lunes, 7 de diciembre de 2009

Y LLEGA LA NAVIDAD. DE AYER A HOY...





La NAVIDAD produce en mí sentimientos encontrados : nostalgia, tristeza, añoranza, alegría, esperanza...Personalmente de niño  amaba la navidad, hoy percibo que el tiempo corría más lento, yo era más simple, más desprevenido ya que reía y me divertía sin muchos tapujos, impedimentos, complejos y preocupaciones. Las primeras navidades en mi infancia las viví en ambientes familiares campesinos, sencillos, donde se respiraba plena alegría, contacto con la naturaleza, pleno calor humano y un inmenso fervor religioso.

Algunas navidades recuerdo nos reuníamos en gran grupo en las fincas con los abuelos maternos (los dueños) , sus hijos, sus hermanos, sobrinos, así se juntaba una pléyade de primos y primos de diversas edades y las generaciones convivían sin trabas, sin perendengues y sin las dichas referencias que diferencian en nuestros días. Se mataba un cerdo y unas cuantas gallinas, se fabricaban tamales, morcilla, se hacía mucha natilla y se armaban cientos de buñuelos. Eran navidades en que la pólvora era inofensiva y divertida (uno que otro quemado pero leve, pero no más...). Se escuchaba música que a todos complacía (sobre todo a Guillermo Buitrago, El Cuarteto Imperial , a Pastor López , Nelson Henríquez, Rodolfo y los Hispanos), todo ello gracias a una radiola o una victrola; se jugaba a las escondidas, al Yermis (o ponchado) rodeados de cafetales y de altas matas de plátano...Qué días aquellos en que gozábamos con lo más sencillo, un pequeño juguete de plástico y a color nos deslumbraba , una pelota de letras o un carro sin baterías nos llenaba de emoción.

Creíamos en el Nino Dios hasta que decidimos hacernos los dormidos para comprobar si era verdad lo que nos decían año tras año: el Nino Dios es tu mismo papa en pijama o calzoncillos que se acerca hasta tu cama para dejarte el envueltico debajo de la almohada...Y así era, así fue...La primera crisis de fe arriba entonces, las primeras preguntas teológicas surgen en nuestra mente : Entonces el Nino Dios no existe? Por qué nos engañan así? es que el mismo papa del niño este, dizque divino existe?

Recuerdo mi primer regalo del niño Dios personalizado en mis papas: un gatico blanco de plástico con una pelotita de colores entre sus manos, el dicho minino se movía, rodaba con el motor de los dedos, empujado por mis pequeñas manos.
Mi padre hacia un gran pesebre en casa, por varios años fue el más grande de la Vereda El Placer donde vivimos por 5 años (eso he escuchado siempre), cuando nos trasladamos a la zona urbana de Marquetalia , al menos el pesebre de mis padres competía con los otros por tamaño, originalidad y estilo.

Cuando estuvimos ya residenciados en el pueblo, las navidades eran de mucho baile, claro que la pachanga era siempre después de la santa misa y la novena. Los adultos, es decir , nuestros padres, tíos, abuelos y sus invitados tomaban gran cantidad de cerveza y aguardiente que han sido las bebidas alcohólicas tradicionales de esa zona de Caldas, además bailaban mucho merengue y cumbia, paseaditos (únicos baile antes de la salsa, la lambada, disco y demás ritmos... A los niños nos hacían acostar temprano o así no nos obligaran, el sueño nos vencía así no lo quisiéramos, quedándonos en ocasiones adormilados y extendidos sobre  una mesa o  recostados sobre un bafle (parlante) del equipo de sonido...

Desde los 10 u 11 años me acuerdo que yo comencé, quizás incentivado por mi madre, a afiebrarme por el pesebre y así era yo quien iba a los montes vecinos,  adentrándome en las cercanas veredas (La Bamba, La Parda…) acompañado de otras personas a buscar el dichoso palmicho y el musgo (cuando aún no era delito ecológico) para hacer la maqueta imitadora del pueblo de Belén. Esos pesebres que hacíamos en casa y en los cuales ya papa no se interesaba tanto como otrora a causa de los negocios, se destacaban por el contraste pues sobre el mismo espacio se podían encontrar al lado de José, Jesús y María, así como los reyes magos que solo se ponían después del 24, ovejas, zagales de la época de Jesús, Nissans modelo 78, policías en motos, grúas...Que locura. La novena era entonada por la mama, o la abuela o alguna tía ferviente y cuando uno sabía leer le daban la oración al Nino Jesús...

Era la Novena tradicional(1) hecha por un religioso franciscano ecuatoriano...Mismo si uno no entendía palabrejas como regia, sacro, aquiescencia, anonadarse, jumento, vaticinado, padre putativo, intermitente, circunscrita, etc
.
Esas frases pintorescas y tan castizas de los gozos al Nino Jesús , a fuerza de repetirlas por 9 días y por sucesivos años se quedaban grabadas en nuestras cabezas, tanto que ya uno los hacía de recorrido y casi sin mirar la pequeña publicación:

Oh sapiencia suma del Dios soberano...

Llave de David que abre al desterrado 

las cerradas puertas del regio palacio...


Niño que apacientas con suave cayado 

ya la oveja arisca, ya el cordero manso...


Niño que has sido llamado

lirio de los valles

bella flor del campo...


Para cantar los villancicos nos valíamos de las tapas de olla de aluminio que quizás nuestras mamas nos facilitaban con cierto temor. Algún día aprendimos a ensartar tapas apachurradas de gaseosa en un cuarto de metro de alambre para colgar ropa y teníamos improvisados y musicales sonajeros, una linterna y un tenedor servían de raspa o “carraspa” (como la llamábamos en nuestro argot infantil), pequeños tambores...Y así entonábamos los inolvidables Antón tiruliro liro, los a la nanita nana nanita nana nanita ea, los tutainas tuturuma...el lenguaje inocente cantado, casi ramplón y  hasta empalagoso, que hoy siguen deleitándonos en navidad al compás de una guitarra...

Y así tuvieron que pasar muchos años quizás para descubrir el verdadero sentido de la navidad. Más allá de la fiesta, la comilona, los regalos suntuosos, el excesivo ruido, los brillantes alumbrados, las extensas pachangas, lo que Dios quiere es que imitemos a su Adorado Hijo, en lo que se refiere al Servicio, a la humildad, al trabajo por la paz y la justicia...al AMOR al estilo de Dios. Descubrir al fin que el mundo es ese pesebre donde Jesús cada día nace y se manifiesta, que navidad es todos los días, y que cada uno de nosotros es un zagalillo, un pastor llamado a guiar a los otros, a darles el mejor regalo y o don, que como decía san Ireneo es la VIDA EJEMPLAR, la vida en búsqueda de la santidad y perfección ...EL AMOR.

Qué bueno poder ver este mundo, esta sociedad , aparentemente perdida , en caos irreversible con ojos de esperanza, con ojos nuevos...Ese es el mensaje de estos días de adviento que nos preparan a la navidad, esa es la invitación a enderezar lo torcido en nosotros, a preparar las sendas , el camino, el corazón para que Jesús se haga presente hoy, aquí y ahora...

No todo está perdido, Dios guarda sus promesas y la verdadera alegría la conoce a quien no lo defrauda la esperanza.

FELICES DIAS,
NAVIDAD ES SIEMPRE.



(1) La Novena de Aguinaldos es una práctica tradicional de la religiosidad popular colombiana. Su creador fue Fray Fernando de Jesús Larrea, franciscano quiteño, quien a finales del siglo XVIII la envió a su dirigida espiritual la doña Clemencia Gertrudis de Jesús Caycedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escoto, fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá.
En el siglo XIX, la madre María Ignacia, religiosa de La Enseñanza (su nombre era Bertilda Samper Acosta) e hija de dos literatos (Don José María Samper y Doña Soledad Acosta) la reformó y compuso los denominados ‘gozos’.
Según el padre Carlos Augusto Mesa, esta tradición es tan colombiana, que prácticamente es desconocida en otros países. Lo más parecido a las Novenas de Aguinaldos son las posadas mexicanas, tradición que coincide en la forma pero no en los contenidos. En ellas se evoca el recorrido de María y José pidiendo posada en Belén antes del alumbramiento. Al igual que la Novena, se celebra entre el 16 y el 24 de diciembre.
La Novena de Aguinaldos es parecida a otras novenas como la de la Inmaculada Concepción, con la diferencia que la de Aguinaldos es la última preparación al final del Adviento para la venida del Niño Jesús. Para los sacerdotes, la versión antigua es la oficial, pues a través del tiempo se han querido modificar los contenidos o textos para hacerlos más entendibles a la gente, pero se ha caído en imprecisiones...

jueves, 3 de diciembre de 2009

6 de Diciembre del 2009: SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO Año C



Estamos en el año  28 de nuestra era. El emperador Tiberio reina sobre el inmenso imperio romano, que va desde los ríos del mar del Norte hasta las orillas del Sahara, y de la Palestina al Estrecho de Gibraltar. El Mediterráneo es enteramente romano. Poncio Pilato es procurador en Judea, Herodes Antipas, príncipe de galilea, Caifás es gran sacerdote en Jerusalén. Jamás a nadie se le ha ocurrido pensar en la no existencia de todos estos personajes. Pero ocurre de vez en cuando que aparecen novelistas y autores para poner en duda la existencia de Jesús de Nazaret. Negar su existencia tranquiliza sin duda la conciencia, ya que sus actos, gestos y palabras incomodan siempre. Algunos de nuestros contemporáneos prefieren la novela ficción a la realidad, la eficacia comercial a la obligación de cuestionarse su existencia, su vida y a si mismos...

Para el evangelista Lucas, la Palabra de Dios ha sido innegablemente sembrada en la historia de la humanidad a partir del año 27 de nuestra era. Juan Bautista, el hijo del sacerdote Zacarías, deja el templo donde debía celebrar el culto como su padre y prefiere hacerse profeta en los confines del desierto, en ese espacio hostil que uno evita en un lugar alejado de la gente, donde el silencio llama a la aventura de la interioridad.

En adelante "Todo hombre vera la salvación de Dios". La Palabra que Juan anuncia se manifestará de manera visible y perceptible para todo hombre buena voluntad. Esto es lo inaudito de la Buena Nueva: La Palabra de Salvación viene como alguien que se podrá ver y escuchar, tocar y amar. Esta Buena Nueva se difundirá como una llama entre los leños secos, anunciando por toda parte la paz, la alegría y la reconciliación a todos sin excepción.

Este mensaje de Juan Bautista nos llama hoy en nuestro mundo actual a veces doloroso e incierto. Juan el Bautista también grita en nuestros desiertos interiores, ahí donde el Padre Ha decidido venir para revelarse o manifestarse a cada uno de nosotros. En el desierto de nuestras vidas, no hay camino totalmente trazado pero si una voz para ser escuchada y para seguir. Una voz que nos invita a preparar el camino del Señor y aplanar su ruta. Este camino nosotros lo tomamos de acuerdo y a partir de lo que cada uno somos, es decir con nuestras fuerzas y nuestras fragilidades, nuestros sufrimientos y nuestros dolores, con nuestra alegría y nuestro amor. Todavía hoy La voz de Dios se dirige a nosotros.

Ella no nos pide lo imposible. Dios no nos exige que vayamos más allá de nuestras propias fuerzas. Él nos ama tal como somos y nos invita al corazón de nuestro desierto interior para seguirle y escuchar su voz. Dios está con nosotros en este tiempo de adviento, Él nos empuja y nos invita a ponernos de pie en lo mas intimo de nosotros mismos para ir a su encuentro.

El grito del Precursor se lanza como una flecha, corre derecho delante de Aquel que viene y para quien ha de prepararse la ruta. Las colinas, las montañas presentan muchos obstáculos sobre la ruta del deseo despertado por la voz del Precursor, pero aquel que viene los hará desaparecer: "Pues Dios ha decidido que las altas montañas y las colinas eternas desciendan y que los valles sean plenos: así la tierra será aplanada, para que Israel camine en seguridad en la gloria de Dios" (Primera lectura).

La conversión a la cual nos invita este tiempo del adviento no consiste en la observación meticulosa de las leyes o ritos. La conversión consiste en el reconocimiento propio de nuestra pobreza y de nuestro pecado y en la acogida de la intervención de Dios quien es el único que nos puede introducir en la Verdad por nuestra condición de hijos. Se trata entonces de una conversión al amor, al amor de Cristo y al amor concreto de todos nuestros hermanos sin importar su raza, su condición social y su religión.

La Eucaristía es el lugar por excelencia donde se expresa o se manifiesta esta Buena Noticia. Es acá alrededor de la mesa donde el Padre mismo nos alimenta del Pan de la Vida y que después de habernos despojado de nuestro vestido de tristeza y miseria nos reviste con el traje de la Gloria de Dios"...


REFERENCIAS:

Traducción del francés de http://www.kerit.be/homelie.php

Servicioskoinonia.org y otras fuentes


miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL SACERDOTE: hombre de relación, de misión y de pasión





Los 7 sacerdotes misioneros extranjeros con el Obispo de valleyfield

En el marco del año  sacerdotal que ha comenzado en junio pasado en nuestra Iglesia católica, se enmarcó el gran retiro anual de una jornada para todos los sacerdotes de la diócesis de Valleyfiel - Quebec Canadá.

El lugar del encuentro y de reunión presbiteral tuvo lugar en la casa de las Hermanas Dominicas en la ciudad de Valleyfield.

La realidad de esta iglesia local es particular, especial como cualquier otra en el mundo. Años atrás, Canadá se enorgullecía de ser un país que enviaba misioneros a muchas partes del mundo y hoy se encuentra de cara a otra situación, es un país de misión necesitado de obreros que vengan a sus viñas, esto debido a la escasez de clero,  a la crisis eclesial, al envejecimiento de sus pastores, al enfriamiento en la fe y en el fervor de la religión, entre otras cosas.

Monseñor Luc Cyr es el Obispo de ésta Diócesis después del 2001, cuando sucedió al eminente y sobresaliente prelado Robert Lebel.

Luc Cyr tiene 56 años y pastorea una iglesia compuesta por más de 45 comunidades y parroquias, y cuenta con alrededor de 50 padres, la mayoría quebequenses canadienses.

La diócesis de Valleyfield se extiende sobre una superficie de 3 225 kilómetros cuadrados.

Este día de frescor espiritual (resourcement en francés) fue iniciado con una charla dividida en dos momentos y cuyo título de temática fue : EL SACERDOTE HOMBRE DE RELACIÓN,DE MISION Y DE PASIÓN EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA ACTUAL Y EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO, estuvo cargo del padre Michel Vigneau originario de Quebec y perteneciente a la orden de la Santísima Trinidad (los padres trinitarios).

Nuestro animador escogió como texto guía la Carta de San Pablo a los Colosenses 3, 12 y siguientes:

12 Pónganse, pues, el vestido que
conviene a los elegidos de Dios, sus santos
muy queridos: la compasión tierna, la
bondad, la humildad, la mansedumbre, la
paciencia. 13 Sopórtense y
perdónense unos a otros si uno tiene motivo
de queja contra otro. Como el Señor los
perdonó, a su vez hagan ustedes lo mismo.
14 Por encima de esta vestidura
pondrán como cinturón el amor, para que el
conjunto sea perfecto. 15 Así la paz de
Cristo reinará en sus corazones, pues para
esto fueron llamados y reunidos.
Finalmente, sean agradecidos.
16 Que la palabra de Cristo habite en
ustedes y esté a sus anchas. Tengan
sabiduría, para que se puedan aconsejar
unos a otros y se afirmen mutuamente con
salmos, himnos y alabanzas espontáneas.
Que la gracia ponga en sus corazones un
cántico a Dios, 17 y todo lo que
puedan decir o hacer, háganlo en el nombre
del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre
por medio de él.

El texto nos fue propuesto para que sintiéramos estas palabras dirigidas a nosotros como familia presbiteral de la diócesis, una familia diversa por sus orígenes, personalidades, nacionalidades, temperamentos, caracteres, culturas, pensamiento, sentimiento, etc.

La primera cosa en la que insistió nuestro predicador fue en que tomáramos conciencia de nuestra elección: Dios nos ha escogido "a nuestro pesar", mismo con todos nuestros defectos, nuestro pecado, nuestras limitaciones. El Señor nos manifiesta esto a cada momento.

El Señor cada mañana nos hace entender su voz: "Yo te he escogido, ve adelante"... Y mismo si no escuchamos su voz directamente, en nuestro Espíritu  nos lo hace saber a través de los otros. Dios cree en nosotros, ha puesto su confianza en cada uno y es esto lo que debe animarnos, lo que ha de darnos coraje y entusiasmo para sobreponernos día a día a nuestras limitaciones humanas.

Somos sacerdotes, hombres de relación, seres de comunión. Hemos sido hechos para salir de sí mismos e ir hacia el otro, al rencuentro del otro. No somos para estar encerrados en sí mismos, en nuestros egoísmos, en nuestros pequeños mundos estrechos y limitados, no,  Dios nos impulsa hacia el exterior para dar lo mejor de nosotros.

Dos, o mejor segunda cosa que quiero resaltar de todo lo que nos dijo esta mañana el padre Vigneau:

HEMOS DE SER HOMBRES DE PASIÓN, APASIONADOS. LA PASIÓN ES ALGO QUE NOS EMPUJA, qué nos atrae, qué nos gusta. Es así como hay apasionados por la música, las artes, el deporte, etc.  ¿Cuál es nuestra pasión? Cuál debería ser nuestra pasión como sacerdotes? Si, la respuesta es clara pero no evidente: Nuestra pasión debe ser Cristo...Es que realmente suspiramos por Cristo? Su palabra nos desvela, nos trastoca, nos trasnocha, nos afiebra?

Esa pasión debe traducirse dejando traslucir, reflejar en nosotros el ser de Cristo, es decir, estamos llamados a la dulzura, a la humildad, a la santidad, a la mansedumbre, en una palabra, al amor. No seremos como Cristo perfectos, nunca, pero ha de ser nuestro constante esfuerzo la  búsqueda de la perfección y de  la santidad.

También se nos recordó que hemos de vivir en nuestra vida los misterios o sacramentos que celebramos: la eucaristía ha de hacerse vida en nosotros, para ir más allá de un simple ritualismo o rutina vacía y fría.

Es que somos conscientes de esto? De reflejar en nuestra vida la vida nueva del bautismo, el fuego del espíritu de la confirmación, el hombre perdonado de la reconciliación, el hombre de entrega y de solidaridad de la eucaristía, el hombre del amor incondicional y pleno,  de la generosidad evangélica?

EL SACERDOTE es hombre de comunión y lamentablemente en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, al interior de las congregaciones existen fracturas, heridas. Esto es apenas evidente, y por lo tanto el problema no reside tanto en reconocerlo, sino que la mayor dificultad, el gran meollo es constatar como nos cuesta superar, curar y sobreponernos a ello.

Olvidamos por otra parte,  que no es lo mismo APROBAR, ACEPTAR Y ACOGER...CON SEGURIDAD que no estamos llamados a aprobarnos en todas nuestras ideas, nuestras visiones del mundo, teológicas o filosóficas (sea de lo que sea) siempre podremos disentir en ello, no estar de acuerdo, pero nuestro común denominador debería ser LA ACOGIDA, el perdón...en resumen, mismo si disentimos en lo que pensamos, podemos ser siempre hermanos solidarios, que se apoyan, se acogen, se aceptan y perdonan...

En nuestras comunidades hay casos particulares que reflejan esto último que nos hacia ver el predicador en su charla de hoy: pues vemos  casos de hermanos que eran muy hermanos y amigos años atrás, pero a raíz de alguna diferencia en algún o momento punto de la misión, de la vida fraternal y/o pastoral uno de ellos decidió fracturar, herir la comunidad y empecinarse en negar al otro la aceptación, la tolerancia, el perdón...

Cristo nos dio ejemplo de eso y como nos cuesta vivirlo en concreto en nuestras fraternidades misioneras.
OTRO PUNTO que me llamó la atención en esta reflexión matinal fue esta pregunta:
Hasta que punto nosotros como sacerdotes, pastores de comunidad ensenamos a comulgar a nuestro fieles parroquianos o miembros de comunidad.

Repartimos muchas y miles de hostias diariamente, pero ensenamos a comunicar, a hacer comunión a nuestra gente? He ahí una gran pregunta.

Que es comulgar en verdad? Cuando comulgo digo que estoy a la par con Cristo, que apruebo su proyecto, que estoy de acuerdo con sus bienaventuranzas, que perdono, que acojo...

Cuál es el reflejo nuestro ante los otros, como sacerdotes, elegidos, queridos por Dios...? Hemos de ser puentes, vínculos que curen, que devuelvan la salud, que reconforten... Somos constructores de puentes y puentes mismos que conduzcan a la reconciliación, a la aceptación, al perdón?

Finalmente después de la oración y el almuerzo, hicimos una puesta en común de acuerdo a lo escuchado y retenido en la mañana e interesante fue constatar que muchas de las ideas que nos transmitió el Padre Michel y otras  que yo destaco acá fueron también remarcadas por los padres participantes.

Antes de irnos el Obispo nos invitó a que fuéramos hombres de comunión y que nos acogiéramos unos a otros, insistiendo en particular la necesidad de la acogida verdadera y más calurosa y a la vez fraternal de los 7 padres misioneros con los que cuenta hoy esta Iglesia particular: un congolés, un brasilero, dos colombianos y dos malgaches.

(Al día de hoy cuando actualizo este post: 24.03.12 ) , somos en total 8:  2 malgaches,  2 congoleses, 2 colombianos (P. Marceliano Serrato y yo) 1 brasilero y 1 camerunés…

Frases a retener:

"Hoy gracias a los avances y facilidades de la tecnología podemos portar computador, celular, i-pad...Por que no portamos con  nosotros el confesionario? No el mamotreto material ese de rejilla sino esa disponibilidad, apertura para siempre perdonar, ofrecer el perdón y reconciliar?"

"Amar es revelar al otro su belleza y su bondad"


"En Quebec hemos dado millones de hostias pero a cuantos de nuestros fieles hemos enseñado a comulgar verdaderamente?