lunes, 13 de octubre de 2008

10 días en el pesebre de oro colombiano (Parte II)


Y sigo con el cuento de MARMATO.
En verdad fue una corta estadía, pero hice lo posible por vivir con intensidad cada día.
En mi calidad de sacerdote, tuve la oportunidad de abrir puertas y suscitar confianza entre algunas familias…Hice a la vez, el encuentro espontáneo de varios jóvenes sobretodo “mototaxistas” que me transportaron de un lugar a otro. Así fue como visite varias veces el corregimiento de San Juan, descendí al llano y monté a una de las veredas más bellas “LA Cuchilla” en límites con caramenta y conocí una de las minas más grandes y organizadas del municipio, ubicada en el sitio conocido como “La Palma”, y cuya razón social es MINEROS NACIONALES.
El jueves 25 de septiembre exactamente se me dio la oportunidad de incursionar en las minas, gracias a la invitación y el coraje de la señora Gloria Valencia quien es la encargada de Recursos humanos en dicha empresa. El ingeniero Cesar Cano, también paisa, fue mi guía por los recovecos de las minas, donde puede contemplar la realidad de esos topos humanos que día a día desafían a la muerte, exponiéndose con riesgo a derrumbes de tierra que los puede tapar, a las contusiones que pueden sufrir por un desafortunado golpe o una mal esquivada de maquinas y pequeños trenes.
Don César Cano , mientras me acompañaba me describía a la vez el funcionamiento de la mina, la manera cómo se desarrolla cada actividad. En la mina trabajan alrededor de 700 personas, sólo hombres adultos. Ellos se reparten en tres jornadas diarias de 7 de la mañana a 3 de la tarde , de 3 a 11 de la noche y de 11 de la noche a 7 de la mañana.
A medida que íbamos encontrando a los mineros solos en grupos, don César me presentaba como el padrecito que estaba en Marmato, unos pocos se les ocurría solicitarme la bendición para ellos, mientras otros me sugerían que repartiera bendiciones mientras recorría las minas.
Las tierras sobre las que se levanta el municipio, conocido eufemísticamente como el Cerro de Oro, ya que la explotación del metal viene desde tiempos precolombinos, fueron habitadas por la tribu de los supías. Sebastián de Belalcázar fue el primer conquistador que pasó por sus dominios. Sus primeros pobladores fueron algunos españoles de la Ciudad de Santa Fe de Antioquia cuyos nombres no se conservan.
Su fundación parece que fue en 1540 y años siguientes; los españoles le dieron el nombre de Cartama, nombre que la historia no conservó. Un río, el Cauca al que se suma el Arquía riegan su suelo, con el agregado de algunas quebradas.

En estadísticas de la década de los 50 en Marmato había 522 minas en producción, 320 de ellas propiedad de la nación.
En el municipio se encuentran las famosas minas de oro de Marmato y Echandía, en explotación desde 1537, las cuales constituyen un distrito minero de aproximadamente 25 Km2.

Históricamente el municipio de Marmato ha sustentado su economía en la explotación minera, constituyéndose esta actividad en la principal fuente de ingresos y empleo para sus habitantes. Los ingresos varían de acuerdo a la cantidad y calidad del oro extraído. Marmato es el primer productor de oro en el departamento de Caldas y el más antiguo del país.
Los sistemas de explotación siguen siendo tan rudimentarios como en el siglo XVI. Las perforaciones se hacen con taladros manuales, el transporte del material hasta la bocamina, se sigue haciendo en coches empujados por hombres; en los entables de propiedad del estado, la trituración del material aún se hace en los viejos molinos californianos y la cianuración se realiza por el sistema percolación, que no es el más apropiado, pues se pierde mucho mineral.
En general la actividad minera en Marmato, se realiza de manera indiscriminada y con sistemas artesanales y obsoletos, conformado por 230 minas en actividad y 20 molinos de beneficio, de los cuales tres son propiedad del estado, que trabajan a menos de la mitad de su capacidad, por causa de la mala administración y mantenimiento; situación que obliga a los pequeños mineros, a utilizar las plantas de los particulares para beneficiar el oro, incrementando costos de producción, pero que a la larga se obtienen otros beneficios, por ser estar tecnificados y eficientes.
La historia de Marmato está traspasada por la superstición de sus gentes, por el dolor que se cuela entre las líneas de poetas y escritores, por esa vida cotidiana del minero que dentro de la mina fragua un extraño imaginario que reproduce una gente aguerrida, gente cuya fuerza explota la roca y cuya mente le da vida al misterio. Allí, en la mina, la historia se hace eternamente presente y, por ello el oro incrustado en la roca se convierte en la fuente de donde se extrae información esencial para entender lo que es un Marmateño.
Marmato es como una mina, sus intersticios y vericuetos se perciben en el transitar continuo por los caminos de piedra que comienzan en el casco urbano y se expanden como senderos de herradura, hasta llegar así a veredas llenas de magia y misticismo, donde se cuentan leyendas de duendes y espantos y se conversa con brujas.
(CONTINUARA)

domingo, 12 de octubre de 2008

10 días sobre el pesebre de oro colombiano (Parte I)


Porque es que hay otro pesebre en Colombia, si...Y es Oporapa (Huila).
A finales de agosto me hicieron la propuesta de venir a Marmato (Caldas).
Sin pensarlo dos veces acepté ir para reemplazar por unos días al actual párroco del pueblo Padre Alirio Calderon Losada.
Allí estuve la semana comprendida entre el 20 y 28 de septiembre.
Fueron 10 días de descanso, cambio de ambiente y descubrimiento de cosas nuevas.
Conocimiento humano ante todo del reverendo que me invitaba y acogía , perteneciente a la Diócesis de Pereira.
Encontré en el joven sacerdote huilense, natural de Oporapa (el otro pesebre natural, sencillo) un hombre descomplicado, simpático y afable, que hace esfuerzos por guiar a una comunidad más bien poco amiga de frecuentar la iglesia, pero al parecer enraizada por su fe en muchas devociones populares.

Con el Padre Alirio hice buenas migas en el poco tiempo que compartí con él.
A partir del domingo 21 de septiembre en la tarde fui dejado a cargo de la parroquia, Alirio salió para su casa familiar con el fin de descansar durante el tiempo que yo lo reemplazaría.

De Marmato tenía somera información, conservada en mi mente y con desorden, fruto de lecturas en mi adolescencia y juventud y poco profundas y espontáneas en el Diario La Patria, el periódico regional de Caldas. Recordaba así que alguna vez había escuchado de su geografía única y particular y que producía algún metal, pues tenía minas, pero no recordaba con precisión cuál metal…Y me encontré con que se le reconocía a nivel nacional con el nombre de “pesebre de oro de Colombia”.

A la cabecera municipal se llega por una carretera de 7Km. Que se desprende de la Troncal de Occidente, entre La Felisa, (Caldas), y La Pintada, (Antioquia), en el sitio conocido como “La Garrucha del Rayo”. También se llega a Marmato, por un carreteable de 19 Km. que lo une con el municipio de Supia, pasando por el corregimiento de San Juan. La cabecera municipal dista de Manizales 142 Km por la vía a la Felisa. Por ésta ruta accedí yo al pesebre caldense.

Marmato fue descubierto en el año de 1536 por los soldados que bajo la orden del conquistador español Sebastián de Belalcazar, se encontraban a cargo del mariscal Jorge Robledo. En 1538 el conquistador Jorge Badillo y sus soldados reconocieron el territorio pero al parecer no se animaron a permanecer en la región debido a que sus pobladores aborígenes (Los Cartamas ) se encontraban en pie de guerra.
Se sabe que a mediados del siglo XVI, las minas eran ya explotadas bajo orientación española, siendo la minería del Oro la actividad principal de la región. Por esta razón en 1625 figura Marmato como un Real de Minas ( poblamiento provisional de una cuadrilla de soldados en las inmediaciones de una explotación minera). El real de minas de Marmato, en ese año, ya se componía de dos encomiendas (Territorio asignado o encomendado a un español, con un grupo de indígenas que debían pagarle un tributo a la corona española).

Por acá anduvo hace poco el director y guionista de cine Don Lisandro Duque quien describe así un poco la geografía de Marmato:
…”La cumbre urbana del pueblo recuerda la cabeza pelada de esas aves rapaces que tienen un collar de plumas blancas en la garganta. Como quien dice que en esa topografía, para ver las nubes desde la ventana, hay que mirar hacia abajo. En serio. Un escritor local, Alberto Gallego Estrada, describía así el trayecto entre la iglesia y la plaza principal: “empezamos el vía crucis por empinadas escaleras de piedra en trayectos de siete cuadras”. Y no exageró al escribir que “los aviones pasan como humillándose, pidiendo permiso para no enredarse en los balcones”. Los habitantes de Marmato, ni yendo a las minas llegan con la lengua afuera, ni regresando a sus casas se ruedan. Son gente vertical, que mira desde arriba proverbialmente. Los precipicios le han dado carácter. Como el resto del mundo comienza debajo de sus pies, manejan una arrogancia paisajística que no pueden con ella, y les sobra razón.

El oro se explota allí desde 1537, cuando el mariscal Robledo, y luego el resto de conquistadores, se metieron a la región y, quitándoselo a los aborígenes que lo utilizaban para ceremoniales, comenzaron a mandarlo para España. Luego el vil metal se les entregó a los ingleses. Después de la Guerra de los Mil Días, se le escrituró de balde al general Vásquez Cobo, quien no le dejaba agarrar ni media pepita a nadie. Todo para él. A los mineros locales se les hostilizó durante siglos, no obstante aquellos suelos ser suyos ancestralmente y sus logros en el hallazgo del precioso producto ser precarios. Eso cambió, y hoy en día se les permiten concesiones y entables a 57 pequeños mineros que con tecnología modesta proveen empleo a unas 500 personas. Por su parte, la empresa Mineros Nacionales S.A., adjudicataria del 60% de la explotación, cuenta con 700 trabajadores marmateños. Sumados esos 1.500 asalariados, la subsistencia de 4.000 habitantes del municipio es asunto resuelto, aunque a medias, y en todo caso no es el tema a tratar en este artículo”...
(CONTINUARA)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

"Le llamaban el cura volador"




La noticia tuvo más resonancia y amplia difusión en su país Brasil, como es lógico. El 21 de abril la noticia empezó a ser escuchada por varios medios de comunicación internacionales. Acá en Colombia, por ejemplo Caracol y RCN en sus respectivos telenoticieros pasaron fugazmente la nota: un sacerdote pegado a mil globos desapareció en los cielos de Brasil. Se decía que había emprendido esa aventura para recaudar fondos para su parroquia y o hacer una obra de beneficencia. En el sentir de los televidentes, quedaba el interrogante, el padre logrará sobrevivir?. Se le encontrará vivo? A dónde caería.
Pasaron los días, y casi tres meses después de haberse notificado su desaparición, la noticia del hallazgo de su cadáver en una de las costas brasileras, terminó con esta historia fugazmente digerida por todos los tele-espectadores .
A mí particularmente me llamó la atención la noticia. Ese suceso, quise ahondar más en él. Puesto que los medios de comunicación cuando se centran en noticias de curas, ellos tienen que ser asesinos o mínimo haber demostrado alguna aberración sexual para darle más “bomba” o continuación documentada para poder transmitir.
Averiguando en Internet y gracias sobretodo a periodistas brasileros corresponsales para el Diario EL PAIS de España, pude profundizar e ir un poco a los orígenes de esta historia. Acá les transcribo las notas periodísticas y ruego al Dios Padre inmensamente Bueno quien ha acogido con seguridad en sus brazos paternales al padre Antonio Adelir de Carli, que la obra que él quiso concluir y que le costó su sacrificio pueda ser realizado.

Al final, para quienes quieran profundizar más en la vida y la experiencia del padre Carli, les dejo algunos otros vínculos en la Web.

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La última imagen que se tiene del sacerdote brasileño Adelir de Carli es la de un hombre surcando el cielo sostenido por 1.000 pequeños globos de vivos colores. ¿Qué hacía este hombre ahí arriba? El cura católico, de 42 años, quería batir un récord de vuelo sostenido por globos y recaudar dinero por una buena causa. Pero su aventura se ha convertido en una búsqueda angustiosa en el mar tras desaparecer el religioso arrastrado por el viento.
Ahora, la Fuerza Aérea y la Marina brasileña -con dos aeronaves y embarcaciones militares y pesqueras- se han movilizado para encontrar a Adelir de Carli, informó ayer el canal TV Globo. De Carli partió el pasado domingo del puerto de Paranaguá, en el sureño Estado de Paraná, con destino a Cascavel o Maringá, ciudades del mismo Estado.
Con su hazaña, el sacerdote tenía como objetivo llamar la atención y recaudar fondos para un proyecto que él ideó a fin de ayudar a los camioneros que llegan al puerto de Paranaguá. El dinero se emplearía para la construcción de la sede de su proyecto.
Sin embargo, el mal tiempo lo desvió hacia el litoral del vecino Estado de Santa Catarina y se adentró en el mar para no dejar rastro. Antes de perderse, el cura pudo pedir ayuda por teléfono móvil a las autoridades portuarias de Santa Catarina: "Necesito ponerme en contacto con el personal de tierra para que me enseñen a usar el GPS, es la única forma que tengo para dar a conocer mi latitud y altitud y sepan dónde estoy", éstas fueran las últimas palabras del sacerdote antes de que se perdiera su rastro.
Denise Gallas, coordinadora de la parroquia donde De Carli trabajaba, ha declarado que cuando llamó por teléfono, siete horas después de su partida, el cura se encontraba sobre el océano.
Llevaba agua y cereales
El capellán llevaba en su extraña aeronave agua, barritas de cereales y cápsulas energéticas. Además, tenía en su asiento pequeñas bolsas de aire comprimido que podían inflarse por si era necesario un aterrizaje de emergencia, algo que podría haber ocurrido dada la gran cantidad de islas que hay en la zona de su desaparición.
"Encontramos unos pedazos de globos a lo largo de la costa", ha declarado Joao dos Santos Junior, subcomandante del cuerpo de bomberos de Sao Francisco do Sul.
No era la primera vez que el religioso volaba, el pasado 13 de enero recorrió de la misma forma 110 kilómetros en cuatro horas, entre Paraná y la vecina ciudad argentina de San Antonio.
FUERON HALLADOS EN ALTA MAR
Encuentran globos del cura perdido en Brasil, aunque sin rastro de su paradero
Actualizado miércoles 23/04/2008 01:53 (CET)


EFE
RIO DE JANEIRO.- La Fuerza Aérea Brasileña (FAB), que busca a un sacerdote que desapareció el domingo pasado en el mar, encontró parte de los mil globos que el religioso utilizó para realizar un vuelo aerostático.
Un aeronave militar fotografió un conglomerado de globos a unos 50 kilómetros al este de la ciudad de Florianópolis (Santa Catarina, sur), pero "no observó señales" del sacerdote, según indicó la FAB en un comunicado. Las búsquedas continuarán este miércoles.
Las coordenadas fueron transmitidas a la Marina, que también participa en la localización del clérigo Adelir de Carli, quien trataba de realizar un vuelo con la ayuda de cerca de mil globos usados para fiestas, inflados con helio.
El religioso partió el domingo del puerto de Paranaguá, en el sureño estado de Paraná, con destino a Cascavel o Maringá, ciudades del interior del estado, cercanas a la frontera con Paraguay. De Carli quería realizar una protesta en favor de unos camioneros, pero el mal tiempo adverso lo desvió de su ruta y lo condujo mar adentro.
El párroco, que estaba equipado con dos teléfonos móviles y un equipamiento de localización por GPS, pidió ayuda al servicio de salvamento marítimo por última vez el domingo pasado por la noche.
El mismo sacerdote cubrió antes un trayecto de 110 kilómetros, durante cuatro horas, entre Paraná y la vecina ciudad argentina de San Antonio, con la ayuda de 500 globos.
Identifican cuerpo de cura volador
Redacción BBC Mundo


El sacerdote fue desviado de su ruta por los vientos imperantes.
Exámenes de ADN efectuados a un cuerpo encontrado este mes cerca de la costa brasileña confirmaron que correspondía al sacerdote que había intentado establecer un récord de vuelo, señalaron las autoridades.
El padre Adelir Antonio de Carli despegó de la ciudad brasileña de Paranagua en abril pasado amarrado a 1.000 globos de helio de colores brillantes.
Gary Duffy, corresponsal de la BBC en San Pablo, explica que De Carli había iniciado este elaborado esfuerzo para recaudar fondos con el objetivo de ayudar a construir un parador de descanso y un lugar de oración para los camioneros locales.
Pero el esfuerzo del sacerdote católico de 41 años de edad falló cuando vientos no previstos lo llevaron mar adentro.
El cuerpo fue encontrado por casualidad a comienzos de mes por la tripulación de un remolcador.
El padre De Carli intentaba vencer una marca de 19 horas para vuelos con globos.
Perdió el rumbo

En enero, el religioso había usado el mismo medio de transporte para volar más de 110 kms.
El manojo de globos del sacerdote fue encontrado flotando en el Océano Atlántico cerca del estado de Santa Catarina, no muy lejos del punto donde tuvo contacto con las autoridades por última vez.
Carli había dicho entonces que estaba teniendo dificultad para operar su sistema de GPS y que estaba "muy frío, pero bien".
Se dice que llegó a la altura de 6.000 metros y después descendió a cerca de 2.500 metros para su travesía planeada a la ciudad de Dourados.
Pero entonces perdió el rumbo por los vientos.
Antes de perder contacto, dijo que tendría que posarse en el mar ya que estaba "perdiendo altura".
En enero, el cura utilizó el mismo mecanismo de transporte para volar más de 110 kilómetros en cuatro horas entre Paraná y la vecina ciudad argentina de San Antonio.
Encuentran cuerpo en Costa de Marica, creen es el cura volador.
Written on July 7, 2008 – 10:19 pm | by ihdez |

El Pais. -Un cuerpo encontrado a 100 kilómetros de la costa brasileña puede ser el del sacerdote Adelir de Carli, perdido desde el 20 de abril cuando efectuaba un vuelo con mil globos. La descripción de las ropas coincide con la del cura desaparecido, pero el resultado del exámen de ADN que determinará la identidad tardará por lo menos 40 días en conocerse.
Los restos mortales fueron encontrados por una embarcación de la petrolera brasileña Petrobras el pasado viernes. El cuerpo, en estado de descomposición, fue hallado en la costa de Maricá (Río de Janeiro) y trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde los forenses estudian la identidad del fallecido. Los responsables de Petrobras consideraron que se puede tratar del sacerdote desaparecido por la ropa que aún vestía el cadáver, que coincidía con la que llevaba De Carli el día de su desaparición. El sacerdote se perdió cuando emprendia un vuelo con la ayuda de un millar de globos inflados con helio desde la ciudad de Paranaguá, en el sureño estado de Paraná, a unos 1.000 kilómetros del lugar donde fue encontrado el cuerpo que está siendo analizado.
El religioso pretendía volar, sin ayuda de motor, hasta los municipios de Cascavel o Maringá, ciudades del interior del estado cercanas a la frontera con Paraguay para dar a conocer una protesta en favor de unos camioneros. No obstante, los fuertes vientos que soplaban aquel día en la zona lo desviaron de su ruta y lo empujaron mar adentro. El cura llevaba un equipo de GPS, pero no lo manejaba bien.
En su búsqueda participaron grupos de rescate del cuerpo de bomberos y de la fuerza aérea de Brasil, cuyos helicópteros no hallaron rastro del sacerdote. El último contacto que mantuvo De Carli con tierra fue poco después de desviarse de su ruta. Telefoneó a los servicios de emergencia locales solicitando ayuda y pidiendo instrucciones para utilizar un dispositivo de localización por GPS que llevaba consigo pero del que desconocía su funcionamiento. El sacerdote, de 42 años, era conocido en Brasil por haber emprendido otros vuelos arriesgados con centenares de vistosos globos de colores.
El cura pretendía permanecer más de 19 horas en el aire y, con su aventura, recaudar fondos para la Pastoral de Carreteras de la ciudad de Paranaguá, donde residía, que fundamentalmente asiste a camioneros. En enero, el padre había realizado un ensayo, volando en 4 horas y 14 minutos desde la brasileña ciudad de Ampere, en Paraná, hasta el territorio argentino. En su último vuelo, De Carli trataba de superar su récord personal de globos.
De cómo un agricultor se convirtió en el 'cura volador'
Cientos de feligreses despiden hoy al sacerdote brasileño muerto cuando viajaba atado a mil globos
RODRIGO CAVALHEIRO - Madrid - 01/08/2008


Le había impactado aquella protesta ecologista contra el uso de fertilizantes tóxicos. Al adolescente nacido en un pueblo del sureño estado de Paraná, en Brasil, le fascinó el vuelo de una bandera pirata atada a unos globos. En clase, se le escapó la pregunta: "¿Puede un hombre volar atado a unos globos, profesora?".

Con esta anécdota de su infancia, Adelir de Carli contestaba hace semanas a los espantados feligreses que le preguntaban con miedo "padre, por que com balões?"(¿padre, por qué con globos?). La respuesta de la profesora de Adelir fue "no, no se puede". El llamado cura volador interpretó aquella negativa de su maestra como un desafío. Atado a un racimo de globos, quería subir a los cielos durante 20 horas, romper así un récord y recaudar dinero. No para él, claro.
La finalidad de la aventura (frustrada el pasado 20 de abril cuando el viento le arrastró a él y sus mil globos hacia el mar) era construir un hogar de acogida para 200 camioneros al lado de su iglesia, en la portuaria ciudad de Paranaguá. Lo explica por teléfono a ELPAÍS.com el comerciante Ernesto Klein, feligrés de la parroquia de São Cristóvão y brazo derecho de Adelir en la trágica Operación vuelo social: "Los pobres camioneros se quedan hasta una semana en la fila esperando para descargar en el puerto. El cura sufría con esta situación".
Un adolescente trabajador
Adelir buscaba también en la adolescencia la respuesta a otra duda frecuente sus parroquianos: "¿Por qué ayudar a los camioneros, en lugar de los miserables?". Nacido en el pueblo de Realeza, de niño Adelirzinho marcha a Paraguay con su familia. Humildes agricultores, buscan tierras más baratas. A los 15 años, molesto por empuñar más la pala que los libros de texto, regresa a Brasil. No le atrae la juerga y tampoco tiene muchas novias. Trabaja de gasolinero en la estación de servicio de sus tíos, mientras recupera cinco años de retraso en los estudios. "En esta etapa se da cuenta de lo que sufrían los que están en las carreteras", señala su prima Elisabete de Carli, al teléfono desde Paranaguá, mientras acompaña el velorio de este sacerdote con otra peculiaridad: la vocación tardía.

Un sacerdote 'radical'
Adelir se ordenó sacerdote en agosto de 2003. Tenía 36 años y a esta altura era un fanático de los deportes de aventura. En el cielo, practicaba paracaidismo y parapente. En el agua, le encantaban el rafting y el buceo. Y en tierra, escalaba montañas al mejor estilo Tom Cruise en Misión Imposible. "Le decíamos que era muy peligroso. Él contestaba que sí era peligroso, y por eso estudiaba mucho la seguridad", añade Elisabete. El gusto por la aventura no lo aparentaba. Vestía siempre zapatos y camisa, y el cabello peinado a raya. "Nunca le he visto en bermudas. Quien lo miraba en la calle estaba seguro de lo que era, un cura. Sólo llevaba zapatillas de deporte y camiseta los lunes, su día libre", cuenta Denise Gallas, encargada de las cuentas en la parroquia São Cristóvão. "Me entristece que la gente diga que era un loco. Tenía un plan. Puede que no fuera el mejor, pero lo tenía. Eso sí, su defecto era ser muy cabezón".

Un seminarista estricto
La fama de terco acompañó Adelir, como también la de ser un tipo estricto. Metódico. El padre José Messias Almeida Santos, su superior en los cuatro años de seminario, se acuerda con cariño de sus rarezas. "No se trataba de un seminarista normal. Dormía en una poltrona y tenía apenas un par de zapatos. Cuando se le rompían, cogía otro par entre los usados que recibimos de Europa. Además, era un rabo de lagartija, por lo que tuve que ponerle freno", cuenta a ELPAÍS.com Messias. Si la tarea del día para los seminaristas era hacer una huerta, él hacía dos. Si le tocaba controlar el trabajo de los más jóvenes, contaba cada minuto de retraso de cada uno. Si le tocaba organizar el presupuesto del seminario, presentaba cada centavo en las cuentas.
Lo que más le molestaba era desigualdad social. Criticaba abiertamente la hipocresía del Gobierno y de la propia iglesia. De ahí la pelea cuando se acercó a Messias y dijo: "Padre, quiero ser diputado para poder cambiar las cosas". "Lo tuve que echar del seminario. Y contra mi voluntad utilizó en campaña el eslogan Vote al seminarista Adelir" cuenta Messias. "No le gustaba hacer cosas pequeñas. Le gustaba volar alto", añade.
Adelir se estrelló en los comicios, a los que se presentó por el Partido de los Trabajadores (PT), el mismo del actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. No salió elegido. Como buen cristiano pidió perdón a Messias, concluyó los estudios de Teología en el seminario y se ordenó sacerdote.

El último vuelo
En la tarde del día 20 de abril, 5.000 fieles se reunieron alrededor de la parroquia. Estaban optimistas. En enero, el "cura volador" había obtenido éxito en una prueba con 500 globos. Según el pronóstico matutino del tiempo, el viento soplaba en la dirección correcta, hacia el interior del país. Pero como es normal en esta zona del país, el tiempo cambió de manera súbita. La lluvia repentina hizo que los tres helicópteros que acompañarían al cura abandonaran la misión. "Le dije que lo suspendiéramos, que no importaba el dinero pagado para el alquiler del camión cisterna con gas para los globos. Me dijo que no. Que la lluvia no lo molestaría y que estaría sobre las nubes. Y que allí se encontraría un lindo sol y un cielo de un azul infinito". Así pues, ignorando el consejo de la profesora, Adelir despegó.

El último sueño de Adelir

No era una protesta, como se llegó a plantear al principio. Las 20 horas que Adelir de Carli quería pasar volando en una silla de plástico atada a mil globos servirían para convencer los empresarios del transporte de que donasen, a cambio de publicidad, dinero para la construcción de un albergue de camioneros. Las obras del alojamiento están a medias. Se prevé que acoja a 200 conductores y cuente con un comedor para 600 personas, además de asistencia psicológica y médica. Hasta ahora ha sido invertido un millón de reales (411.000 euros) y faltan 3 millones (1.233.000 euros). Cuando despegó (vistiendo ropa térmica, un paracaídas de reserva, un móvil y un GPS que al final no supo usar) Adelir llevaba sobre su racimo de globos una pancarta publicitaria de las empresas de transporte.
Estas marcas también aparecían en la web del proyecto y en folletos educativos repartidos a los camioneros. En ellos, había información contra la prostitución infantil en las carreteras y sobre los riesgos de uso del rebite, un tipo de estimulante utilizado por los transportistas para no dormirse y trabajar hasta 14 horas sin descanso. Los restos mortales de Adelir fueron descubiertos por una embarcación de la petrolera brasileña Petrobras el pasado 4 de julio frente a la costa de Macaé (Río de Janeiro), a cerca de 1.000 kilómetros al noreste del lugar de su desaparición. Hace tres días, un examen de ADN confirmó que los restos eran suyos. El cura será enterrado en Ampere, la ciudad en que fue criado, en el sur de Brasil. "Ahora lucharemos para terminar su obra. Creo que al final Adelir va a conseguir lo que quería", concluye Ernesto Klein, ahora conocido como el ayudante del cura volador.


Otros vínculos web:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Hallado/cura/volador/elpepuint/20080707elpepuint_10/Tes

http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/cura/volador/puede/todo/elpepirtv/20080424elpepirtv_2/Tes