
HIMNO DE MARMATO
I
Es Marmato pueblo de mineros
Que aun buscan el filón con ardor
Negros titanes picapedreros
Y de sus campos hermoso verdor
II
De poetas Marmato es la cuna
A su cerro adorna el socavón
Sus entrañas guardan gran fortuna
Que son divisas de nuestra nación
III
Los moragas fueron su destino,
Frentes y vetas en labor están
Triturando los oros el molino
El patrimonio a sus hijos le dan
IV
Es Marmato pesebre en la cima,
Una montaña rica en mineral
Caparrosas, piritas y minas
Centro aurífero y colonial
Fue mucho lo que observé, viví y reflexioné sobre esta tierra, pero no puedo dejar a un lado esta experiencia de encuentro, sin invitarlos a ustedes , queridos lectores ,a conocer y tomar posición sobre una situación o realidad de este pueblo y sus habitantes y sobre la cual los medios de comunicación social hablan muy poco; en resumen les digo que se pretende hacer algo injusto, puesto que como siempre en este país se presta más interés a los asuntos de plata que a los asuntos humanos, culturales y por ende sociales.Para que comprendan más ampliamente lo que les quiero decir , dejaré que sea otros más avezados sobre el tema , y a la vez más comprometidos para que les narren también a través de este mi blog, lo que está pasando con el Pesebre de Oro Colombiano y sus habitantes…
Primero el testimonio del cineasta LISANDRO DUQUE, quien en noviembre pasado visitara esta región. Aquí el aparte final de una de sus columnas en el Espectador, escrita en enero pasado:
“…De lo que quiero ocuparme es de un hecho que percibí desde cuando llegué a Marmato hace apenas tres meses: sus habitantes temen que el pueblo les va a ser borrado del mapa. Esa amenaza se deriva de la venta que hizo Mineros Nacionales, por 35 millones de dólares, de sus derechos a la transnacional canadiense Colombia Goldfields. Los nuevos propietarios quieren explotar “a cielo abierto”, lo que significará tirar por el rodadero las casas de la cumbre y echárselas encima, junto con la montaña, al resto del municipio. Un Armero deliberado e insaciable para el que no sería necesario un volcán próximo.
Pero como no todo lo que brilla es oro, los marmateños aman su pueblo y están parados en la raya de que no van a dejarse bajar de su nube, ni de más arriba. El debate es cultural y literalmente de altura.
De momento, cito al senador Jorge Enrique Robledo, quien sobre este caso hará un debate en el Congreso:
“Se discute si la supuesta necesidad de destruir a Marmato y desplazar a sus habitantes obedece a que están en una zona de riesgo por avalancha o a que en su subsuelo existe un yacimiento de oro que una trasnacional quiere explotar. (…) Curioso que en un país donde casi todos sus habitantes están en algún tipo de riesgo —inundación, sismo, erupción volcánica o avalancha—, sin que ningún gobierno haga nada por atenderlos, ocurra que sí haya tanta preocupación por la suerte de los marmateños, los únicos que viven encima de una mina de oro. Habrá que mirar cuál es el verdadero nivel de riesgo y por qué razones, cuántas y cuáles son las edificaciones amenazadas y qué debe hacerse con ellas, porque bien extraño sería que el riesgo natural coincidiera exactamente con lo que le conviene a la trasnacional. La discusión sobre qué motiva destruir a Marmato y desplazarlo, guarda otra implicación. Porque si el desplazamiento es por riesgo de avalancha, los costos del traslado deberá pagarlos el Estado, pero si es por negocio minero, dichos costos deberá asumirlos la empresa que se enriquecerá con la erradicación. Y estamos hablando de una suma de 40 mil millones de pesos, dado que hay que construir todo un pueblo con unas 300 edificaciones (viviendas, iglesia, escuela, colegio, hospital, alcaldía, etc.)”.
Siquiera se murió mi abuelo.

