viernes, 16 de julio de 2010

Domingo 18 de julio del 2010: 16o del tiempo Ordinario C



DIOS Y  LA MEDITACION DE SU PALABRA, FUENTE DE NUESTRA ACCION.

 Las lecturas de este decimosexto domingo ordinario nos hablan de hospitalidad, amistad, encuentro, compartir, pero también de oración, distensión y contemplación.

La primera lectura del capítulo 18 del Génesis nos presenta la historia de los tres Ángeles de paso que llegan a la hora más calurosa del día a la morada de Abraham.

Del Monte de Mambré pasamos al Oasis de amistad que era para Jesús la casa de Marta y María.

San Pablo en su carta a los Colosenses nos comparte su experiencia al hablar de “la gloria sin precio de tal misterio: Cristo está en medio de ustedes…”  Cuando se acepta la invitación de Cristo , en El descubrimos el misterio del otro y de los demás ( los otros).

El texto que hemos meditado la semana pasada (la parábola del Buen Samaritano) y este de hoy (La visita de Jesús a casa de Marta y María) son complementarios. Ellos presentan dos aspectos importantes de una misma realidad cristiana: la acción en favor de  los necesitados y la Escucha de la Palabra de Dios.

Lucas en su Evangelio pone inmediatamente después de la parábola del Buen samaritano, la Visita de Jesús a casa de Marta y María para destacar la importancia de “sentarse a los pies de Jesús para escuchar su palabra”.

Jesús aparentemente critica a Marta por el buen trabajo que ella hace  al preparar la comida. En realidad, ella recibe el Señor  del mismo modo como lo ha hecho Abraham en la primera lectura. Cristo no le reprocha eso de querer bien acoger sus invitados, sino más bien su excesiva preocupación, su stress, sus afanes, sus muchas ocupaciones…

La acción es el fruto de nuestro compromiso con los otros, pero el fundamento de esta acción es la escucha atenta de la Palabra de Dios.

La contemplación y la acción son las dos caras de una misma moneda.

La Palabra de Dios aclara, clarifica nuestras prioridades y cambia nuestra actitud hacia los otros y hacia Dios. Ella le da un sentido a los eventos (acontecimientos) de todos los días y comprende también las grandes alegrías asi como los sufrimientos, la enfermedad y la muerte misma.

En  nuestro mundo y sociedad de consumo, muchos no saben contemplar, adorar y orar…El curso desenfrenado de la vida, el acelere, el dinero, los viajes, nos hacen correr el riesgo de hacernos perder el espíritu de interiorización y de hacer de nosotros seres disminuidos y superficiales. Si lo espiritual se ahoga en nosotros, se crea entonces un vacío y un desequilibrio peligroso.

Para vivir en paz interior, sea en el reposo contemplativo  o sea en la acción necesaria, hace falta que todas nuestras acciones al servicio de Dios y de los demás tengan su raíz  (su origen, su fuente)  en el recogimiento y la oración.

Que las dos hermanas Marta y María que se complementaban la una a la otra en el amor por Jesús, vengan a nuestra ayuda para hacernos acoger siempre y con más fuerza al amigo siempre fiel Jesús.  Él nos enseñará  a no “hacer “ más acciones por El , pero sí que nos ayude a dejarlo actuar  a través de nuestra disponibilidad y simplicidad.

Amen.

2

NO TEMAMOS CONFRONTAR A DIOS...NO HUYAMOS A SU CONTACTO...

Lei otro comentario de un psicólogo canadiense, y el habla del 
MIEDO AL ROCE,
o del RIESGO QUE SE CORRE A DEJARSE DESCUBRIR,
O INCOMODARSE POR JESUS (o DIOS). Tenemos miedo de confrontarnos con El, como quizas lo sentia Marta que se escudaba y o excusaba con la disculpa del demasiado que hacer...

Argumenta el exegeta y terapeuta que el problema de Marta podía ser ese que experimentamos a veces los seres humanos. Preferimos ocuparnos o aparentar estar muy demasiado ocupados para evadir a Dios, su mensaje o el mensajero que viene a nosotros a compartir su palabra.

Hay un miedo a veces a enfrentar nuestro yo, asumir nuestra vida, dificultades y palabras, miedo a que el otro vea nuestra vulnerabilidad, nos vea "desnudos"...

Muchas personas dicen no tener tiempo para Dios, para orar, para leer la Biblia, para ir  a misa, porque argumentan estar muy cansados o tener demasiado trabajo, estudio o compromisos... Detrás o en el fondo del subconsciente puede haber mas bien el miedo al "contacto"  o roce espiritual...

Lo cierto es que hoy le huimos al silencio, al llegar a casa nos aterra el silencio, y entonces encendemos el compu, o la grabadora o el componente o el ipod...porque nos "aterra" , nos asusta la conciencia su voz, la voz de Dios, pensar , meditar demasiado en nosotros...

A mi me parece muy valida la reflexión, es usted de las personas que le huyen a la meditación, al cuestionamiento personal,  a confrontar a Dios, por el miedo de verse vulnerable, débil o quizás llamado a un cambio o transformación personal en su vida?  Jesús siempre incomoda...

La Palabra de Dios debe ser siempre la base , el motor de nuestras acciones, ella es la lampara para nuestros pasos en el camino de la vida, ella nos hace ver lo que es bueno y lo que nos conviene, lo que nos ser verdaderamente felices...

Oremos y trabajemos, dejemos a Dios  y su palabra inspirar nuestra vida de cada día ...





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Gustavo Quiceno