don Luis Angel Ramírez Saldarriaga "El Caballero Gaucho", pude descubrir la faceta espiritual y mística de un artista clásico popular que es ante todo un ser humano, un hombre como todos.
En verdad su simplicidad, sencillez y acogida son sorprendentes. Su casa está abierta a todos los que quieran ir hasta La Virginia a visitarlo.
Después de tomar un almuerzo muy paisa continuamos departiendo con mucho entusiasmo. Don Luis habló casi todo el tiempo de una experiencia que con muy pocos comparte: "EL MILAGRO DE LA VIRGEN DEL JORDAN".
Resulta que allí mismo en la zona urbana del municipio risaraldense donde vive hce más de 30 años, existe un santuario dedicado a la Virgen María, bajo la advocación de La Virgen del Jordán. Contando la historia a "vuelo de pájaro", resulta que en 1994 le apareció una llaga en el paladar y en una de las tantas visiones que ha tenido con un anciano noble , alto de barbas este le dijo compadeciéndose de él que tenía cáncer. Don Luis fue acompañado por su esposa a diversos centros médicos de la región para corroborar lo escuchado de una manera muy particular y mística. Efectivamente a Don Luis le fueron dados tres diagnósticos que científicamente demostraban los inicios de un cánce maligno en la parte superior de su boca.
Cierto el caso es que Doña Esperanza su esposa y compañera desde hace 27 años, comenzó a aplicarle sobre la herida, gotitas de agua tomadas de la fuente del santuario de la Virgen del Jordán. Ella lo hizo con esa fe tan grande que siempre la ha caracterizado. Después de 6 meses le fue hecho otro diagnóstico a nuestro ídolo popular y milagrosamente no se encontraron más rastros de la mortal enfermedad. El milagro, el beneficio se le adjudicó a la mencionada Virgen.
Por ello Don Luis ha hecho imprimir muchos folleticos que reparte a quienes quere, y en donde relat de manera suscinta cómo fue ese milagro de curación.
Don Luis Angel afirma ser un creyente fervoroso de Dios de toda la vida. Nacido en un hogar muy católico, los valores religiosos le fueron infundidos a él y sus cuatro hermanos con mucha fuerza.
En muchas de sus canciones se refleja esa creencia y amor por el Divino creador:
Regalo Divino, canción de su propia inspiración, en ella a la vez que le canta a la mujer , a su esposa actual Esperanza, se dirige a Dios, destacándolo por su creación y su bondad:

"Mi Dios que hizo los mares y los cielos,
me dio este corazón que tanto te ama.
Hizo de tu persona un ser tan bueno,
tan lleno de ternura en el alma.
Y bendigo al Señor porque me ha dado
como regalo tu amor y tu cariño
y lloro por lo nidos ya vacíos
que han quedado en la nieve y el olvido.

Por eso como el ave busca el fruto,
busco yo en tu querer la complacencia.
Por eso es que te quiero y sufro mucho
si me faltan tu voz y tu presencia".


Lo mismo ocurre en canciones como "Amor de Dios", "Viejo juguete", "Ante la Cruz" siempre nombra a Dios, pródigo de amor, ternura y dedicación por la criatura humana y que le asiste aún en sus penas y sufrimientos de amor, esos males del corazón.
Don Luis afirma con mucha convición "En todas mis canciones trato de nombrar a Dios", A EL le debemos todo y sin él no podemos hacer nada".

Todas sus canciones expresan vivencias del pueblo, sobretodo del campesino de nuestra región que algunas veces se refleja en los sentimientos gauchos cantados con esa voz pampera que lo ha identificado por más de 60 años de vida artística.

El nombre artístico de "Caballero Gaucho", fue idea del poeta y mánager de la época Don Luis Carlos González, quien viendo que Luis Ramírez no decia mucho ni nada, se le ocurrió el mote. Este nombre obedece a su "voz pampera", excelente y adecuada para cantar tangos, pero este artista también ha cantado muy bien valses, foxes y rancheras.

Irónicamente nunca ha visitado ni ha ido de gira por La Argentina, pero Don Luis me dijo que alguna vez tuvo los boletos de avión en la mano, invitado por el también artista Andrés Falgás, pero no me explicó a fondo el por qué no fue (pero uno deduce que debió haber tenido dificultades de visa, enfermedad o quien sabe).

Con nostalgia recordamos juntos DOn Luis y yo, a muchos otros artistas de la música popular a quienes él les ha sobrevivido:
Lucho Bowen le trajo alguna vez serenata hasta su casa. Lucho Bowen falleció en Cali (Abril 30, 2005) a dónde viajo desde casi la década de los 50 junto a otros famosos como Julio Jaramillo. Murió por dolencias cardiacas a eso de las tres de la tarde...
Con Julio Jaramillo compartió escenario muchas veces y lo recuerdaz como un hombre bastante bohemio y muy depresivo, pero excelente amigo según me contaba "El Caballero Gaucho".
J.J, como se le conocía, murió el 9 de febrero de 1978 en las horas de la noche, segundos después de reír a carcajadas por un chiste. Tan pronto se supo por la radio su muerte, el pueblo se agolpó junto a la clínica y aunque él pidió reiteradamente que no le rindieran homenajes póstumos, cerca de 200 mil personas lo tuvieron en cámara ardiente durante tres días, lo acompañaron al cementerio y con respeto y profundo dolor cargaron su ataúd. Así despidieron al ídolo del pueblo, al zorzal del Ecuador...

(Continuará...)

Jean Marie Gustave Le Clézio: el nómada de la palabra itinerante


Perfiles 19-10-2008


Desde París, Francia, un asiduo de J.M.G. Le Clézio, el Premio nobel de literatura 2008, nos hace un retrato de su obra, a través de las palabras del propio escritor francés, y de las notas al margen de sus libros.

Marlon Meza Teni, Especial para Siglo 21 |

Una joven estudiosa me hizo descubrir la literatura de J.M.G. Le Clézio, hace más de dos décadas en París. Fue un asunto muy breve entre ambos, que duró menos de dos libros. Luego nos dejamos… y yo me quedé con una fuerte adicción por los libros de Le Clézio. Las personas que lo habían leído y que entonces me cruzaban con sus textos bajo el brazo me aseguraban: ¡te vas a desmoralizar con tus lecturas! No sucedió, por supuesto. Quizás por eso ninguna atribución del Premio Nobel de Literatura me ha causado hasta hoy tanta alegría como la de este 2008, otorgado a J.M.G Le Clézio (Niza, Francia. 1940). Se trata de un autor sencillamente fraternal, dueño de un universo poético cristalino, y aunque algunas veces sombrío, de gran simplicidad. Le Clézio (catalogado un tiempo bajo la etiqueta del nouveau roman), es indudablemente el único representante vivo de la gran “Literatura” en Francia, desde que Georges Perec desapareció. Artesano de la palabra, como él mismo se considera, su prosa, que se encuentra fuera de lo ordinario es, sin embargo, accesible, precisa y poseedora de un discurso moral impar. “Un libro es el único lugar del mundo en donde dos desconocidos pueden encontrarse de manera íntima”. La frase es de Paul Auster, pero se aplica aún más a la obra de J.M.G. Le Clézio, o dicho de otra manera: la impresión de estar frente a un ser discreto y hospitalario es inmediata desde las primeras líneas.
Con sus libros sobre mi escritorio y ahora que el otoño está a medio camino en Europa, y que los días empiezan a ser fríos y los árboles se transforman en acuarelas, creo que lo mejor para presentar a J.M.G. Le Clézio es dejarlo hablar con sus frases calurosas –imaginadas en algún desierto o alguna isla lejana, lejos de las grandes ciudades– que durante dos décadas he ido subrayando cuidadosamente en tomos, entrevistas, o anotando de sus breves pasajes por la televisión… “Un escritor es, sin duda, alguien imperfecto, inacabado, que escribe justamente con vistas a este fin, que busca incansablemente la perfección”, asegura él mismo.
J.M.G. Le Clézio escribió sus primeras novelas cuando tenía 9 años, durante un viaje a Nigeria, adonde iba para conocer a su padre (Un largo viaje, Oradi negro). “…Pienso que estamos condicionados por todo aquello que vivimos en los primeros años de vida… lecturas, cuentos que pudieron contarnos o pudimos oír. Es todo esto lo que otorga un verdadero destino. El resto de la existencia consiste en reconstruir este período…”. De los 48 libros publicados hoy día, menos de 15 han sido traducidos al español. Hecho sorprendente si se toma en cuenta su larga estadía en México y Centroamérica, y al mismo tiempo natural si se toma en cuenta que Le Clézio es un escritor enigmático, volunta-riamente secreto que –como lo prueba en El atestado, La Fiebre, El diluvio, El éxtasis material– odia las ceremonias, huye a las mul-titudes, aborrece la grava, el cemento, los automóviles, los semáforos, los supermercados, los micrófonos, las grandes ciudades, la sociedad consumista y cualquier sistema que vaya en deterioro del planeta y de la especie humana. A cambio: su curiosidad por el desierto, el mar, la naturaleza –“inconscientemente me resulta imposible escribir una novela sin pensar en el aire, el viento, el fuego, la tierra, el agua; para mí, elementos tan importantes como la sociedad humana”– las sociedades nómadas, los pueblos y las civili-zaciones indígenas, los extranjeros, los vagabundos, los niños salidos del desierto, aquellos víctimas de la esclavitud, y quienes so-breviven abarrotados en las áreas marginales. En resumen: Seres pobres –algunas veces personajes incultos– que construyen con una forma de movimiento heterogéneo su propia libertad. “…La belleza de los pueblos pobres es invencible...”, escribe en El desco-nocido sobre la tierra. “…Quiero escribir para la belleza del mundo, por la pureza del lenguaje... Quiero escribir para estar del lado de los animales y de los niños (...) Con el lenguaje, el hombre se convirtió en el más solitario de los seres del mundo porque se excluyó del silencio”.

Las obras, las palabras y los temas esenciales
De su extensa obra, quizá haya que retener varios libros: El atestado, escrita muy joven a orillas de una playa de Niza, y con la cual ob-tuvo, a los 23 años, el premio Renaudot en 1963. La Fiebre (1965), una colección de nueve relatos basados en una historia familiar, que como con la Náusea, de J.P. Sartre, o El Asco, de Horacio Castellanos Moya, posee la magia de transmitir un malestar que instiga a un cuestionamiento; en este caso, la febrilidad del lector. Le Clézio es un malabarista de las emociones profundas, un provocador de desequilibrios en un planeta en donde el orden establecido parece ser un anticipo de los grandes desastres. Entre 1966 y 1968 apare-cen El diluvio, El éxtasis material y Terra Mata. “…Lo que yo quería, era construir libros en donde hubiera una nada antes, y una nada después”. En 1969, El libro de las huidas: “…Quiero trazar mi ruta, para destruirla, así, sin descanso. Quiero romper lo que creé, para crear otras cosas, para romperlas de nuevo. Este movimiento es el verdadero movimiento de mi vida…”. Entre 1970 y 1973 publica La Guerra y Los Gigantes, un grito de alboroto contra el ruido de las ciudades, su violencia y el espacio obstruido, representado por la so-ciedad consumista y sus supermercados. “…Siempre he pensado que la literatura no debe servir para describir sino más bien para comprender lo que hemos visto y poder integrarlo en nosotros…”. Entre 1975 y 1977 acentúa una nueva etapa con Viajes del otro la-do, en donde el mito profundo del Agua, como elemento, es confrontado a la industrialización del mundo moderno y sus redes cual trampas. En 1980 recibe el premio Paul Morand, el primero otorgado por la Academia Francesa, por Desierto, sin duda uno de sus más logrados textos sobre las sociedades nómadas. “No había un fin para la libertad, era tan vasta como la extensión de la tierra, bella y cruel como la luz, dulce como los ojos del agua. Cada día, durante el alba, los hombres libres retornaban a su vivienda, en el sur, allí en donde nadie más sabía cómo vivir”. En 1981, mientras viaja a las Islas Mauricio y Rodríguez, escribe Viaje a Rodríguez. En 1982-1983, La ronda y otros relatos, un libro peligroso de aparente inocencia en donde –como en muchos de sus textos– instala la inquietud, el peligro que deriva del azar y de la realidad cotidiana. De 1984 es importante subrayar su interés por lanzar en la Editorial Gallimard una colección llamada A l’aube des peuples (al alba de los pueblos), iniciativa que comparte con el escritor Jean Grosjean, y a través de la cual, el hoy Nobel presentara en 1991 su traducción de La Relación de Michoacán. En 1985 escribe El buscador de oro, sin duda su libro más bello de aventuras. Al origen: un texto que había empezado a escribir a los 15 años, en donde narra la historia de su abuelo, un buscador de oro en las islas. De 1989 data La primavera y otras estaciones, libro de 5 relatos que pone en escena a 5 mujeres. (“No es de una importancia extrema definir lo que es una novela o un cuento; creo que se trata simplemente de una cuestión de ritmo”). En-tre 1991 y 1992, Onitsha y Estrella errante. En 1993-1994 escribe la novela en donde narra la extraña historia de amor entre Diego Ri-vera y Frida Kahlo, Diego y Frida. De 1995 es La Cuarentena, editado por Tusquets en español, un libro en el cual la genealogía del propio Le Clézio se inscribe. “…Si mi abuelo no hubiera decidido volver a Francia después de la experiencia de una cuarentena en la Isla Mauricio, no se hubiera casado, y sin duda yo no hubiera nacido…”. De 1996-1997 es El pez dorado, la historia de una niña inmi-grante marroquí en París, inspirado por un proverbio náhuatl: “Oh Pescado, pescadito de oro, cuídate, pues hay tantos lazos y redes tendidas para ti en este mundo”.

Indudablemente la aventura y la búsqueda vistas a través de los ojos de un niño es el elemento básico o el punto de partida de una obra que enseguida ramifica en temas como la soledad, el mito, la espiritualidad, la travesía, los continentes y las islas; el desencanto por las ciudades, el tiempo, el silencio, la ausencia, el desierto, las fronteras, la arena… y el mar. Le Clézio es un autor que oscila entre el sueño y la denuncia, entre la inocencia creativa de la niñez –desde el primero de sus libros (un texto inédito) en donde todo sucede en un mundo de gaviotas, hasta el más reciente de sus libros, inspirado en el personaje de su madre, Cantinela del hambre– y el descubrimiento abrupto de la violencia adulta.


EL PREMIO NOBEL:
El día en que se anunció el Premio Nobel, J.M.G. Le Clézio estaba casualmente invitado a un programa literario de la televisión francesa (para la presentación de su más reciente novela Ritournelle de la faim), al que no desistió a pesar de las cámaras y micrófonos del mundo entero que lo solicitaban. “Un premio literario siempre es bueno, pero el Premio Nobel es magnífico por-que fue inspirado por una historia de amor (…) la historia que está al origen de este premio es maravillosa”, afirmó al iniciar el programa.
Esta vez el premio Nobel de Literatura ha sido entregado a la mirada de todos aquellos niños del mundo que sufren la guerra, los deterioros de la modernidad y tienen la cualidad esencial de una mirada desnuda, sin prejuicios, a todos aquellos seres que han inspirado su universo imaginario, idealista; a los marineros del mundo, a los inmigrantes pobres de la noche que huyen de la miseria de un territorio devastado, a los seres nómadas del silencio, a todos aquellos que no necesitan de un horizonte para avanzar, y a quienes desconfían del mal uso que la política da a las palabras, porque “pensar es actuar, y ser sí mismo es ser los otros. No es necesario (…) estar inscrito en un partido político”. Un premio a los hombres que a diario mantienen una lucha ecológica para salvar al planeta, porque “la ecología es un sentimiento antes que una política”, y porque de la misma forma en que asegura en El éxtasis material: “Los más grandes pecados el hombre no los comete por culpa de sus sentimientos, sino por culpa de su inteligencia”. El Premio Nobel ha sido entregado a quienes como él creen que la literatura es “como el mar, o más bien como el vuelo de un pájaro encima del mar, deslizándose muy cerca de las olas, pasando frente al sol...”.


LE CLÉZIO Y EL UNIVERSO MÍTICO DE LOS AZTECAS Y LOS MAYAS
Eterno nómada, Le Clézio –que hoy vive en un sitio desconocido de Albuquerque– pasó largos períodos entre París, Niza, Nigeria, La Saguia el Hamra (al sur de Marruecos), la Isla de Rodríguez, la Isla de Mauricio, Nuevo México. Panamá. México D.F, y en Jacona (México), donde se de tuvo por más de 12 años. Admirador del mundo Azteca y Maya, afirma: “…Cambié mi imagen del tiempo, des-pués de haber estado en contacto con los indios de América (…) si hubiéramos sabido cómo viven los amerindios, o cómo las gentes del desierto, seguramente no tuviéramos que estar administrando tanta catástrofe (...) ellos tienen voces que las sociedades no nos dejan llegar y que tienen tantas cosas que aportarnos…La voz de Rigoberta Menchú es una voz sorprendente porque dice cosas de una gran simplicidad”. Le Clézio, perfecto conocedor de los mitos, su literatura, sus sueños y las fiestas tradicionales, tradujo al francés La Rela-ción de Michoacán, Las Profecías del Chilam Balam, Tres ciudades santas y es autor de los ensayos El sueño mexicano (un estudio sobre los mayas de Yucatán y Petén) y la Fiesta cantada, una obra poética en donde plantea sus dudas y sus certezas acerca de la civilización, al lado de textos de los Chichimecas, Dzibilnoac y Rigoberta Menchú. Creador de una colección (Label Tradition en Galli-mard), el Nobel francés pudo incluir como primer título después de muchas discusiones y batallas editoriales, una nueva traducción del Popol Vúh. “…Tuve la suerte de compartir la vida de un pueblo amerindio (…) experiencia que cambió toda mi vida, mis ideas so-bre el mundo y sobre el arte, mi manera de ser con los otros, de caminar, de amar, de dormir, y hasta mis sueños…”.


“Quiero trazar mi ruta, para destruirla, así, sin descanso. Quiero romper lo que creé, para crear otras cosas, para romperlas de nuevo. Este movimiento es el verdadero movimiento de mi vida”

Tomado literalmente de la página web:

http://www.sigloxxi.com/noticias/23933

El PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2008


Jean-Marie Gustave Le Clézio
De Wikipedia, la enciclopedia libre

--------------------------------------------------------------------------------

Nombre Jean-Marie Gustave Le Clézio
Nacimiento 13 de abril de 1940 (68 años)
Niza, Francia
Ocupación Escritor y traductor
Nacionalidad Francesa
Género Novela, ensayo
Movimientos Existencialista, inicialmente.
Cónyuge Jemia
Prole 2
Jean-Marie Gustave Le Clézio (Niza, Francia, 13 de abril de 1940), normalmente abreviado como J.M.G. Le Clézio, es un escritor franco-mauriciano de origen anglo-bretón, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2008 y de otros reconocimientos, como el Premio Renaudot en 1963, el Premio Paul Morand en 1980 y elegido en 1994 por los lectores de la revista francesa Lire como el mejor escritor francés vivo.[1]


Biografía
Le Clézio proviene de una familia bretona emigrada a Isla Mauricio en el siglo XVIII. Nació el 13 de abril de 1940 en Niza, hijo de padre inglés y madre bretona.[2] Durante la Segunda Guerra Mundial la familia se separó, su padre no pudo unirse a su esposa e hijos que vivían en Niza. Le Clézio se trasladó con su familia cuando tenía 8 años a Nigeria, donde su padre sirvió como cirujano en las Fuerzas Armadas Británicas.[3]

Le Clézio estudió en la Universidad de Bristol de 1958 a 1959 y terminó su licenciatura en el Collège Universitaire littéraire de la Universidad de Niza.[4] Después de graduarse como doctor en letras, se mudó a los Estados Unidos como profesor. En 1967 fue enviado a Tailandia para realizar el servicio militar, pero fue expulsado casi de inmediato por protestar contra la prostitución infantil y fue enviado a México para cumplirlo. De 1970 a 1974, vivió con los indios Embera-Wounaan de Panamá. Escribió una tesis doctoral sobre Henri Michaux, por la que obtuvo un máster, en la Universidad de Aix-en-Provence en 1964[5] y escribió otra tesis en la Universidad de Perpiñán en 1983 sobre los comienzos de la historia de México.

Después de su especialización en la literatura francesa, se hizo famoso a los 23 años con su primera novela, "Le Procès-verbal" (El atestado), que fue seleccionada para el Premio Goncourt y que obtuvo el Premio Renaudot en 1963. En ella definía su literatura existencialista, próxima a las obras de sus coetáneos Georges Perec y Michel Butor. Desde entonces ha publicado más de cincuenta libros, entre cuentos, novelas, ensayos, dos traducciones sobre el tema de la mitología hindú, un sinnúmero de prefacios y comentarios, así como algunas contribuciones en diversas publicaciones.

En 1975 contrajo matrimonio con Jemia, de origen marroquí, con quien ha tenido dos hijos.[6] Desde 1990 ha alternado su lugar de residencia entre Albuquerque (Nuevo México, Estados Unidos), Mauricio y Niza.[7]


Carrera literaria
Empezó a escribir a los 7 años y no ha dejado de hacerlo a pesar de sus numerosos viajes. Su carrera literaria puede dividirse en dos grandes períodos. En el primero de ellos, de 1963 a 1975, Le Clézio exploró temas como la locura, el lenguaje, la escritura y se dedicó a la experimentación formal, al igual que hicieron otros autores contemporáneos suyos, como Georges Perec y Michel Butor. La imagen pública de Le Clézio era la de un innovador y un rebelde, y recibió elogios de Michel Foucault y Gilles Deleuze.

A su primera novela, la mencionada "Le Procès-verbal" ("El atestado"), siguieron otras dos en las que también realizó una descripción de los tiempos de crisis. Ellas son la colección de relatos "La Fièvre" ("La fiebre") de 1965 y "Le Déluge" ("El diluvio") de 1966, en las que pone de manifiesto los conflictos y el miedo predominantes en las principales ciudades del mundo occidental. En esta etapa también destacó como autor comprometido con la ecología, como demuestran sus obras "Terra amata" de 1967 y "Le Livre des fuites" (El libro de las huidas) de 1969.[6]

El segundo período comenzó a finales de los años 70 en los que el estilo de Le Clézio experimentó un cambio drástico. Abandonó la experimentación y el estado de ánimo de sus novelas se convirtió en menos atormentado, abordando temas como la infancia, la adolescencia o los viajes, con los que logra atraer a un número de lectores más amplio y popular. En 1980 recibió el Premio Paul Morand, y fue el primero en obtener tal galardón, adjudicado por la Academia francesa a su obra "Désert" ("Desierto"). En este relato pone de manifiesto el contraste entre "la grandiosidad de las culturas perdidas del norte de África y la mirada de los inmigrantes indeseados en Europa".[6]

A partir de ese momento, sus obras se centraron en temas relacionados con la cultura amerindia, en la que profundiza a partir de la traducción de obras como "Les Prophéties du Chilam Balam" ("Las profecías de Chilam Balam") o "Le Rêve mexicain ou la pensée interrompue" ("El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido"). La temática de sus obras cambió, centrada en viajes y mundos desconocidos, por lo que obtuvo un gran éxito de ventas.[6]

En 1994, una encuesta realizada por la revista literaria francesa Lire mostraba que el 13 por ciento de los lectores le considerada el mejor escritor vivo en lengua francesa.[1]

El 9 de octubre de 2008 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.[8] La Academia Sueca lo calificó como "El escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada, investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante".[6]


Obras
1963 : Le Procès-verbal (El atestado)
1965 : La Fièvre (La fiebre)
1966 : Le Déluge (El diluvio)
1967 : L'Extase matérielle
1967 : Terra Amata
1969 : Le Livre des fuites (El libro de las huidas)
1970 : La Guerre (La guerra)
1970 : Lullaby
1971 : Haï
1973 : Mydriase
1973 : Les Géants (Los gigantes)
1975 : Voyages de l'autre côté (viajes del otro lado)
1976 : Les Prophéties du Chilam Balam (Las profecías de Chilam Balam)
1978 : Vers les icebergs (Ensayo sobre Henri Michaux)
1978 : Mondo et autres histoires (Mundo y otras historias)
1978 : L'Inconnu sur la Terre (El desconocido sobre la tierra)
1980 : Désert (Desierto)
1980 : Trois villes saintes (tres villas o ciudades santas)
La Ronde et autres faits divers
Relation de Michoacán
1985 : Le Chercheur d'Or (El buscador de oro)
Diego et Frida
Voyage à Rodrigues
Le Rêve mexicain ou la pensée interrompue (El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido)
Printemps et autres saisons (La primavera y otras estaciones)
Onitsha
Étoile errante (Estrella errante)
Pawana
La Quarantaine (La cuarentena)
Le Poisson d'or (El pescado de oro)
Gens des nuages (Gente de nubes)
La Fête chantée (La fiesta cantada)
Hasard (seguido de Angoli Mala)
Cœur Brûle et autres romances (Corazón quemante y otros romances)
Révolutions (Revoluciones)
2004 : L'Africain (El africano)
2006 : Ourania
2008 : Ritournelle de la faim

Referencias
↑ a b Lire, "Le Clézio N° 1" , 1994, 22s.
↑ «Jean-Marie Gustave Le Clezio wins the 2008 Nobel Literature Prize», Times Online, 9 de octubre de 2008. Consultado el 9 de octubre de 2008. (en inglés)
↑ «France’s Le Clezio wins Nobel literature prize», Boston Herald, 9 de octubre de 2008. Consultado el 9 de octubre de 2008. (en inglés)
↑ Amin Maalouf entrevista a J.-M. Le Clézio (en francés). Consultado el 9 de octubre de 2008.
↑ Marshall, Bill; Cristina Johnston. France and the Americas. ABC-CLIO, 2005. ISBN 1-85109-411-3. p.697
↑ a b c d e elpais.com (9 de octubre de 2008). El novelista francés Jean-Marie Le Clézio, Nobel de Literatura 2008 (en español). Consultado el 9 de octubre de 2008.
↑ Pollard, Niklas, Estelle Shirbon. «"Nomadic" writer wins Nobel prize», 'International Herald Tribune', 9 de octubre de 2008. Consultado el 9 de octubre de 2008. (en inglés)
↑ El francés Jean-Marie Gustave Le Clezio, Nobel de Literatura. Consultado el 9 de octubre de 2008.

Enlaces externos
Noticia
Artículos en Wikinoticias: Jean-Marie Gustave Le Clézio gana el Premio Nobel de Literatura
«Association des lecteurs de Le Clézio» (en francés)
Jean-Marie Le Clézio en El poder de la palabra