martes, 11 de octubre de 2011

16 de octubre del 2011: 29º domingo del tiempo ordinario ciclo A

EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 22, 15-21 
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
-- Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
-- Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
-- ¿De quién son esta cara y esta inscripción?
Le respondieron:
-- Del César.
Entonces les replicó:
-- Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Palabra del Señor



Ante todo debo aclarar que gran parte (a veces la totalidad) de estas reflexiones son traducciones del francés, adaptadas a la lengua española latina (colombiana). Quiero resaltar y o recomendar la reflexión de 3  pastores de lengua francesa que por su estilo en las homilías,  particularmente me encantan por su modo a veces impertinente, “distinto” y muy aterrizado de aplicar el evangelio aquí y ahora.

Primero un pastor francés llamado Jean Drôme que tiene un excelente blog: http://jbesset.blogspot.com/
Después el padre  quebequense Yvon-Michel- Allard, sacerdote del Verbo Divino, en su blog de  http://cursillos.ca y que se llama: reflexión cristiana.

Finalmente el padre francés Jean Campazieu que en su web http://dimancheprochain.org nos ofrece cada 8 días una reflexión bien cuestionadora e inspiradora para nuestros tiempos modernos.


A guisa de introducción:

De quien somos nosotros imagen?

En el mundo de la  publicidad es muy corriente escuchar: “Ah, Jessica Alba es la  nueva imagen de Revlon, no es Jessica Biel”, que “la imagen de Vogue es Kate Moss”, que Natalia Paris es la imagen de Falabella”, etc. Quiere decir que esas modelos representan lo que ofrecen, que ellas reflejan a la empresa y que venden  gracias a sus caras o imagen completa de su físico y así se promocionan sus productos…

Y como no evocar el famoso show  con mezclas de reality "Yo me llamo", en furor pleno actualmente en la televisión colombiana: los participantes apuestan cada día por parecerse mas en la voz, la apariencia, el estilo, los gestos a su ídolo musical ...(Acá entre nos me gusta mucho Nino Bravo y el grupo Abba).

Hasta qué punto seremos conscientes que como seres humanos cada uno es una imagen de Dios?  Y que Él nos hizo a su imagen y semejanza, pero que esta semejanza debe ir más allá de un parecido o apariencia física y que hemos de amar, pensar y actuar como Dios.

Ahora bien, sin importar quienes seamos y cualquiera sea nuestro origen, nosotros nos parecemos forzosamente a alguien. La mayoría de las veces, la semejanza física es impactante.

De un niño se dice muy a menudo: “es la viva imagen de su padre, de su madre”. A veces son los trazos de  carácter, las fortalezas o debilidades que establecen las afinidades entre las personas. 


Personalmente, yo me parezco mucho a mi padre, y eso me lo remarcan seguido las personas, los amigos, cuando tienen la ocasión.

Inclusive en Facebook y páginas webs especializadas ponen las fotos de los usuarios mismos y amigos de estos al lado de fotos de celebridades que se les parecen increíblemente.

Ciertas personas creen y dicen que “uno tiene su doble en alguna parte”. Que lo queramos o no, que eso nos estimule (nos alce del suelo o nos haga sentir más altos) o nos irrite, los parecidos pueden difícilmente ser negados.

En nuestra sociedad donde la imagen tiene tanta importancia, muchas son las personas que buscan hacerse una a partir de los modelos que circulan. En el mundo del cinema, de las artes, de la moda y del deporte, las vedettes aparecen muy a menudo como modelos de inspiración.

El mundo político no se escapa; los partidos contratan en sus campañas “hacedores de imagen”, para que ciertos candidatos tengan más chance  (oportunidad) de seducir al electorado.

Pero todas estas imágenes reflejaran ellas la belleza profunda del ser humano? Mirémonos con atención  y detenimiento: de quien queremos ser imagen? Cuando Jesús dice: “den entonces (…) a Dios lo que es de Dios”, no nos deja entender que el ser humano es la imagen de Dios y que él debe esforzarse por reproducir su modelo? “sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”, decía todavía él,  en otra ocasión.


1
Aproximacion psicológica y política del evangelio:

“Una cuestión de 50-50”

Este pasaje proyecta una gran luz sobre el compromiso de Jesús, siempre y cuando lo interpretemos con precisión. El modo como comprendemos a menudo este texto roza con (es vecino de) lo que Jesús quería precisamente evitar. En efecto, a menudo, le hacemos decir, en la práctica: la religión y la política es 50-50; déjenme hacer mi religión y yo les dejare hacer su política…

Si tal es la respuesta de Jesús, es necesario  decir que Él ha caído con los dos pies juntos en la trampa que le tendían los partidarios del poder, ya que era esta exactamente su posición.

Mas esta respuesta debe ser interpretada de otra manera. Y uno no puede hacerlo que teniendo  claro en la cabeza (mente) la posición de Jesús con respecto a las instituciones políticas de su tiempo. Para Él, cualesquiera que sean su legitimidad o su carácter opresivo, estas instituciones serán muy pronto destruidas y reemplazadas por el Reino que llega “en la plenitud del poder” (Lucas 21,27). Se puede entonces sostener por los impuestos las instituciones existentes en el presente: ellas serán destruidas de todas maneras, no por la resistencia civil, sino por Dios mismo.

Pero no le den al poder más de lo que no le reviene.  Denle un poco de su dinero, pero sobretodo no le den su libertad: “ustedes no tienen más que un solo amo (maestro) , ustedes no tienen más que un Padre, ustedes no tienen sino un Doctor…(Mateo 23,8-10).

Jesús toma distancia tanto en referencia a los que  oponen resistencia como a los colaboradores. Él se rehúsa tanto a tumbar el poder como a legitimarlo.  En efecto, a  Jesús no le gusta hablar de política. Nunca lo hace, solo si se ve forzado a hacerlo. Pero  mismo aquí, si él responde a la cuestión, es para hacerla desembocar sobre otra cosa, porque es como profeta de Dios que Él responde: ustedes tienen sobre su moneda la imagen del Cesar, entonces ella le pertenece (al César). Pero ustedes portan la imagen de Dios, luego ustedes le pertenecen a Él (a Dios).

La respuesta de Jesús no tiene nada que ver con una teoría sobre el poder; ella no es, sobretodo,  un juicio al estilo de Salomón que establecería la autonomía de la política y de la religión, una en referencia con la otra, como se ha comprendido a menudo.

La respuesta de Jesús, es la palabra de un profeta que pone el hombre todo desnudo frente a su Dios. Es bien correcto interrogarse sobre las exigencias del impuesto sobre sus ganancias (salario, entradas). Pero usted ya  ha reflexionado sobre las exigencias de Dios sobre la totalidad de su existencia?


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“Don dinero”

El tema del dinero, la plata, la money, la lana, la pecunia, es bastante delicado. Desde que es asunto que se toca en nuestras conversaciones, la desconfianza se instala y la charla toma otro ambiente, puesto que es el dinero el que provoca “los dolores de cabeza” en el seno de la sociedad o mismo en el seno de las familias.

Hay quienes tienen dinero, hay otros que no lo tienen.

A partir de este hecho inevitable, cada quien toma partido o emite su opinión sobre el llamado “actual dios del mundo” o “estiércol del demonio”.

Para algunos el dinero es descrito como lo peor entre todas las cosas, mientras que otros se ponen de acuerdo en decir que es “un mal” necesario y que por lo tanto es menester acomodarse (adaptarse).

En la antigua Europa el dinero era considerado impuro, por tal razón fue que se dejó a los marginados ocuparse de él: los judíos primero, los protestantes después. Allá ellos si se ensuciaban las manos con el dinero que corrompe y pervierte, y ya que ellos estaban fuera de la Iglesia-entiéndase  también  fuera (desprovistos) de la salvación- A ellos les correspondía también hacerlo fructificar para aquellos que se los habían confiado y esperaban obtener beneficios. Uno ve que la hipocresía de los medios religiosos no es algo nuevo.

Se dice que el dinero es el nervio de la guerra y lo que hace funcionar el mundo. El fenómeno de la mundialización nos muestra que son los que poseen grandes fortunas (v.g, Julio Mario Santo Domingo, q.e.p.d) quienes rigen el destino del planeta, y que asesoran y están detrás de los hombres políticos, quienes a su vez les toleran y se ponen sobre sus líneas para conservar la ilusión de gobernar.

Esta mañana escuchaba no más en caracol radio (en  un homenaje póstumo al gran  rico empresario), como el ex presidente de Colombia Ernesto Samper asentía que Santo Domingo en su momento lo respaldó y hasta lo salvó de una inevitable  ( y que era necesaria) dimisión por los escándalos del famoso proceso 8000.

La actualidad reciente pretende por lo tanto hacernos creer lo contrario (que los políticos o gobernantes tienen la última palabra en cosas estatales), pero eso está por demostrarse!

Cualquiera que quiera tener influencia en este bajo mundo, quien quiere hacer valer o valorizar una idea necesita del dinero para seducir los medios de comunicación y pagar el tiempo de publicidad o de difusión en las ondas hertzianas, en tv, en internet. Para ello debe encontrarse un mecenas (como se decía antes) un patrocinador se dice hoy, quien le sostenga por el precio de su talento o su virtud.

De manera forzosa los que tienen dinero y poder (gracias precisamente a la pecunia) buscan legitimar ese poder buscando el apoyo (el aval, el respaldo)  de Dios. Es lo que hacen los interlocutores de Jesús. Ellos estaban ya en la corriente moderna de nuestros tiempos. El modernismo tiene necesidad de ideas generosas para darle virtud al dinero. Es así como las multinacionales compran partes de buenas acciones en ONGs y en la ausencia o falta  de virtud adquieren una moral. Era también el objetivo de los sacerdotes del templo de Jerusalén que ensayaban encontrar los valores morales con el tributo de la dima (décima parte de lo ganado o cultivado que se daba al templo). Lo que viene después, nos mostrara que su recolecta estaba sin fundamento teológico.

No nos sorprendamos entonces si los que detentan el poder han buscado asociarse con quienes tienen el dominio espiritual o al menos que sea a la inversa, ya que el movimiento va en los dos sentidos. Esto se conoce como el principio de la alianza entre el trono y el altar. Y por tanto la escritura bíblica ha advertido e invita a poner atención a cuidarse oponiendo Dios y Mammon: “no se puede servir a Dios y a  Mammon “decía Jesús y los hombres poderosos replicaban: “nosotros no servimos al dinero, nosotros nos servimos de él para servir a Dios”. Haciendo o actuando de este modo, se comportan como buenos teólogos, porque es así como Dios entiende la cosa. Él nos confía el dinero como uno más  entre los numerosos útiles que Él pone a nuestra disposición para regir felizmente la evolución armónica del planeta.

Es así como las cosas deben funcionar. Es así como el hombre ha sido previsto desde el origen de la creación. Pero los narradores bíblicos han visto bien que esto no cuadraba con la realidad. Entre más  explota  el hombre la creación, más lejos esta él de valorizarla. Para remediar esta verdad desastrosa, se ha introducido “el relato de la caída”  (del pecado) en medio de la narración de la creación. Si estamos atentos a los sucesos que emocionan nuestra sociedad, podemos constatar que la caída ha sido vertiginosa.

Y por tanto, hay una tradición que se desprende del evangelio y que se eleva al rango de virtud: y es la pobreza voluntaria. Es lo que encontramos en los votos monásticos. Se es pobre individualmente, pero se vive en el seno de una comunidad que gerencia el dinero de la colectividad para el bienestar de cada uno y de los otros. Este ideal que admiramos, vamos! Ha mostrado que podía ser pervertido. Las sectas mundialmente conocidas  se han aprovechado de este ideal para sentar su poder con fines de dominación y no de edificación.

Hoy día se constata (quizás sin mucha difusión) cómo hay comunidades, cofradías o compañías o fraternidades que se han dejado sumergir en el hueco (o el abismo) utilizando la vida en comunidad para afirmar su sed de poder y de dominación sobre el otro por la apropiación de sus bienes. El ideal monástico, mal comprendido ( o entendido) puede llevar a una perversión que da más poder diabólico que candor angelical.

Estas cuantas ideas desgranadas del aquí, allá, antes   y ahora, de la actualidad nos permiten comprender la magnitud  de la trampa que se le tiende a Jesús cuando se le demanda escoger entre el poder del dinero y el poder espiritual. Jesús sabe que el dinero da poder a quien lo posee. Él sabe que el emperador se enriquece abiertamente a costa de los ciudadanos. Él sabe también que los sacerdotes del templo se enriquecen a costillas del buen pueblo haciéndole creer que Dios aprueba, o está de acuerdo con la dima y el impuesto eclesiástico. Jesús va a arreglárselas para no darles ocasión de que crean que él está en el error,  y de que ellos tienen la razón , ya que para él ellos también va a ponerse del lado del emperador.

La historia mostrará en efecto que la fe judía subsistirá con fuerza después de la destrucción del templo y que la fortuna amasada de los sacerdotes gracias a la dima no servirá de nada. Esto para los judíos, hablare de los cristianos después.

Jesús no cae en la trampa. « Den a cada quien lo que corresponda o conviene”, les dice. El problema no se plantea a nivel del emperador. El emperador recupera gracias a los ciudadanos el dinero que él necesita. Mas el problema va a plantearse al nivel de Dios. Tiene necesidad Dios del dinero? “Den al emperador lo que es debido y a Dios lo que le corresponde”. Para el emperador, lo hemos visto, eso no se discute. Lo que le corresponde es una parte de nuestro dinero. Jesús no precisa lo que corresponde a Dios: la dima, el impuesto eclesiástico u otra cosa? De hecho, Dios no necesita dinero, en todo caso, es decir de la misma manera que el emperador. Pero los hombres que se dicen estar del lado de Dios,  y a su servicio, tienen necesidad del dinero. En cuanto a Dios, en lo referente a ÉL mismo, es otro problema. Todo pertenece a Dios, todo debe revenirle, retornar a Él, y esto comprende mismo el dinero que el emperador nos toma!  No hay división entre lo temporal y lo espiritual. Todo va para Dios, todo le pertenece. Esto pertenece al dominio de la fe y no es con el dinero que se le da lo debido (lo que se le debe dar)  a Dios.

El emperador nos toma (coge) lo que él no nos ha dado. En efecto, el impuesto es una retención (contribución) de nuestros salarios hecha por el poder al mando. En oposición, o al contrario, Dios nos da lo que nos pide donar. Es al nivel del amor que esto pasa. Dios nos da su amor y espera el nuestro. La relación no es el del todo (igual), al mismo nivel que el dinero del emperador.

Si yo digo que uno debe solamente (nuestro)  amor a Dios, el tesorero de la parroquia no estará contento. Es cierto, se puede manifestar su amor a Dios de muchas formas, con su dinero, con su tiempo, con sus talentos, con sus dones, pero todas estas cosas que se le dan a Dios no son más que útiles para manifestarle nuestro amor que permanece primero.

Pero se ha de estar vigilante, todo esto puede ser pervertido. Ya que algunos piensan que se puede capitalizar todas esas cosas, que uno esta advertido, las hace  por Dios y que por tanto se puede esperar ventajas, recompensas a cambio. Pues se piensa que entre más gestos se hagan por Dios con más veras estará asegurado nuestro lugar (cupo, sitio) en el Reino de Dios. Es sin duda, la manera más mezquina de apreciar nuestras acciones ya que ella, sobreentendería que Dios podría negociar (intercambiar)  nuestro amor  por las buenas acciones. El amor no se negocia, no se intercambia, no se le capitaliza, seguro que no, él no tiene ningún valor mercantil. No se maniata el amor como el dinero. Para subsistir, el amor debe manifestarse continuamente, porque como el corazón nuestro amor es vivo, es dinámico y debe estar en continua actividad bajo pena de muerte. Si el amor de Dios nos hace vivir,  también Dios tiene necesidad de nuestro amor para existir Él también a los ojos del mundo.

Nosotros estamos  entonces sobre otro registro diferente al del impuesto que se paga al rey o a la institución eclesiástica. Nuestra relación con Dios no saca provechos para nadie sino para Él mismo, para su propio bienestar. Es eso la gratuidad de la salvación, saber que se ama a Dios sin esperar recompensa de su parte porque nosotros hemos ya todo recibido. Su amor es total y Él nos pide que se lo demos ( y o entreguemos) totalmente. Es por ello que Dios reclama nuestro amor y nada más que nuestro amor.  “Ama y haz lo que quieras” decía San Agustín. Y Rabelais hizo grabar esa divisa sobre el frontón de la Abadía de Théleme. En cuanto a nuestro dinero no debería éste ser concernido en nuestra relación con Dios.


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2

Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

Todos conocemos esta famosa respuesta de Jesús, pero esta no tiene nada que ver con  la separación de la Iglesia y el Estado. El Señor nos recuerda aquí, que ningún emperador, ningún dictador, ningún jefe de gobierno no puede todo controlar en nuestras vidas.  No solamente está el Cesar, también hay un Dios.

La moneda mostrada por los fariseos portaba la efigie o la imagen del emperador. Significaba  entonces que le pertenecía. Pero el ser humano esta creado a la imagen de Dios: “hombre y mujer él los crea, a su imagen él los crea” (Genesis 1). Nosotros pertenecemos entonces a Dios y no al emperador.

A quienes buscan tenderle una trampa con el fin de acusarlo ante el representante romano, Jesús responde que es necesario respetar la autoridad civil, pero, subraya que el emperador no es todopoderoso. Sobre la moneda que se le presentaba, había la imagen del emperador Tiberio, quien dominaba sobre el inmenso territorio (imperio) romano a partir  de su isla de Capri, y sobre esta moneda se calificaba al emperador de “divino”. Cristo replica a esta afirmación y dice que el emperador no es divino, él no es Dios. San Pedro recordara a los cristianos que en diversas circunstancias “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5,29)

En el siglo II, un autor cristiano, Teòfilo, obispo de Antioquìa, escribía : « Yo rendiré homenaje al emperador, pero no lo adoraré. Adoraré solamente  a Dios solamente, sabiendo que el emperador es un ser humano como yo y que él ha sido creado como yo”. Otro escritor de los primeros siglos aconsejaba a los cristianos de “no dejarse subyugar por ninguno de los Cesares de este mundo”. Y agregaba: “No renuncien nunca a su libertad interior que es el don mas precioso que ustedes han recibido”.

Cristo repite entonces que César es César, mas él no es Dios. El poder político, cualquiera que sea, no tiene derecho de invadir las conciencias y de ampararse de la totalidad del ser humano. Es esa la razón por la cual la frase más importante del texto de hoy es donde Jesús dice: “Den a Dios lo que es de Dios”.

No daremos al emperador y al imperio de hoy ni nuestra fe, ni nuestro comportamiento moral, ni tampoco nuestras esperanzas ni nuestros sueños. Conservaremos nuestra libertad interior y nuestro sentido crítico. Los gobiernos no pueden nunca obligarnos a actuar contra nuestra conciencia.

A comienzos de la guerra en Irak, uno se acuerda de haber leído, en una revista americana, las remarcas de un sacerdote sobre la decisión de su país de arriesgar la vida de sus jóvenes soldados y de invertir (gastar) millones de dólares para iniciar una guerra que las Naciones Unidas, los mismos norteamericanos, los británicos, los franceses, millones de personas a través del mundo, y todas las grandes religiones, declaraban ilegal  y sin razones suficientes. Después de la misa, el sacerdote en cuestión, fue severamente criticado y amonestado por el consejo parroquial que le pide no mezclarse en política. Para concluir su argumento, los consejeros utilizaron el texto de hoy: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. De hecho, estos consejeros no habían comprendido nada de la respuesta de Cristo.

Jesús nunca  les pidió a los cristianos no criticar las decisiones del gobierno. Si él lo hubiera hecho, los cristianos de África del sur no habrían podido oponerse a las leyes injustas e inhumanas que permitían mantener el sistema del Apartheid; los cristianos americanos no habrían podido combatir las practicas inmorales de la esclavitud y la violencia hecha a los negros por largo tiempo después que la esclavitud había sido abolida; los cristianos de Europa y de Asia no habrían podido resistir a las políticas ateas de la Unión soviética, de la China y de otros países comunistas; ellos no podrían oponerse a los gobiernos musulmanes que rechazan todo derecho a un lugar a las otras religiones y que tratan a las mujeres como a seres humanos de clase inferior; ellos no podrían criticar a ciertos dirigentes de nuestra propia Iglesia que protegen su poder asociándose a gobiernos que reducen (o aplastan) todo disentimiento, que utilizan la tortura y masacran aquellos que se oponen a su dictadura, como fue el caso en Chile, en Argentina y en El Congo.

Varios gobiernos se rehúsan,  (no quieren) muy a menudo darle a Dios lo que le pertenece. Otros manipulan la religión con sus propios intereses y conceden a la Iglesia ciertos privilegios con el fin de poder controlarla mejor imponiéndole su propia ideología.

Es significativo que en el texto de hoy, Jesús ponga en valor « nuestros deberes para con Dios », cuando se le preguntaba acerca de los deberes para con el emperador. Jesús no ha querido nunca impedirle a la gente ser ciudadanos responsables, pero él nos recuerda que la política no es la única realidad en nuestras vidas . Cesar no es Todopoderoso, él no es Dios. El Estado juega un papel importante pero él no puede tener el monopolio de nuestras vidas.

En un mundo pluralista, los gobiernos son llevados, en ocasiones, a hacer pasar leyes que son contrarias a nuestros propios valores cristianos, pero esto no debe impedirnos el ejercer nuestra libertad cristiana y actuar según nuestra propia conciencia. 

En un mundo donde todas las opiniones tienen piñón sobre rueda, hace falta mucho discernimiento para hacer la parte de las cosas y saber “dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

REFERENCIAS


Pequeno  Misal "Prions en Eglise", edicion quebequense.

HETU, Jean-Luc. Les options de Jésus.

http://cursillos.ca.   Reflexion chretienne du Père Iacques-Yvon Allar, s,d,v.

Le sermon du dimanche matin ,   Père John Drôme

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Gustavo Quiceno