viernes, 26 de marzo de 2010

28 de marzo del 2010: DOMINGO DE RAMOS Y LA PASION DEL SENOR



LECTURAS

PROCESIÓN DE LAS PALMAS

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 19, 28, 40
En aquel tiempo Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos diciéndoles:
—Id a la aldea de enfrente: al entrar encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: ¿por qué lo desatáis?, contestadle: el Señor lo necesita.
Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban al borrico los dueños les preguntaron:
— ¿Por qué desatáis al borrico?
Ellos contestaron:
—El Señor lo necesita.
Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos, y le ayudaron a montar. Según iba avanzando la gente alfombraba el camino con los mantos. Y cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los milagros que habían visto, diciendo:
— ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.
Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:
—Maestro, reprende a tus discípulos.
Él replicó:
—Os digo, que si éstos callan, gritarán las piedras.
Palabra del Señor

MISA DE LA PASIÓN
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 50, 4-7
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.
Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL
SALMO 21
R.- DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: "Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere." R.
Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R.
Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.


SEGUNDA LECTURA

Filipenses 2, 6-11



Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todoCristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Lectura de la pasion del Senor segun SAN LUCAS



Lucas 22, 14-23, 56



He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecerC. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
+ - «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»
C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:
+ - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.»
Haced esto en memoria mía
C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
+ - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»
C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:
+ - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.»
¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre!
«Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve
C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
+ - «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»
Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos
C. Y añadió:
+ - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»
C. Él le contesto:
S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»
C. Jesús le replicó:
+ - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»
Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito
C. Y dijo a todos:
+ - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»
C. Contestaron:
S. - «Nada.»
C. Él añadió:
+ - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores." Lo que se refiere a mí toca a su fin.»
C. Ellos dijeron:
S. - «Señor, aquí hay dos espadas.»
C. Él les contesto:
+ - «Basta.»
En medio de su angustia, oraba con más insistencia
C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
+ - «Orad, para no caer en la tentación.»
C . Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:
+ - «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»
C - Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
+ - «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»
Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo:
+ - «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»
C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
S. - «Señor, ¿herimos con la espada?»
C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.
Jesús intervino, diciendo:
+ - «Dejadlo, basta.»
C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
+ - «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»
Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente
C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
S. - «También éste estaba con él.»
C. Pero él lo negó, diciendo:
S. - «No lo conozco, mujer.»
C. Poco después lo vio otro y le dijo:
S. - «Tú también eres uno de ellos.»
C. Pedro replicó:
S. - «Hombre, no lo soy.»
C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:
S. - «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»
C. Pedro contestó:
S. - «Hombre, no sé de qué me hablas.»
C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?
C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban:
S. - «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»
C. Y proferían contra él otros muchos insultos.
Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín
C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
S. - «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»
C. Él les contesto:
+ - «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.
Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»
C. Dijeron todos:
S. - «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»
C. Él les contestó:
+ - «Vosotros lo decís, yo lo soy.»
C. Ellos dijeron:
S. - «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»
C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
S. - «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»
C. Pilato preguntó a Jesús:
S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Él le contestó:
+, - «Tú lo dices.»
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. - «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»
C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. - «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»
C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
Pilato entregó a Jesús a su arbitrio
C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
S. - «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
S. - «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»
C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S. - «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
C. Él les dijo por tercera vez:
S. - «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ - «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ - «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»
C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.
Éste es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando.
Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
S - «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
S. - «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Hoy estarás conmigo en el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
S. - «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
C. Pero el otro le increpaba:
S. - «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
C Y decía:
S. - «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
C. Jesús le respondió:
+ - «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»
Padre,a tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ - «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»
C. Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
S. - «Realmente, este hombre era justo.»
C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado
C. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca,
donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

 ___

REFLEXIÓN



Una Semana Santa más?
Nos preparamos para vivir otra semana santa, semana mayor, la semana más importante para quienes nos decimos seguidores y discípulos de Cristo, sus amigos, sus amantes (entendido el término no en sentido peyorativo o meramente parcializado- erótico).

Somos los súbditos de un REY, a Aquel que consideramos Divino, porque es nacido y ha venido de Dios, Dios entre nosotros, quien nos muestra el camino, la verdad y la vida. Aquel que nos enseña a amar con justicia, a ser solidarios  a luchar por la paz.

Este Domingo cuando nos alistamos para agitar pañuelos blancos y cantar Hosanna,  cuando   quizás tendremos en mano las palmas que luego sacudiremos para significar nuestra pasión , amor y disponibilidad a dar todo por El, hemos de preguntarnos con mucho corazón, sinceridad y conciencia: QUIEN ES REALMENTE PARA MI JESUS DE NAZARETH? Que significa la CRUZ…TOCA ELLA DIRECTAMENTE AL SENTIDO DE MI VIDA?

Es Jesús solo un personaje histórico descollante que ha partido la historia occidental en dos? Un profeta más entre muchos, virtuoso, respetable a quien vale la pena escuchar una parte de su mensaje?

Hace muchos años se viene pregonando un grafiti: “Cristo sin ser Coca-Cola es la chispa de la vida”. Este slogan buscaba atraer a los jóvenes, ir a sus gustos y atracciones publicitarias para hacer que sus miradas se fijaran en El y presentarles a un  Jesucristo  joven, no aburridor y chévere como la famosa bebida de origen norteamericano.

La chispa es el inicio de la llama, el preludio del fuego, los puntos de luz que anuncian y o  prenden  mismo la fogata.  Chispa es vitalidad, aquello que da energía, que desata una marcha (la del motor del carro por ejemplo).

PERO, JESUS ES EL FUEGO. Ojalá Jesús fuera de verdad nuestra chispa diaria, que su Palabra iluminara nuestras jornadas, nuestras actividades, pensamientos, intenciones y proyectos totalmente. Otro mundo, otra sociedad,  otro país, otra familia seria la que tendríamos…como dice el avicultor: “otro gallo cantaría”. 

En la teoría quizás seamos conscientes de esta verdad, pero en la práctica muy poco se reflejan nuestras creencias.

Seguir a Jesús, amarlo,  es difícil, porque muchas veces ocurre que aún no lo conocemos. No se ama, uno no se apasiona por lo que no conoce bien. Y completando con lo que decía el papa Juan Pablo II de venerable memoria: “A Jesucristo es imposible conocerle y no amarle, amarle y no seguirle”.

Quizás por ello mismo,  (en ocasiones y algunos) no amamos la Iglesia, la comunidad eclesial, NO PARTICIPAMOS REGULARMENTE DE SUS SACRAMENTOS Y LITURGIA, DE LA MISA,  no nos interesamos mucho por fortalecerla, patrocinarla o hacer parte de ella…Incluso defenderla y  no justificarla o llegamos a denigrar de ella como sus adversarios…

Hemos de mirar la CRUZ, lo que ello significa y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a comprenderla, asumirla, vivirla.

Ella es más que un simple trozo de madera y sobre la cual clavaron a Jesús, ella tiene una significación metafísica, pero a la vez real y consecuente con nuestra condición de seguidores de Jesús. 

Vamos a seguirle durante esta semana hasta su sacrificio en la CRUZ. Comprendamos bien: es nuestra vida que es clavada a la CRUZ con Él. Nuestra vida con sus penas, sus sufrimientos, y sus pecados que Cristo ha tomado sobre sus hombros. "Son nuestros pecados que Él ha cargado en su cuerpo sobre el madero". 

Un día Jesús dijo que “no hay más grande amor que dar la vida por los amigos”. Es el don total de Cristo que vamos a celebrar a lo largo de esta semana santa.

Entonces, no tengamos miedo de entregar todo por El, por Aquel que no ha medido su amor por nosotros. "La medida del amor es amar sin medida", decía San Agustín de Hipona.

No nos detengamos, no retengamos por vergüenza, por desidia o desinterés las alabanzas al Señor...Él dijo “Quien se avergonzare  de mí o me negare ante la gente, yo me avergonzaré de él y lo negaré también ante mi padre del cielo” (Marcos 8,38).

A todos, mismo si no nos sentimos invitados o aludidos, nos esperan en nuestras comunidades eclesiales del barrio, del pueblo, para  las celebraciones de jueves santo, viernes santo, vigilia pascual y domingo de pascua.

Siempre me ha admirado ver como es de "taquillera" la procesión del viernes santo en nuestros pueblos, ciudades y  veredas. Es increíble constatar cómo nos identificamos más con el dolor, con el sufrimiento, con la sangre (ojala no sea el sensacionalismo) y se nos olvida que ese mismo que vemos morir el viernes santo ha vencido la muerte, y le da mayor sentido a nuestra vida, y que por tanto resucitará tres días después, lo que será el motivo, la razón fundamental de nuestra alegría…  Entonces por qué no vamos en masa a la vigilia pascual, a la celebración del triunfo de la vida sobre la muerte, de la gracia sobre el pecado?

Unámonos a todos los seres que viven y caen de rodillas para proclamar: "Jesucristo es el Señor para la Gloria de Dios Padre" y “A  Sólo Dios el Honor y la Gloria”,  y que toda la liturgia  que viviremos esta semana nos haga aumentar la fe. 


Senor, queremos estar ahi con la multitud para alabarte y glorificarte. No queremos ser solamente espectadores. Tu eres verdaderamente el Rey quien viene al mundo en el Nombre del Senor! Tu mereces toda nuestra alabanza por todas las grandes cosas que has hecho y continuas a realizar aun. 
Tu mereces nuestro agradecimiento eterno por todo lo que has hecho por nosotros.

Danos la Gracia de cantar sin cesar (sin parar) tus alabanzas no solamente con palabras sino también con nuestras acciones, nuestro testimonio.
Amen




P.D:     "El mejor antivirus para el software del alma es JESUCRISTO" 
(GUSQUI)



miércoles, 24 de marzo de 2010

Le llaman "San Romero de América": En los 30 anos de la muerte del Obispo Romero



(HACER CLICK en el PLAY DE REPRODUCTOR PARA ESCUCHAR LA CANCION)











Esta cancion fue escrita por Ruben Blades , narra la historia de un sacerdote centroamericano asesinado durante la misa, como un homenaje a "un cura bueno: Arnulfo Romero":













EL PADRE ANTONIO Y EL MONAGUILLO ANDRES



El Padre Antonio Tejeira vino de España,
buscando nuevas promesas en esta tierra.
Llegó a la selva sin la esperanza de ser obispo,
y entre el calor y en entre los mosquitos habló de Cristo.
El padre no funcionaba en el Vaticano,
entre papeles y sueños de aire acondicionado;
y fue a un pueblito en medio de la nada a dar su sermón,
cada semana pa' los que busquen la salvación.

El niño Andrés Eloy Pérez tiene diez años.
Estudia en la elementaria "Simón Bolivar".
Todavia no sabe decir el Credo correctamente;
le gusta el río, jugar al fútbol y estar ausente.

Le han dado el puesto en la iglesia de monaguillo
a ver si la conexión compone al chiquillo;
y su familia está muy orgullosa, porque a su vez se cree
que con Dios conectando a uno, conecta a diez.

Suenan la campanas un, dos, tres,
del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.

Suenan la campanas otra ves
del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.

El padre condena la violencia.
Sabe por experiencia que no es la solución.
Les habla de amor y de justicia,
de Dios va la noticia vibrando en su sermón:

suenan las campanas: un, dos, tres
del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.

Suenan la campanas otra ves
del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.

Al padre lo halló la guerra un domingo de misa,
dando la comunión en mangas de camisa.
En medio del padre nuestro entró el matador
y sin confesar su culpa le disparó.

Antonio cayo, ostia en mano y sin saber por qué
Andrés se murió a su lado sin conocer a Pelé;
y entre el grito y la sorpresa, agonizando otra vez
estaba el Cristo de palo pegado a la pared.
Y nunca se supo el criminal quién fue
del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.

Pero suenan las campanas otra ves,
por el Padre Antonio y su monaguillo Andres

Suenan las campanas
tierra va a temblar
suenan las campanas
por amërica
suenan las campanas
oh; virgen señora
quien nos salva ahora
suenan las campanas
de antonio y andres
suenan las campanas
ven y oyela otra ves
suena la campana
centroamericana
suena la campana
por mi tierra hermana
mira y tu veras
suena la campana
el mundo va a cambiar.

++++

Conversación sobre la canonización de Monseñor Romero


*****

Me permito compartirles aca este completo y excelente articulo de una periodista mexicana que sale hoy en el Diario La Jornada:




Blanche Petrich
 Periódico La Jornada Miércoles 24 de marzo de 2010, p. 23
Treinta años después del asesinato, los salvadoreños no conocen aún la identidad del hombre alto, moreno, barbado que el 24 de marzo de 1980 se detuvo en el umbral de la entrada de la capilla del hospital de la Sagrada Providencia, levantó un arma calibre 25 de balas expansivas y disparó un solo tiro. El proyectil impactó justo en el pecho del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, que en ese momento levantaba el cáliz, consagrando la eucaristía. El sicario –ahora se sabe– recibió mil colones (400 dólares en aquel tiempo) por la faena.
Un día antes, Romero había pronunciado una homilía con la que pretendía frenar la guerra civil que ya se precipitaba en su país: En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno: cesen la represión.
Durante los 12 años que siguieron, El Salvador vivió envuelto en una guerra que hoy, todavía, mantiene abiertas muchas heridas en esa sociedad. Una de ellas, muy compleja, es la impunidad que persiste en torno a los muchos crímenes considerados de lesa humanidad que se cometieron.
En estas tres décadas hubo en El Salvador un primer juicio por el asesinato de Romero, en 1987. El presidente de la Suprema Corte de entonces, Francisco Guerrero, determinó dar carpetazo porque el caso ya era viejísimo.
El juzgador era íntimo amigo del mayor Roberto D’Aubuisson, quien había creado un partido de ultraderecha, Frente Amplio Nacional. Éste contaba con un brazo paramilitar, los llamados escuadrones que asesinaban a los comunistas que el mayor, desde un programa de radio semanal, amenazaba abiertamente, citándolos con nombres y apellidos.
Poco después de ordenar el asesinato de Romero, D’Aubuisson fundó el partido político que gobernó al país durante 20 años.
En 2000, por una denuncia interpuesta por Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, la Comisión Interamericana culminó una detallada investigación sobre el caso y concluyó que el Estado salvadoreño fue responsable de este asesinato. En 2004, un tribunal de San Francisco, California, abrió un nuevo juicio. Las investigaciones comprobaron que D’Aubuisson ordenó el asesinato –un plan que denominó Operación Piña–, organizado por su lugarteniente, el capitán de la fuerza aérea Rafael Álvaro Saravia, único sobreviviente del grupo homicida. Desde entonces vive prófugo.
Nunca nadie fue juzgado en su país. Se sospecha que de los seis participantes del comando (un chofer, cuatro escoltas y el tirador), cinco fueron asesinados años después en distintos episodios.
Recientemente, en una entrevista con el periódico digital El Faro, Saravia reconoció que recibió la orden de D’Aubuisson: Hacete cargo, le dijo. Y lo hizo.
El fundador de Arena (Alianza Republicana Nacionalista) falleció en 1992, poco después de haberse firmado la paz en El Salvador, de un cáncer de lengua.
Este miércoles se espera que el presidente Mauricio Funes pronunciará la esperada súplica de perdón a nombre del Estado salvadoreño por esta ejecución extrajudicial. Anteriormente, desde noviembre, su gobierno –que al vencer a Arena en las pasadas elecciones rompió la hegemonía de 20 años de gobierno de ultraderecha– había reconocido la responsabilidad del Estado, acatando una de las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Queda pendiente aún la recomendación que ordena un proceso jurídico para investigar, juzgar y sancionar a los responsables. El gobierno de Funes, sin embargo, se declara formalmente impedido de avanzar en este sentido por la ley de amnistía de 1993, poco después de la firma de los acuerdos de paz. Y aquí radica el meollo del debate actual sobre los derechos humanos en El Salvador.
El movimiento social y de derechos humanos, secundado por organizaciones como Amnistía Internacional, demanda que el Ejecutivo y el Legislativo deroguen la ley de 1993 que en su momento fue pactada por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y Arena como una forma de transitar hacia la conciliación.
La propia Suprema Corte de Justicia emitió en 2003 un fallo que determina que en los casos graves de violaciones de derechos humanos no es aplicable esta amnistía. Pero ni Funes ni los legisladores del FMLN están dispuestos a moverse en ese sentido.
En esta jornada, que por decreto legislativo celebra oficialmente por primera vez el día de San Romero, habrá peregrinaciones, conciertos sinfónicos, foros y debates, la inauguración de un gran mural que saludará a los viajeros que lleguen por el aeropuerto de Comalapa a El Salvador y una misa solemne en la catedral salvadoreña, que oficiará el mexicano Samuel Ruiz, ex obispo de San Cristóbal de las Casas.
Pero sobretodo, habrá un clamor: que de la buena voluntad se pase a los hechos. Esto es a la justicia, al esclarecimiento de los crímenes históricos que dejó la guerra civil y cuyas heridas, a 30 años de distancia, continúan abiertas.



++++

Articulo excelente de jose maria castillo , en este enlace:

http://josemariacastillo.blogspot.com/2010/03/monsenor-romero-30-anos-despues.html











Anterior
Siguiente
Subir al inicio del texto