viernes, 28 de mayo de 2010

30 DE MAYO del 2010: FIESTA DE LA SANTISIMA TRINIDAD


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Celebramos este domingo la FIESTA DE LA SANTISIMA TRINIDAD.  

Los cristianos  creemos en un Dios que es Padre, Hijo y Espiritu Santo.

La santisima Trinidad no tiene muchos fanáticos (o adeptos).

De entrada para muchos es una entidad abstracta, misteriosa, difícil de entender. Otros creen entenderla y dicen como aquella estudiante llamada Mari Paz del profesor González,  que es una más de las advocaciones de la Virgen María, así como San José es Dios.

Y sin embargo la santa trinidad es el misterio más implicado con nuestra humanidad, esta en relación con nosotros tanto como la fiesta de Navidad o la fiesta de la Pascua.

Nuestros  abuelos  y  demás  personas mayores que nosotros, recuerdan quizás las definiciones  de Dios la santísima Trinidad  que se aprendían  o se debían aprender de memoria.

La pequeña Bernarda de Lourdes no era capaz de leer aquello que estaba escrito en su libro de catecismo. Después de un largo rato de silencio  y duda, ella termina diciendo: “Dios es alguien que nos ama”. No tenía suerte, esa no era la respuesta que esperaba  su maestro de catequesis. Y por lo tanto, fue ella, la más ignorante de Lourdes , quien ha dado la mejor definición de Dios.
La Santísima Trinidad no es algo abstracto, algo que sólo pueden conocer los sabios o los versados en teología; Dios es para todos, y desde un corazón sencillo y confiado se puede llegar a Él, se puede vivir en Él, porque de esto se trata de vivir en Él; el saber no es más que una vía para llegar a la vida. De nada serviría saber si no se viviera; de aquí que la oración, que nos lleva al conocimiento de Dios, nos hace vivir y gustar de Dios mismo.

“Dios es alguien que nos ama”. Toda la Biblia nos hace descubrir precisamente este Dios que es amor. Es todo lo contrario de las definiciones que escuchamos, leemos aquí y allá. Algunas veces  uno escucha decir:  “Mi Dios te ha castigado” . No, Dios no es alguien que castiga. Las desgracias y la infelicidad que golpean nuestro mundo o nuestras familias no son un castigo de Dios. Hemos sido creados libres y responsables de nuestra vida, si no somos razonables, es lógico y apenas normal que tengamos las consecuencias de nuestros actos. Pero Dios está siempre ahí para recordarnos que a pesar de nuestros pecados , EL continua amándonos. Entonces  nada puede impedirle de querernos  salvar.

« Dios es alguien que nos ama ». Esta intuición iluminada de la pequeña Bernarda de Lourdes abarca toda la historia de Israel y es una realidad. Los hebreos han vivido primero la experiencia de un Dios liberador (antes de creador) quien les ha hecho pasar de la tierra de esclavitud a la tierra de liberación. Después el  les ha dado su ley para conducirlos hacia una liberación más espiritual . Ellos salieron de un ambiente pagano donde se adoraba toda suerte de divinidades. Ellos descubren el Dios ÚNICO que hace una alianza con ellos. Este Dios apasionado de amor se encoleriza cuando su pueblo (elegido) se aleja de El para ir hacia su perdición.  Pero cada vez, Él le envía profetas para suplicarle retornar a Él.

Con la venida de Jesús se inicia una nueva etapa entre ese Dios Padre y ese pueblo elegido, así como con la humanidad entera.  El comienza por hacernos ver que su Padre es Nuestro padre.
Cuando Jesús se perdió durante tres días y que sus padres le hallaron este les dice : “no sabían que debo estar en la casa de mi padre y de sus cosas me debo ocupar, y es allí que debo estar”.
Jesús entonces pasara mucho tiempo orándole, a veces noches enteras. La mejor manera de celebrar esta fiesta de hoy  es asociándonos a esta oración del Hijo. Si Cristo ha venido al mundo es precisamente para conducirnos hacia el padre . El es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6). Así nosotros estemos  “empequetados” (como nos decía un sabio profesor de teología en el seminario)  o sea  en situación de pecado, El esta siempre dispuesto a venir en nuestra búsqueda .

Jesús nos habla seguido (frecuentemente) de su Padre y el Espiritu Santo. Él menciona las tres divinas personas cuando envía sus discípulos anunciar la Buena Noticia del Amor de Dios por nosotros: “vayan por el mundo entero y anuncien la Buena Noticia a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre , del Hijo y del Espiritu Santo ( Mt 28,19).
Jesucristo nos presenta un Padre tierno, misericordioso, respetuoso de la libertad de sus hijos, siempre presto a acoger  y a perdonar.

En Jesús , el Hijo del Padre, Dios toma un  rostro (una cara) humana, fraternal, cercana a nosotros, un Dios “hermano”. El es el pontífice (pontifex) el fabricante de puentes, aquel que ha tendido el lazo de unión entre lo humano y lo divino  por su Encarnación ( esa es la gran fiesta que celebramos en la noche de navidad). El amor de Dios se hace entonces tangible, palpable, comprensible y en medida de ser imitado. El es el Emmanuel , el Dios con nosotros.

El Espíritu Santo  se interioriza en nosotros , entra en nuestra intimidad, en la dimensión la más profunda de nuestro ser . El Espíritu santo es Dios dentro de nosotros que nos guía, nos enseña, nos invita a la acción , nos reconforta y nos fortalece. El nos recrea (renueva, vuelve a crearnos)  constantemente y hace a su vez  las cosas nuevas.

Cristo promete “estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (del tiempo)”. Esta promesa es el origen y la razón de nuestra esperanza como creyentes. Dios nos acompaña, nos sostiene y nos ilumina. El nos ayuda a leer los acontecimientos  y a  discernir (descubrir) su presencia en nuestras vidas. Esta presencia nos da la fuerza de luchar contra el mal y actuar en consecuencia con fantasía, creatividad y originalidad (genialidad): esto gracias a sus 7 dones.
Una de las características fundamentales de nuestro Dios es que El no quiere que seamos sus servidores  sino sus amigos en una alianza eterna. “Yo no los llamo mas servidores…Yo los llamo mis amigos, puesto que todo lo que oído de mi padre, yo se los he comunicado” (Jn 15,15).
“Y he aquí que yo estoy a la puerta  y llamo. Si alguien entiende mi voz y abre la puerta, nosotros entraremos a su casa y nosotros fijaremos ahí nuestra morada” (Ap 3,20). Dios no fuerza jamas la puerta, El respeta la libertad que nos ha dado.

El misterio de la Trinidad es un poco como el secreto del sol. No logramos mirarlo de frente ni a comprender su composición  (aquello de que esta hecho)  ya que nos enceguecería.  Mas el sol ilumina todo lo que existe. La Trinidad queda siendo para nosotros un misterio, pero ella ilumina nuestra existencia, le da un sentido a todo lo que nos pasa, alimenta nuestra esperanza  y llena nuestros vacíos  y acompaña nuestra  soledad.

Es esta presencia maravillosa de Dios  en nuestras vidas que celebramos en esta grande fiesta de la Trinidad.

Una conclusión? Hagamosla con Maria! Mañana (31 de mayo) es la fiesta de la Visitacion a su prima ya de avanzada edad  Elizabeth. Todas dos están encinta : María de Jesús ;Elizabeth de Juan Bautista, precursor de Cristo.  Sabiendo  el estado de su prima , María  corre rápidamente hacia las montañas de Ain Karim , donde ésta habitaba.
María es reconocida como “bendita entre  todas las mujeres” “La llena de Gracia”  ; “Aquella que ha creído” a la Palabra de Dios “ “su humilde sierva”. En su “Magníficat”  subraya , destaca que Dios escucha a los pequeños,  a los humildes, a los hambrientos y a aquellos que se vuelven a El con confianza. Por el contrario El castiga a los orgullosos , a los poderosos,  y a aquellos que ponen su  esperanza en los ídolos humanos diversos y entre ellos el dinero.

Con María, nuestra madre del cielo y Reina del Universo , comprometámonos a amar, a servir, a perdonar y en el olvido de si mismos, construir con Jesús y su Espíritu la civilización del amor.

                      De diversas fuentes de internet en francés y español.

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- UN DIOS CERCANO, ENAMORADO DE NOSOTROS

Por Pedro Juan Díaz
http://betania.es


1.- Esta fiesta de la Santísima Trinidad nos trae pensamiento de cómo concebimos cada uno a Dios. Nos recuerda lo que aprendimos en el catecismo sobre la Trinidad: tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Sobre la Trinidad han investigado y estudiado filósofos y teólogos, pero sus reflexiones nos quedan un poco lejos. Quizá nos pasa como a San Agustín con aquella historia sobre el niño en la playa, que intentaba meter toda el agua del mar en un hoyo que había hecho en la arena. San Agustín le dijo: ¡eso es imposible!; y el niño le contestó: ¿Y quieres tú meter en tu cabeza todo el misterio de la Santísima Trinidad?

Dios siempre nos invita a aterrizar en lo concreto, y hoy, en esta fiesta de la Santísima Trinidad, también lo hace, y lo hace a través de su Palabra. Y a mí, después de escuchar estas lecturas, no me sale otra expresión para definir a Dios que decir: ¡qué cerca está Dios de nosotros y qué pocas veces nos damos cuenta de ello!

2.- La primera experiencia de Dios que tiene el pueblo de Israel es la de un Dios cercano, que vive con ellos, que les acompaña. Es el Dios todopoderoso, el Dios compasivo y misericordioso, el Dios creador, personificado en esa sabiduría de la que habla la primera lectura, y que más tarde se traducirá en ese rostro del Dios eterno, Dios Padre que le llamará Jesús. En un momento determinado de la historia esa es la presencia de Dios.

Y San Pablo dirá: “cuando llegó el momento culminante de la historia Dios envío al mundo a su hijo Jesús”. Y durante más de 30 años Dios estuvo tan cerca que fue uno de los nuestros, un hombre más, semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Nunca nadie podría imaginar a un Dios tan cercano a los hombres, tan cercano a sus hijos e hijas, tan enamorado de todos nosotros, y por eso, porque nos quiere, quiere estar a nuestro lado. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.

3.- Y la experiencia de Dios se manifestó en el rostro de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios. Es el Dios Hijo que viene a cumplir la voluntad de su Padre entregando su vida en la cruz para que todos los hombres y mujeres de este mundo volvieran a acercarse a Dios. Y Dios paseaba por nuestros pueblos, caminaba por nuestras calles, hablaba con nuestros vecinos, jugaba con nuestros hijos, compartía nuestras alegrías y nuestras penas. Era el DIOS-CON-NOSOTROS, el Emmanuel. Ese era el rostro de Dios, la presencia de Dios en medio de nosotros a través de Jesús, en un momento concreto de la historia.

4.- Hasta que finalmente, Jesús vuelve al Padre. Pero no nos deja solos. “Os enviaré al Defensor, al Espíritu de la verdad”, nos dijo. Y de nuevo la presencia de Dios se manifiesta de una manera nueva, actualizada, a través del Espíritu Santo. Es como si Dios se fuera adaptando a los nuevos tiempos y actualizando sus versiones, el Dios versión 1.1, el Dios versión 1.2 y el Dios versión 1.3.

Y desde entonces la presencia de Dios en medio de nosotros es su Espíritu Santo. Un Espíritu que es el motor de nuestras vidas y de nuestras comunidades. Un Espíritu que nos une como hermanos y nos hace sentir una gran familia, más allá de los lazos de la sangre. Así es Dios, cercano, enamorado de nosotros, que quiere estar a nuestro lado como un enamorado quiere estar al lado de su amada. Así nos quiere Dios.

5.- Se trata de abrir los ojos del corazón y descubrirlo en los hermanos, sobre todo en los más pobres y en los que sufren. Ellos son sus favoritos. “A los pobres los tendréis siempre”, nos dijo Jesús, como queriendo decir que a Dios le podemos encontrar en ellos. Que el Espíritu Santo, la presencia de Dios en medio de nosotros, nos ayude a descubrirle en el rostro de cada hermano.

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Comentarios de Pedro Olalde
http://feadulta.com

Este evangelio de Juan es un fragmento del “Sermón de la Cena”. Jesús anuncia a sus discípulos que se les enviará el Espíritu, que les aclarará todas las cosas que aún no pueden comprender.

Juan está adelantando la idea de que la comprensión plena de Jesús se dará solamente después de la Resurrección. Será entonces cuando los discípulos llegarán a la fe en Jesús y podrán dar respuesta a la pregunta “quién es éste”, que se ha formulado a lo largo de todos los relatos evangélicos.

Todos estos textos han de ser leídos, por tanto, teniendo en cuenta que Juan pone en boca de Jesús palabras que son elaboraciones teológicas. Palabras no pronunciadas por Jesús, que manifiestan la comprensión que van alcanzando las comunidades cristianas sobre Jesús. En este caso, formulaciones cristológico-trinitarias, que serán el punto de arranque de la dogmática elaborada por los Padres a partir del siglo II.

En la reflexión teológica sobre Dios nos encontramos con la limitación humana.
 
El pueblo de Israel lo sabe muy bien, por eso no se atreve a hacer imágenes de la divinidad, porque no hay imagen alguna de cosas de la tierra que pueda parecerse, siquiera de lejos, a la esencia de Dios.

Creo que nosotros hemos perdido este respeto. Nuestros pintores se atreven a pintar a Dios: es un señor anciano, venerable y vigoroso, que flota por los cielos en carro de nubes. Más aún, nos hemos atrevido a decir que es uno, pero son tres. Y nos hemos atrevido a pintarlos: el Padre venerable y con barbas; el Hijo, Jesús; y el Espíritu, como una paloma entre los dos.

Los teólogos se han atrevido a más, y han descrito las relaciones entre ellos, cómo procede el Hijo del Padre, y el Espíritu, de los dos. Pero eso no son más que vulgarizaciones.

Lo que sabemos de Dios es gracias a Jesús. Y en Jesús conocemos a Dios de tres maneras:

1- Como un viento irresistible que empuja la historia del mundo desde dentro, como cuando se hinchan desde dentro las velas de un barco y empieza a navegar. Le hemos llamado “el Espíritu”, el viento de Dios. Y lo hemos “visto” soplar poderosamente en el mismo Jesús, y lo hemos visto soplar poderosamente en la primera comunidad cristiana. Y lo seguimos sintiendo que sopla en el amor y el entusiasmo de tanta gente buena que sostiene el mundo y nos hace mantener la fe y la esperanza.

2- En Jesús ese viento formidable era salud y era Palabra. El Espíritu de Dios se hace en Jesús Palabra para nosotros, mensaje de cómo es Dios. Por eso, Juan evangelista le llama el Logos, el Verbo, la Sabiduría, la Palabra de Dios hecha carne. Y ahí sí que conocemos de verdad cómo es Dios.

3- Abbá, Médico, Pastor que arriesga su vida por la oveja perdida. Este es el Padre, que la Palabra, que es Jesús, nos desvela, nos revela. Más que hablarnos del Dios excelso e infinito, Jesús nos comunica a un Padre amoroso y cercano, a quien se le conmuevan las entrañas al ver sufrir a sus hijos.

La fiesta de la Trinidad no es un dogma indescifrable. Es Dios que se comunica conmigo; Palabra hecha carne, y que actúa en mí por el Espíritu. Y es mi Padre, que me destina a gozar de Él, de su vida trinitaria.

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Del inolvidable CALIXTO: P. Gustavo Velez Vasquez. mxy
http://tejasarriba.org

Querido Dios:


“Dijo Jesús: Cuando venga el Espíritu de verdad, os guiará hasta la verdad plena y os comunicará lo que está por venir”. San Juan, cap.16.

Cuando nosotros, cristianos comunes y corrientes, pasamos por la escuela, aprendimos muchas cosas de Ti. Nos dijeron que eras un sólo Dios en Tres Personas. Que al Padre se atribuía la creación, que Jesucristo tenía dos naturalezas, que el Espíritu Santo era el Paráclito y a la vez el alma de la Iglesia.

Para serte sinceros, de todo esto entendimos muy poco. Al paso de los años casi todo se nos borró de la memoria y hoy no nos dicen nada esos “misterios”. Tu amor y tu presencia, envueltos en un lenguaje arcaico y filosófico, permanecían abstractos y distantes y te sentíamos lejos de nuestro problemas concretos y de nuestras preocupaciones ordinarias.

Pero está sucediendo aquí en la tierra algo de maravilla. A pesar de las guerras, los odios y el egoísmo de muchos, el papa y los cristianos auténticos, esparcidos por todos los rincones del mundo, están desenterrando el Evangelio.

Se hallaba oculto bajo el polvo de las bibliotecas, entre mucha palabrería escolástica.
Nuestra falsedad y rutina lo había cubierto con esa pátina que embellece los metales y las estatuas, pero que oscurece tu revelación y tu mensaje.

Entonces hemos empezado a abrir los ojos. Comenzamos de nuevo a descubrirte, a la luz de la fe que ensayan nuestros hijos. Algunos afirman que la juventud anda mal. Creemos que hay más fallas en nosotros los adultos, porque no supimos dar testimonio de Ti.

Nuestros jóvenes, aunque a veces por caminos errados, no cesan de buscarte. Todo esto nos llena de gozo y de esperanza. ¿Te acuerdas que así comienza un documento del último concilio?

Hoy, el misterio de tu Trinidad ya no nos suena a los oídos como un teorema aritmético. Comprendimos que Tú eres una familia, una comunidad plena y perfecta.

Nos alegra saber que toda paternidad, aunque no alcanza ni de lejos a copiarte, se parece a Ti: El origen de la luz, las valencias de los átomos, las esporas que viajan en la brisa, la evolución de las especies, el amor fecundo que nos dio el ser. Todo esto te revela, te traduce y te acerca.

Sentimos a Jesús como un hermano, un amigo al alcance de todos. Su presencia resplandece en todos los que nos rodean, pero más en los pobres y en aquellos que nos necesitan.

Al Espíritu Santo lo entendemos como un Amor muy grande y con mayúscula. Nos impulsa hacia las cosas buenas y nos muestra caminos eficaces para lograrlas: La rectitud moral, la realización personal, el equilibrio, la madurez, la simpatía, la generosidad, el civismo.

Todo aquello de sustancia personal, inefable y trascendente se lo dejamos a los teólogos. Te habrán contado que a veces nos hablan con un lenguaje tan rebuscado y técnico, que casi no entendemos tu palabra.

Leyendo el Evangelio de hoy hemos pensado: De veras, este Dios amable que vive tan cerca de nosotros nos guía a la verdad, nos habla muchas cosas en su oportuno momento y con El no sentimos angustia ante las sorpresas del futuro.

Con un saludo filial y cariñoso, Tus hijos.

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Gustavo Quiceno