miércoles, 2 de enero de 2013

En los 140 años del nacimiento de Santa Teresita del Niño Jesús: Inspiración para nuestros propósitos de vida en el 2013...





Un día como hoy pero de 1873, hace 140 años nacía  Marie-Françoise Thérèse Martin, más conocida como SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS O SANTA TERESA DE LISIEUX para diferenciarla de la llamada grande Teresa de Ávila…

De Teresa supe la primera vez a finales de 1987. Yo terminaba el bachillerato y me encontraba en conversaciones con los MXY. Cuando recibía material didáctico o propaganda de animación vocacional misionera de los MISIONEROS de YARUMAL, y  entre los folletos que aludían a la vida y obra del fundador Monseñor Miguel Ángel Builes encontré referencias o alusiones a la Santita francesa. Supe más tarde que nuestro Padre Fundador MAB tuvo un gran amor y devoción por Teresa y que su espiritualidad le inspiraría para la construcción de las comunidades misioneras que comenzaría en 1927, justo 30 años después de su muerte.

En 1991, en mi año de espiritualidad, llamado Noviciado,  en Yarumal tuve la oportunidad de profundizar al lado de mis compañeros en su vida, gracias a la lectura recomendada y obligatoria por parte de nuestros maestros de la HISTORIA DE UN ALMA, libro que escribiría por orden de su maestra de novicias en el convento del Carmelo…En él, ella describe con pinceladas de ternura sus experiencias de amor familiar, en los que descubre el amor de Dios, la preferencia divina por ella y como se despierta y evoluciona poco a poco su deseo vehemente de hacerse monja de clausura carmelita siguiendo el ejemplo de dos de sus hermanas que se encontraban ya internas. Además en este libro traza lo que se llamara “Su caminito de infancia espiritual”, un método para contemplar y orar, y donde prácticamente refleja su vida y experiencia mística, con una narración inocente pero profunda y arrobadora a la vez…y que sigue siendo inspiración y fruto muy valioso para todos los que queremos seguir tras sus huellas y las huellas de Cristo, siendo sus verdaderos y eficaces discípulos misioneros…

Teresita es junto al vasco español San Francisco Javier, Patrona universal de las misiones y Patrona de Francia.

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Su caminito espiritual, ha sido bien descrito por el cardenal Daniélou, calificándolo de deseo infinito en medio de una total incapacidad…y o dependencia de Dios. Teresita desea todo y quiere todo. Pero ella nada puede hacer. Y porque ella quiere todo y nada puede hacer, ella comprende que está obligada a confiar y a contar nada más que con el amor de Dios. Esta reacción es genial. Ella está inspirada por el Espíritu Santo. Ella es un mensaje de liberación. Querer todo y no poder hacer nada, es no contar que con el amor de Dios. Tal cual es la oración del misionero que quiere la conversión de todos y que quiere superar las orillas estrechas de su vida espiritual y que conforma su corazón a la medida del mundo, sabiendo que por él mismo nada puede hacer y se confía totalmente al poder de Dios.

El soldado batalla, pero es Dios quien da la victoria. El medico cuida, trata, pero es Dios quien sana. El misionero actúa, pero es Dios quien convierte. El misionero que anuncia el evangelio en las extremidades del mundo pero también en su “Mundo” - su ambiente-  el misionero es aquel en medio de su deseo infinito no tiene más que su palabra llevada por el poder de Dios para decir la  santidad, para decirnos como decía el cardenal Lustiger, que la santidad, es ante todo ser pecadores perdonados, hombres y mujeres heridos que Dios quieren sanar, débiles a quienes  Dios quiere dar la fuerza del amor.

Es el misionero, el evangelizador de quien Teresa es la patrona, que nos dice : « cuando ustedes confiesan sus pecados en lo secreto de Dios, cuando ustedes reciben la absolución de todas sus faltas y el perdón sobre toda su vida, en ese momento ustedes están llenos de la santidad de Dios » y para parafrasear a Teresa, en aquel momento, en el corazón de la Iglesia vuestra madre ustedes son el amor. Ustedes hacen entonces la voluntad de Dios que quiere, por vuestras vidas  la VIDA al mundo, para que el mundo viva y sea salvo.

La pequeña Teresa, al presentarnos el camino de la santidad que nos es destinado, exorciza con antelación el desespero. Por adelantado ella mata al miedo, al miedo irracional, el miedo inconsciente. De antemano ella nos traza la vía o el camino en el cual nos es necesario ardientemente progresar.

Nosotros debemos ser santos. Podemos ser santos. No, como nos lo imaginamos, con una gran cantidad de prohibiciones con los cuales nos conformaríamos, sino santos como Dios nos posibilita de llegar a ser, siendo nosotros mismos los primeros sorprendidos. La Vida de Teresita es limitada: el jardín es pequeño. Ella vive poco tiempo. Ella no sabe muchas cosas, sin radio, ni televisión, ni periódicos. Ella está encerrada en un universo que para los jóvenes de hoy puede aparecer muy estrecho, muy limitado. Por lo tanto, la vida, el amor, la audacia de esta chica aislada, servirán a la salvación del mundo entero.

Lo que vive esta pequeña carmelita, totalmente sola en secreto, pesa mucho más  en la balanza de la historia, pesa mucho más que muchas fuerzas económicas, industriales y políticas. Lo que vive esta pequeña carmelita pesa mucho más que muchas inteligencias y potencias que han construido ciudades y destruido generaciones, creado esplendores y acumulado desastres. He aquí el secreto que todos nosotros llevamos en nuestro corazón, con toda nuestra Fe, con la Iglesia entera: el secreto del sentido y del valor infinito de toda existencia humana. A menudo, tenemos la impresión que nuestra vida no sirve para gran cosa, que no podemos hacer nada dentro de todo lo que nos parece vital para nosotros mismos, nuestros seres queridos, nuestros padres, nuestra familia, nuestros amigos, aquellos a quienes amamos y todavía menos para el mundo entero.

Nosotros consideramos que no tenemos verdadera libertad para escoger o elegir. Y pensamos que algunos hombres poderosos en el mundo pueden actuar, y que ellos pueden influir verdaderamente sobre los sucesos, cuando en realidad ellos tampoco están seguros de nada. Ahora entonces cuando  esos grandes hombres nos parecen estar en capacidad de arreglar los problemas, ellos mismos se imaginan que no tienen mucho dominio sobre la realidad  y que esta se les escapa tanto como a nosotros.  

Ningún hombre hoy no decretará el fin de la crisis mundial que atravesamos, ni impondrá por sí mismo la paz sobre la tierra.

Dentro de esta debilidad más o menos confesada (revelada), el mensaje de Teresita nos dice que cada una de nuestras vidas sirve para algo. N importa que seamos pobres, enfermos, viejos, ignorados, perdidos, despreciados, detestables ante nuestros ojos o a los ojos del mundo, en Cristo tenemos la fuerza todopoderosa de los bien amados de Dios. Lo que cuenta o es más importante, no es lo que los medios de comunicación nos relatan o lo que ven los hombres , es el amor invisible y todo poderoso que construye poco a poco el Reino de Dios construyendo la profundidad humana, hasta el día cuando Dios secara toda lagrima de nuestros ojos. El viene para hacer su morada en nosotros y hacernos semejantes a Él, para salvarnos permitiéndonos vivir, amar y sufrir y morir como Él mismo ha vivido, amado, sufrido y ha muerto, es decir con la fuerza de esperar la eternidad. El nos da la alegría de amarnos los unos a los otros en este amor paradójico del cual el signo supremo es el Crucificado, este condenado perdido, colgado a una cruz, pero que por el poder de la Resurrección es en adelante la esperanza para todos los hombres. Es sorprendente descubrir que una chica normanda, recién salida de su núcleo familiar  sea encerrada en un convento, y que haya comprendido antes que los demás verdades tan profundas que superan el entendimiento de los más inteligentes de nuestro tiempo! “Padre, yo te bendigo por haber escondido esto a los sabios e inteligentes y de haberlo revelado a los más pequeños” (Mateo 11).

Pero Teresa es también la Patrona de las misiones porque esta fuerza de santidad que la habita ha triunfado sobre la incredulidad y el ateísmo de nuestro mundo. Por esto, las palabras del Santo Padre Pio X se comprenden: Ella, Teresita, es la más grande santa de los tiempos modernos”. Teresita ha vivido la noche de la fe durante los 18 meses que precedieron su muerte. Dios la ha sentado en la mesa de los pecadores y de los incrédulos para prepararla en su rol de Patrona de las Misiones. “Yo no podía creer que hubiera impíos que no tenían fe. Yo creía que ellos hablaban contra su pensamiento negando la existencia del Cielo…Pero en los días tan felices del tiempo pascual, Jesús me ha hecho sentir que en verdad hay almas que no tienen fe…El permite que mi alma fuera invadida por las más densas tinieblas y que el pensamiento del cielo tan dulce para mí no sea más que un sujeto de combate y de tormento…Me parece que las tinieblas…me dicen riéndose de mí: “Tú sueñas con la luz…Tú crees salir un día de las brumas que te rodean! Avanza, avanza, alégrate por la muerte que te dará, no aquello que esperas, sino una noche más profunda todavía, la noche de la nada” (Manuscrito Capitulo 6).  Teresita descubrirá el mundo de los sin  Dios. Ella llegará a ser solidaria, interiormente, con los peregrinos de la noche en ese sentimiento de la ausencia de Dios. Ella se apropiará de su ruta, de su oscuridad, será con ellos compañera en su soledad y su dolor.  “Ha sido necesario viajar bajo este túnel sombrío -escribirá ella- para comprender la oscuridad” (ms C. 7. )

Miremos hasta donde desciende la Patrona de las Misiones que llega a ser la Patrona de Francia. Ella desciende tan bajo en la ausencia y la negación de Dios que ningún ateo del mundo marxista y comunista, ni ningún filosofo racionalista de nuestra actual sociedad, no puede declararse sujeto de una libertad absoluta, y sola fuente (origen) de sus actos en dentro de una total independencia de toda trascendencia, porque en Teresita del Niño Jesús y del sagrado rostro (o santa figura) Dios se revela todavía presente en su propia negación y en su propia ausencia, más allá de lo que el hombre puede pensar, imaginar o vivir. Vértigo místico donde la razón es superada por el amor en medio de la noche de sentido, del dolor y de la ausencia. Pero dentro de esta oscuridad, Teresita dirá: “Tened piedad de nosotros, Señor, porque somos pobres pecadores” (Ms. C. 6)…

EL mismo Papa agregaba en 1945: “La misión de Santa Teresa, no solamente en Francia, sino en el mundo entero, está lejos de estar terminada”.

Seamos fuertes como Teresita nuestra patrona, menos por la convicción de tener razón de cara a todos, frente a todos, sino más por la serenidad de tener en nosotros, en la comunión de los santos, la victoria sobre el miedo y la desesperanza (o el desespero). Sabemos las desestructuraciones que se han obrado, las que nos amenazan y las que están obrándose.

Entonces, porque la misión de la Pequeña Teresa continua, creamos que ella puede obtener de Dios grandes cosas, y que ella puede ayudarnos a cumplir la promesa de Cristo: “Es por su perseverancia que ustedes obtendrán la vida” (Lucas 21,19).

Traducción del texto de
Abbé Patrick Faure,
Párroco de St Eugène (Francia)


REFERENCIAS


http://www.saint-eugene.net/pdf/pf-st_terese2012.pdf?PHPSESSID=aeccb3892cabe63b0a592eb3b575e1fb






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Gustavo Quiceno