miércoles, 6 de julio de 2011

10 de julio del 2011 : 15o Domingo del tiempo ordinario A



A GUISA DE INTRODUCCION

Dios persiste y siembra

Al releer la parábola de este domingo, me ha resultado difícil comprender la lógica del sembrador. La semilla es preciosa. Por qué entonces lanzar con negligencia y como con cierto desinterés los granos al bordo del camino, en el suelo pedregoso  y entre las espinas? No hubiera sido más sensato sembrar únicamente entre la buena tierra?

Cuando uno piensa por un momento se da cuenta de que igual que el sembrador del evangelio,  la comunidad cristiana actúa de la misma manera. Los resultados no se presentan siempre según nuestras expectativas ni responden totalmente a nuestros objetivos o ideales y sin embargo nosotros seguimos catequizando a los niños, iniciándolos en los sacramentos, presentándole a Jesús nuestro Señor y nuestro Dios.

A través de nuestras palabras y nuestra vida, invitamos a todos a acoger la Palabra del Evangelio y a vivir en comunión con Cristo.

Nos parecemos mucho al sembrador de la parábola.

La Buena Nueva (noticia) es que  el sembrador es  Cristo mismo. Él no sigue la lógica de los hombres, sino la de Dios: “Aquello que es locura para el mundo, Dios lo ha escogido para confundir a los sabios; lo que es débil para el mundo, Dios lo ha escogido para confundir a aquellos que son fuertes” (1 Cor 1,27).

Estamos invitados a imitar a Cristo cuando sembramos generosamente, lanzando la semilla  a los 4 vientos. Tengamos confianza. Dios lo ha prometido: “Mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi sin resultado, sin haber realizado lo que yo quiero, sin haber cumplido su misión” (Isaías 55,11).



UNA APROXIMACION PSICOLOGICA y POLITICA DEL EVANGELIO:

Dos experiencias superpuestas:

La parábola del sembrador es un buen ejemplo de la parábola que ha perdido su contexto y su significado primitivo. Llegando a ser un enigma, se le ha transformado en una alegoría, imaginando un sentido simbólico para cada detalle de la historia.

Varios indicios nos llevan a pensar esto.

Primero que todo, cuando Jesús traía a colación una parábola sobre determinada situación real, Él no tenía necesidad de explicarla, porque una buena historia no tiene necesidad de explicación. De otro modo, faltaría el efecto u objetivo a alcanzar.

Enseguida, una cuestión lingüística: en el parágrafo de la interpretación de la parábola  (v.v 18-23) hay varias palabras desconocidas en el resto de los 3 primeros evangelios, pero que llegaron a ser expresiones espirituales típicas dentro de la iglesia primitiva: sembrar por anunciar (el evangelio), raíz por enraizamiento (interiorización, interioridad), hombre de un momento: expresión griega que no tiene equivalente en la lengua hebrea de Jesús, palabra en el sentido de Evangelio, de enseñanza…

Tercero, en boca de Jesús, la imagen de la cosecha tiene siempre un sentido escatológico, es decir, relacionado con la venida de Dios (en los últimos tiempos, en el juicio final) que llegará para tomar posesión de su Reino.

El sentido original y o primero de la parábola utilizada por Jesús seria en verdad el siguiente: en su recorrido ningún accidente  podrá impedirle a Dios hacer desbordar o explotar (mostrar) la abundancia de su amor; el reino debuta en una situación anodina, aparentemente marcada por la resistencia y el fantasma de los fracasos, pero la explosión de la fiesta no será menos sorprendente. De este modo entonces también esta parábola  se acerca a la significación precisa de las otras parábolas  sobre el crecimiento y la fermentación del Reino, que siguen inmediatamente a este relato (Mateo 13,24-35).

Pero cuando el evangelio comienza a ponerse por escrito, ya no se trata de convencer a la gente de que el Reino está llegando, como en el tiempo de Jesús; se trata más bien de convencer, de perseverar en la fe a pesar de las dificultades, la persecución y la seducción de las riquezas (vv.21-22). Es ahora que se orienta la parábola hacia una alegoría que presenta las diferentes cualidades de la fe e invita a los creyentes en dificultad  a tener coraje  y a profundizar en su fidelidad en el sentido de su primera opción. Así, la parábola no habla ya más del Reino que se acerca (que viene) sino de la fidelidad a conservar!

La parábola del sembrador tal como se nos presenta hoy, además de comunicarnos las convicciones íntimas de Jesús,  nos da acceso a la experiencia de los primeros creyentes (cristianos). Y para nosotros hoy, los dos mensajes se pueden fusionar: por la calidad (el ejemplo) de vuestra vida, vosotros acogéis desde ya este amor que explotará muy pronto   (o se manifestara con magnificencia) en una fiesta universal.


POR QUE LAS PARABOLAS?

Mateo atribuye a Jesús una razón bien desconcertante sobre el por qué de la utilización de parábolas: Él las habría empleado para evitar que los otros auditores distintos a los doce comprendieran lo que él quería decir.

Y para apoyar esta explicación, Mateo pone en boca de Jesús una cita de Isaías donde Yahvé manda al profeta: “vuelve pesado el corazón de este pueblo, hazlo sordo (duro de oreja), véndale les ojos, de miedo que sus ojos no vean, que sus oídos no escuchen, que su corazón no comprenda…” (Is 6,9-10).

Pero más allá de la cuestión sobre las parábolas, Mateo se concentra acá en el problema del rechazo de Jesús, que se encuentra sistemáticamente descrito en los dos capítulos que preceden. Se le hace necesario explicar el cómo es posible que un liberador enviado por Dios sea rechazado por aquellos mismos que Él viene a liberar.

Para resolver este problema,  Mateo, siguiendo a Marcos utiliza conjuntamente dos soluciones. De un lado, la citación de Isaías dejando entender que Dios había previsto el rechazo de su enviado.

Enseguida, Mateo separa los auditores de Jesús en dos grupos bien distintos: de un lado las multitudes a las cuales Él se dirige (les habla) en parábolas (vv.3 y 10), y del otro lado el grupo de los discípulos, a quienes explica el sentido de esas mismas parábolas (vv.18).

En la época cuando el redactor del evangelio se pone a trabajar, ya habían pasado 40 años después de la muerte de Jesús.

Lo esencial del contenido de las parábolas ha sido conservado, pero muchas de entre ellas habían perdido de manera irremediable el contexto preciso de su utilización y con ello el objetivo con el cual Jesús las había empleado (cfr. Mateo 7,6; Mateo 24,28). Ahora comprendemos  por qué los redactores de los evangelios han llegado a ver las parábolas como enigmas.

Partiendo de esto, era bien tentador pensar que Jesús había servido los enigmas para la gente que tenían mal disposición con Él y que había reservado las explicaciones pertinentes a aquellos que se mostraban más receptivos, a saber los apóstoles.

Estas observaciones  nos permiten entonces percibir y o distinguir claramente las preocupaciones del evangelista, sin eliminar o pasar por alto la realidad de la sorda resistencia a la cual Jesús se vio expuesto.

Con la ayuda de las parábolas y de otros métodos, Jesús fue a las cuestiones de fondo y tal como hoy uno no ha querido seguirle hasta allá.



 REFLEXION

El sembrador salió a sembrar


La parábola como género literario estaba muy presente en la literatura hebrea. Se conocen alrededor de 3.000 parábolas y Jesús las utilizaba con regularidad. 

 El rabino Klausner de la universidad hebraica de Jerusalén, decía que las parábolas de Jesús se constituyen en lo mejor de la literatura judía.

La palabra « parábola », en hebreo «mâchâl», significa “relato simbólico destinado a hacer descubrir un significado escondido”.  La parábola no se impone, ella propone y despierta. Ella manifiesta un gran respeto por los oyentes y se dirige a la capacidad de imaginación de aquellos que la escuchan.

Durante tres domingos consecutivos, vamos a escuchar las 7 parábolas que Mateo ha agrupado en el tercer gran discurso de su evangelio. Jesús se encuentra en un momento difícil de su ministerio: se enfrenta a la hostilidad abierta de los jefes religiosos que han decidido de eliminarlo y a la indiferencia de las multitudes que están decepcionadas por este Mesias que no quiere avanzar hacia la acción política.

En la parábola del sembrador, el interés de Jesús está dirigido hacia la semilla del Reino de Dios.  En respuesta a esta semilla, los primeros cristianos tenían la preocupación y o el deseo de llegar poco a poco a ser buena tierra para recibirla (acogerla) bien.

La parábola del sembrador es ante todo una invitación a la esperanza.

A pesar de todos los obstáculos, la cosecha será buena, dice Jesús : del 30, del 60, del 100 por uno.  Los resultados anunciados superan en mucho todas las esperanzas de los agricultores de su tiempo. Ellos podían esperar en una buena cosecha, entre el 5 y el 8 por uno. La parábola del sembrador es entonces, primero que todo una invitación a la esperanza.

Muchos de entre nosotros, tenemos experiencias de sembrar, en nuestros terrenos, jardines, huertas. Las legumbres y las flores crecen en abundancia y en los campos vemos aparecer el café, la caña, el maíz, el cacao o la harina, la avena, etc.  La semilla ha caído en la buena tierra y ella produce en abundancia. Sin embargo, sabemos igualmente que no siempre es fácil de hacer fructificar nuestras semillas. Hay demasiada lluvia o muy poca, muy poco sol, muchos insectos, muchos pequeñas plagas, etc.

Jesús conocía los obstáculos con los  que la Palabra de Dios se encontraba. Pero él también sabía que esta Palabra tenía el poder de transformar un terreno rocoso en una tierra fértil. El profeta  Isaías nos dice en la primera lectura: “Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo” (Isaías  55, 10-11). La Palabra de Dios da fruto en abundancia y ella puede transformar “nuestros corazones de piedra en corazones de carne”.

En la Biblia, los hombres y las mujeres no están divididos en 2 categorías: aquellos y aquellas de la buena tierra y aquellos y aquellas de los terrenos improductivos. Cada uno de nosotros, representa en ciertos momentos de nuestra vida, los diferentes terrenos mencionados en la parábola.

Primero, está la semilla que cae en el bordo del camino. Esta representa los periodos donde muchas cosas ocupan todo el lugar (el espacio) y arriesgan de ahogar nuestra fe. “ustedes comprenden,  a mí me gustaría ir a misa y escuchar la palabra de Dios el domingo! Pero yo tengo mis fiestas en familia, el deporte, los paseos organizados, el cine, el teatro y el tenis, el ski de invierno y el golf del verano…y pues, hay que contar con el cansancio de la semana, entonces, yo aprovecho el fin de semana para descansar…” Y el encuentro con el Señor (Dios) viene después todo el resto.

 Están los terrenos rocosos que vuelven nuestra fe superficial y efímera.

La semilla germina y hace raíces pero estas no tienen profundidad y rápidamente es quemada por el sol, antes de haber crecido. La superficialidad puede detener todo crecimiento en la vida cristiana, mismo después del entusiasmo de los primeros tiempos (inicios).

También están los terrenos con espinas. La fe entonces es ahogada por “las preocupaciones del mundo y el engaño de la riqueza”. Jesús no ha dejado de advertir contra el ambiente materialista de nuestra civilización. Es verdad, que tenemos necesidad del dinero, del confort, del descanso, de los bienes materiales, pero uno no puede limitarse o disminuir todo a los bienes de consumo. La fe, entonces, corre el riesgo  de desaparecer: “No solamente de pan vive el hombre”.

EL Señor conto esta parábola del sembrador con el fin de subrayar la generosidad de Dios quien siembra en todas las direcciones, a los 4 vientos…El confía en nosotros e invita a todo el mundo a ser buena tierra. A pesar de todos los fracasos, Cristo nos dice que la cosecha será buena.

Es una bella parábola para  un tiempo difícil. Por ejemplo acá en Quebec (Canadá) las parroquias están en “decrecimiento” y muchas iglesias deben cerrar sus puertas. Es desalentador ver que muy a menudo los jóvenes no participan masivamente  en los oficios religiosos y no transmiten más  la fe a la generación que les sigue.

« No se desanimen », nos dice el Señor: « Anuncien la Buena Nueva del Evangelio en su vida, siembren generosamente y un día ella dará fruto ».



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS :


1.     pequeño misal « Prions en Église » pour le 14eme dimanche ordinaire 2011, Quebec- Canadá.

2.     HÉTU, Jean- Luc. Les Options de Jésus. Fides, Montreal.

3.     http://betania.es

4.     http://cursillos.ca  (Reflexión cristiana del Padre Yvon-Michel-Allard, s.v.d)

miércoles, 29 de junio de 2011

3 de julio del 2011 14avo domingo ordinario A


INTRO

Es reconfortante para nosotros ver a Jesús orando, pero también es maravilloso y conmovedor escuchar su oración; él alaba su Padre Dios porque la Buena Nueva es revelada a los pequeños.
Es bueno también para nosotros acercarnos al Señor para confiarle nuestras penas y nuestras alegrías.

REFLEXION

El ciclo pascual ha terminado y volvemos a comenzar el conteo de los domingos ordinarios o del tiempo de la Iglesia.

El evangelista Mateo a quien leemos este año, nos dice muchas veces que Jesús es un hombre de paz y de compasión, que se siente bien con los pequeños, los más pobres, los que sufren. Él es la imagen de su Padre Dios, que no es un Dios severo, lejano y frio sino un Dios pleno de amor y de ternura. Este es el tema central de las lecturas de hoy: “El señor viene hacia ti: Él es justo y victorioso , es humilde y va montado sobre un borrico. El hará desaparecer los carros de guerra y de Jerusalén los carros de combate; el romperá los arcos de guerra, y Él proclamara la paz a las naciones (Zacarías  9,9-10).

Ya, el profeta Isaías había escrito con respecto al Mesías : « Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.  Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente” (Isaías 42,1-3).

El Señor es un Dios de bondad que brinda siempre otra oportunidad.  Basta con volver a leer los textos que mencionan a María Magdalena, a Zaqueo, la Samaritana, el buen ladrón, Pedro, el Hijo Prodigo, los obreros de la ultima hora, Pablo de Tarso y tantos otros a través de los siglos.

En nuestra sociedad Moderna se exalta la fuerza, la riqueza y el poder. La publicidad hace promoción de las victorias políticas, deportivas  y económicas. Ser el número 1, ser el primero, el más fuerte sin importar el precio a pagar ni los medios para lograrlo.

Nuestra cultura y sociedad de hoy  nos ofrece las grandes vedettes como las modelos a imitar. En este mundo que proclama a los vencedores, la dulzura y o mansedumbre  y la humildad son valores insignificantes y en baja en la bolsa de los valores humanos. Observen los niños que tratan de imitar los adultos. Sus héroes son aquellos que ganan las batallas en las calles, que se ganan fácilmente la vida, que se parecen a Rambo, a los Marines, a los justicieros del espacio que son siempre vencedores y que hacen la ley!

Dios se nos revela , no fuerte y poderoso sino « manso y humilde de corazón ». Y los frutos del Espíritu que Él nos propone son según su imagen: “la caridad, la alegría, la paz, la paciencia, el servicio, la bondad, la confianza en los otros, la dulzura o mansedumbre, el dominio de si” (Gálatas 5,22).

El Señor se nos presenta no como un Dios a quien debamos temer, mas un Dios que nos acompaña, que está presente, que aporta la paz y la alegría! “He aquí que yo toco la puerta…Si alguien abre, yo entrare en su casa y cenare con él” (Apocalipsis 3,20).

Él es un “Dios manso y humilde de corazón”…es la primera revelación del evangelio de hoy. 
¸
La segunda revelación importante también es la invitación que Cristo nos hace de compartir nuestra carga: “vengan a mí, ustedes todos los que sufren y sucumben bajo la carga, que están cansados y fatigados,  y yo los consolaré”.

Sabemos que las leyes judías eran una carga pesada, un yugo difícil de cargar. En esas leyes se comprendían  613 mandamientos y regulaciones. Para la gente simple y sencilla  y sobre todo para aquellos que realizaban ciertos trabajos, era imposible observar todas esas leyes. En consecuencia , muchos era rechazados y casi considerados como “impuros” porque eran incapaces de observar todas aquellas regulaciones: los pastores, los que conducían los burros, los vendedores itinerantes, los fabricantes de pieles, los recolectores de impuestos, sin hablar de centenas de personas expulsadas de sus ciudades debido a que ellas sufrían de alguna enfermedad de la piel.

Todas esas personas estaban privadas de sus derechos cívicos los más elementales. Ellos no podían testigos en un proceso, no podían entrar en una sinagoga ni participar en la vida comunitaria – social de la ciudad.

Jesús quería observar bien la ley, pero rechaza el que esta se convierta en una pesada carga y en una causa de discriminación y de injusticia. Para él, la ley debe ser un elemento de liberación y de justicia: “Mi yugo es fácil de llevar y mi carga ligera”.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, San Pedro y San Pablo rechazan la idea de imponer a los no judíos reglas rígidas: “eso sería imponerles un yugo insoportable como obligarles a seguir todas las leyes de Moisés. Por qué quieren ustedes imponerles un yugo que  ni nuestros padres y ni siquiera nosotros mismos tenemos la fuerza para llevar ¿” (Hechos  15,10) Como Jesús , Pedro y Pablo no quieren imponer cargas pesadas o leyes imposibles que la gente no podría soportar. Frecuentemente , a través de los siglos, la Iglesia ha olvidado esta sabiduría evangélica.

Jesús acusaba a los sacerdotes, a los fariseos y a los Escribas, es decir a la Iglesia de su tiempo, de imponer cargas pesadas  a la gente, y que ellos mismos rechazaban o no querían llevar: “Los escribas y fariseos se sientan en la ley de Moisés: hagan y observen entonces lo que ellos dicen, mas no se fijen en sus actos, porque ellos dicen y no hacen. Ellos imponen pesadas cargas a sus semejantes, las mismas cargas a las que ellos no osan tocar con un dedo”. (Mateo 23,2-4)

Jesús se nos ofrece hoy para compartir nuestras cargas: enfermedades, invalidez, vejez, pobreza, fracasos, soledad…Ellos se hacen menos pesados de cargar cuando Cristo los carga con nosotros.

Nuestro Dios es un Dios  « Dulce, manso y humilde de corazón », un Dios  « que quiere compartir  el yugo o la carga de nuestra vida cotidiana ». Jesús ha venido para volverle a dar a la religión su papel o rol de sostén y de liberación. Esa es la Buena noticia de este domingo.


bibliografia


http://cursillos.ca



miércoles, 15 de junio de 2011

19 DE JUNIO DEL 2011: fiesta de la Santisima Trinidad



PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 34, 4b-6. 8-9
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él, proclamando:
--Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.
Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo:
--Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.
Palabra de Dios

 SALMO RESPONSORIAL (Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56)
R.- A TI GLORIA Y ALABANZA POR LOS SIGLOS.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.-
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.-
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.-
Bendito eres en la bóveda del cielo. R.-

SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 13, 11-13
Hermanos:
Alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros.
Palabra de Dios

ALELUYA Ap 1, 8
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene.

EVANGELIO
 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 3, 16-18
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Palabra del Señor

A guisa de introducción:

Celebramos este domingo la Fiesta de la Santísima Trinidad…
Para muchas personas que no tienen una formación cristiana sólida y o bien fundamentada, creen que la Santísima Trinidad es una advocación u otro nombre para la Virgen María.
El dogma de la Santa Trinidad es propio y exclusivo de los cristianos católicos. Nosotros creemos en un Dios trino que es Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas distintas y un solo Dios verdadero, decía el catecismo tradicional del padre Astete. Es evidente que es un misterio difícil de comprender y asimilar, cómo creer en un Dios único que a la vez son 3?  Y entonces se ha recurrido así a las figuras o comparaciones populares como la del huevo que es clara, yema y cascara pero un solo huevo…Pero concluimos entonces que de Dios o sobre Dios es inútil elaborar discursos o meterse en largas y teóricas discusiones que nos conducen finalmente a una fe o espiritualidad fría, tediosa y aburrida.

Fiel a Él mismo

Qué ocurre cuando se traiciona a Dios? El castigo? La muerte? El rechazo?
Desde los orígenes de la historia de la salvación ocurre que se traiciona a Dios.
Después de haber liberado al pueblo de la esclavitud de Egipto y hacer alianza con él, Dios sufre una traición de su parte, el pueblo le da la espalda para postrarse ante su nuevo ídolo: el becerro de oro! Qué pasa entonces? Dios se revela nuevamente a Moisés para revelarle más profundamente su misterio presentándose como  “Yahvé, el Señor (…)  pleno de amor y de fidelidad” (Éxodo 34,6).

Esta fidelidad manifestada hacia el pueblo, existe desde antes en Dios, y antes de actuar de cara a su pueblo. Porque desde la eternidad  el Padre ama a su Hijo Único de un amor total y fiel.
Es esto lo que se manifestara con gloria y brillo en la resurrección: cuando todos abandonan a Cristo, su Padre le es fiel, arrancándolo de las fauces de la muerte.

Ahora, mismo, nosotros con nuestras debilidades y pecados  podemos ser el objeto del amor fiel del padre: es suficiente con incorporarnos a su Hijo, de ser uno con Él, de adherirnos a él por la fe. El Espíritu llevará a término esta obra, haciéndonos sumergir dentro del amor entre el Padre y el Hijo, y haciendo surgir en nuestros labios el grito eterno de alegría del Hijo: “Abba, Padre!”

Alabado sea el  Padre, el Hijo,  y el Espíritu, Dios por siempre fiel  a Él mismo.

DE SERVICIOS BIBIBLICOS KOINONIA

Éx 34,4b-6.8-9: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso
Interleccional Daniel 3: A ti gloria y alabanza por los siglos
2 Cor 13,11-13: Alégrense, anímense, tengan un mismo sentir, vivan en paz
Jn 3,16-18: Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él

La Biblia nos revela en una palabra quien es Dios: Dios es amor (1 Jn 4,8). Amor personal (porque te ama a ti, como si sólo a ti amase) amor total (sin medida, porque la medida del amor es dar sin medida), amor sacrificado (oblativo, entregado y paciente), amor universal (inclusivo, no excluyente), amor preferencial (se inclina más hacia el débil). Las lecturas de hoy nos revelan el perfil, el rostro o la fisonomía de Dios. La lectura del Éxodo lo revela como un Dios "compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad" Ex 34,6; y esto inmediatamente después del episodio de adoración al becerro de oro (Ex 32). Como queriendo contrastar la infidelidad del Pueblo y la fidelidad de Dios.

Pablo, en la segunda lectura nos desvela el misterio de un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, mediante el saludo trinitario a la asamblea: "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con ustedes" 2 Cor 13, 13.

Finalmente el evangelio de hoy, tomado de San Juan, es uno de esos textos cumbres de la literatura bíblica que revelan una luz especial: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo" (Jn 3,16).

Éstos serían como los versículos fundamentales para nuestra fiesta. En primer lugar el Dios de Israel y de Jesús, es un Dios inserto en la historia. El antiguo y nuevo Pueblo de Dios no llegaron a la experiencia de Dios, ni por la naturaleza (religiones naturalistas, tendentes a divinizar la creación), ni por la filosofía (la elucubración de los filósofos, que a través de las causas segundas, llegaron a una primera causa: Dios), sino por la historia. De ahí que el credo de Israel y el de la Iglesia se definan como credos históricos. Imposible proclamar a este Dios, dejando de lado los grandes acontecimientos salvíficos: que "nació de María, la virgen, que padeció bajo Poncio Pilatos, que fue crucificado, muerto y sepultado", etc., son datos históricos puntuales. Dejar de lado la historia, sería desencarnar la fe, privarla de su sacramentalidad histórica. Un Dios desentendido de la historia no sería el Dios de los cristianos. En segundo lugar, en esta historia llena de luces y de sombras, pero guiada de la mano de Yahveh, se va dando un avance; lo que los teólogos han llamado "la revelación progresiva". Cuando éramos niños tuvimos una experiencia de Dios que fue madurando poco a poco hasta hacernos adultos... Se trata de un principio de la pedagogía divina. El misterio de Dios uno y trino es fruto de esta experiencia de revelación progresiva en la historia. Revelación cumbre, expresión de maduración: Dios no es un ser aislado, desentendido de las realidades temporales, solitario. Es un Dios comunitario, familia, sociedad, fraternidad, etc. Por eso como dijimos al principio; la cumbre de toda la revelación bíblica es ésta: Dios es amor. Y el amor nunca es soledad, aislamiento, sino comunión, cercanía, diálogo, alianza.

La naturaleza misma de Dios es todo un proyecto de vida que revela la naturaleza misma del alma humana, creada a imagen y semejanza de Dios. De este modo podemos entender cómo la misma humanidad siente esa necesidad de alianza, aun en medio de la pluralidad. Vivimos en una casa común, somos una familia (humana), tenemos las mismas necesidades, los mismos problemas. 

Dios en esta hora de la historia habla a través de esos signos de un mundo en búsqueda.

En tercer lugar no hay que estar rompiéndose la cabeza para intentar comprender (desde nuestra lógica natural) un misterio que nos es dado por revelación, y que sólo puede ser aceptado plenamente por la fe. A Dios nadie lo ha visto jamás, sólo el Hijo que estaba en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer (Jn 1,18). La fe ciertamente que pasa del oído a la mente, de la mente al corazón, y del corazón a la vida. No se trata de un proceso meramente racional. Pues la razón se entiende necesitada de la razonabilidad de la fe, al reconocerse humilde ante el misterio de Dios. En efecto Dios revela estas cosas a la gente sencilla, y las esconde a los sabios de este mundo. Esta es la lógica y la sabiduría de nuestro Dios, muy distinta y muy distante de la lógica natural, marcada por los egoísmos humanos. Dios entra más fácilmente en le corazón del niño que en el del adulto, en el corazón del humilde que en el del soberbio, en el corazón del débil que en el del fuerte.

Estamos ante el más grande misterio, que ni ojo vio, ni oído escuchó... Acerquémonos a Dios con Adoración (El Padre)... dispuestos a asumir su proyecto de fraternidad (El Hijo)... con toda la profundidad de nuestro ser (El Espíritu Santo).

DE CALIXTO

Creer en Él

“Dijo Jesús a Nicodemo: El que cree en Dios no será condenado. El que no cree ya esta condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.” San Juan, cap. 3.
Hablar de Dios es siempre un proyecto atrevido. Mucho más para quien tiene fe. Y más aún, lo suponemos, para el teólogo sincero. Al regreso de sus hipótesis y averiguaciones, comprueba que todo lo que afirma sobre Dios, se reduce a unos pocos conceptos inexactos.
Sin embargo, existe otro camino para encontrar al Señor: Amar.

Más allá del ruido de las palabras, del esfuerzo de la investigación, está el amor.
Pretendemos alcanzar a Dios desde una actitud científica. Pero El se muestra sólo al contemplativo.

El científico analiza el universo. Lo coloca delante de sí cómo un objeto, cómo algo pasivo, cómo una cosa. Sorprende los orígenes de las especies. Investiga la evolución de la vida. Compara la conducta de los animales. Archiva datos. Ordena conocimientos, teoriza.

Se siente superior a la naturaleza. Pretende dominarla.

En cambio el contemplativo, madruga a encontrarse con el universo. Sabe admirar. Recibe. Agradece. En fin, ama.

Dialoga con la naturaleza. No pretende robarle sus secretos, ni desentrañar sus misterios. Se siente limitado ante la creación, pero cada cosa le revela un mensaje.

El contemplativo, poeta místico a la vez, intuye, mira todos los días hacia el firmamento. Sueña.
Desde pequeños, aprendimos que Dios se ha revelado y continúa revelándose a los hombres. Quiere comunicarnos quién es El, cuáles son sus intenciones y proyectos. Cómo nos ama. Hacia dónde conduce nuestra vida.

Nos ha revelado que El es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que se hizo hombre en Jesucristo, quien resucitó de entre los muertos. Que hay dos modos de vivir: De acuerdo con sus planes o en contra de sus deseos.

Pero a veces hemos hecho de la revelación una ideología. Y mucho más: Hemos estructurado una ciencia. Una ciencia obviamente inexacta.

Sin advertir que Él no puede ser contenido en un tratado. Cómo el amor, que no se encierra en un vocablo. Cómo la luz, que no puede guardarse plenamente dentro de una lámpara de barro. Cómo la vida, que no se esconde en una sola espiga.

Al convertirnos en científicos, nos es difícil encontrar al Señor.

Creer en El, cómo nos dice San Juan, es llegar a ser contemplativos. Es regresar a la sencillez y a la transparencia del mensaje de Cristo. A esas soluciones de vida que nos presenta el Evangelio.

jueves, 2 de junio de 2011

A Dios Manolo Otero


Hay personajes con quienes nos encariñamos sin tener una razón clara o un por qué especifico. Se quedan en la memoria del corazón y de la cabeza. En el caso del actor es su actuación, del cantante es su voz original su timbre fascinante, este es el caso del cantautor a quien quiero referirme…Manolo Otero quien acaba de fallecer en Brasil, víctima de un cáncer del hígado, próximo a cumplir los 69 años, según algunas fuentes, aunque algunos dicen que había nacido en 1946…

La música de Manolo Otero llego a mí gracias a mis tías, y a mis padres que amaban su voz. Seria en 1982 0 83, la primera vez que mis padres me llevaron a Manizales a casa de sus compadres que ellos fueron a verlo en un concierto, recuerdo que volvieron fascinados después de escuchar sus éxitos “Todo el tiempo del mundo” y “vuelvo a ti”, tan vigente en esos años.

“Para ti”, “Bella mujer”, “Qué he de hacer para olvidarte”, “Te empecé a echar de menos”, “Quisiera ser tu sombra”, son los éxitos que se quedaron para siempre en nuestra memoria infantil y adolescente…

Paz en la tumba de Manolo Otero, nacido en España en 1942, un 25 de junio. Ha muerto ayer en Brasil al lado de su actual esposa Celeste Ferreira.

martes, 31 de mayo de 2011

Domingo 5 de junio del 2011 ASCENSION DEL SEÑOR

1ª Lectura

He 1,1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, hablé de todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar.  Al final del libro, Jesús, lleno del Espíritu Santo, daba instrucciones a los apóstoles que había elegido y era llevado al cielo. De hecho, se presentó a ellos después de su pasión y les dio numerosas pruebas de que vivía. Durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.  En una ocasión en que estaba reunido con ellos les dijo que no se alejaran de Jerusalén y que esperaran lo que el Padre había prometido. "Ya les hablé al respecto, les dijo: Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días."

Los que estaban presentes le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el Reino de Israel? "Les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer los plazos y los pasos que solamente el Padre tenía autoridad para decidir. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo cuando venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra." Dicho esto, Jesús fue levantado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista. Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron a su lado a dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Amigos galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les han llevado volverá de la misma manera que ustedes lo han visto ir al cielo."

Salmo Responsorial

Sal 47,2-3

Aplaudan, pueblos todos,
 aclamen a Dios con voces de alegría
pues el Señor, el altísimo, es terrible,
es un gran rey en toda la tierra.

¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en los
momentos de angustia?
El malvado se impone y aplasta al humilde: que quede
atrapado en las trampas que maquina.

El malvado se jacta de la avidez de su alma, el
aprovechador maldice y desprecia al Señor.
 Enrisca la nariz y no se preocupa: "¡No hay Dios",
dice; eso es todo lo que piensa.

En todas sus empresas le va bien, tus sentencias son
muy altas para él, barre de un soplo a todos sus rivales.
Dice en su corazón: "Soy inquebrantable, la desgracia
jamás me alcanzará".

Su boca está llena de perfidia, de fraude y amenazas;
sus palabras inspiran injusticia y maldad.
a Dios que es el rey de toda la tierra,
cántenle un himno de alabanza.

Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su santo trono.

2ª Lectura

Ef 1,17-23

Que el Dios de Cristo Jesús nuestro Señor, el Padre que está en la gloria, se les manifieste dándoles espíritu de sabiduría para que lo puedan conocer.Que les ilumine la mirada interior, para que entiendan lo que esperamos a raíz del llamado de Dios, qué herencia tan grande y gloriosa reserva Dios a sus santos, y con qué fuerza tan extraordinaria actúa en favor de los que creemos.

Es la misma fuerza todopoderosa  que actuó en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su lado en el mundo de arriba.   Pues está muy por encima de todo Poder, Autoridad, Dominio y de toda otra Fuerza o Gobierno, más arriba de todo lo que cuenta en este mundo y en el otro.

Dios colocó todo bajo sus pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia.  Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todo en todos.

Evangelio

Mt 28,16-20

Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 

Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: "Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.  Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.  Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia."


 * * *
A guisa de introducción:

Otra  manera de estar presente:

Celebramos la Ascensión del Señor. Algunas palabras del Libro de los Hechos de los Apóstoles describen el evento. “Ellos lo vieron elevarse  en una nube y desapareció ante sus ojos”. Qué es necesario comprender? Acaso que Jesús desde este momento está ausente de nuestro mundo? De hecho, Jesús lejos de ausentarse ha previsto la continuación. “Ustedes recibirán una fuerza, la del Espíritu Santo que vendrá sobre ustedes. Entonces ustedes serán mis testigos(…) en toda Judea y samaria y hasta las extremidades de la tierra”. Y Jesús agrega al final del evangelio de Mateo: “Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.

Cierto, el Señor deja de ser visible para nuestros ojos, pero Él se hace presente de otra manera. Se hace presente cuando nos reunimos en su nombre y su Palabra transforma nuestras vidas y nos gestos cotidianos. Él se hace presente cuando se anuncia el evangelio y nacen nuevos discípulos. Está presente cuando amamos como Él y nuestras vidas se parecen cada vez más a la suya. También Él está presente cuando ante el llamado de los más pobres, nosotros respondemos solidariamente en el compartir generoso.

En suma, lo que nos dice la Fiesta de la Ascensión, es que el Resucitado pertenece a Dios totalmente. Y ya que nosotros somos su cuerpo, nosotros tenemos ya un lugar cerca del Padre. En esta larga ascensión de toda la humanidad, el Señor está con nosotros todos los días. Él está siempre presente, pero de otra manera.



Aproximación sicológica

Elevar la vida, realzarla, mejorarla, crecer, evolucionar,  correr hacia la perfección…
Todas estas acciones y verbos se dejan iluminar por los textos de la Palabra de Dios de este domingo:

En la primera lectura San Lucas el autor, dedica a Teófilo (el amante de Dios) uno de sus discípulos la introducción a la obra, recordándole el momento cumbre de la vida de Jesucristo, el último acto del que fueron testigos como apóstoles: La Ascensión.

El mandato de todo ser humano desde que nace es ser mejor cada vez, progresar hacia una plenitud, de ahí la razón de ser de la familia, de la escuela, de las demás instituciones sociales, de la religión, de la fe, de la política, de la psicología, la medicina y demás ciencias…Si todo esto no busca el ascenso (la promoción) del ser humano, no sirven de nada. 

El objetivo de Jesús desde el principio de su predicación y acción apostólica entre el pueblo de Israel siempre fue buscar eso: resaltar la dignidad del ser humano como hijo de Dios, su criatura predilecta. Reafirmando cada vez que la vida es el mayor don, el más preciado y sagrado regalo que se ha de proteger.

A través de la compasión, de los signos milagrosos de sanación, de la restitución y o reinserción de leprosos, cojos, ciegos, publicanos, revolucionarios, prostitutas…Jesús siempre demostró querer y amar la exaltación del ser humano.

Tanto que una de las definiciones aproximadas de Reino de Dios (su proyecto mayor) podría ser esta: una sociedad alternativa a la del mundo (injusto, aparentemente absurdo, cruel e inhumano) donde todos los seres humanos sean amados, respetados y reconocidos por lo que son: Hijos del Padre.

Todos necesitamos ser amados, reconocidos, estimulados para poder dar grandes pasos, para crecer, para perfeccionarnos en humanidad.

El misterio de la encarnación de Jesucristo, su vida, pasión, muerte y resurrección no es más que la directriz de la humanidad hacia la felicidad, la vida plena. La ascensión más que un hecho físico, real o histórico no es más que la confirmación de esta gran verdad que somos para Dios, de Dios y nuestro objetivo final después de esta vida es estar con Él.

La fiesta de la ascensión es pues una invitación a seguir corriendo hacia esta perfección fijando nuestros ojos en Jesús y su buena Nueva, si somos compasivos, perdonamos, si somos generosos y buscamos la verdad y la justicia en la vida de todos los días, nuestra muerte no será en vano, dejaremos tras de nosotros la semilla del amor, y en el último recodo del camino o más arriba de la nube nos espera el Padre Infinitamente misericordioso para corroborar nuestra Gloria y decirnos: “Has ascendido, que bien, Bienvenido a tu Hogar Hijo”.



REFLEXIÓN

Como Jesús, salimos de Dios
y nuestra meta es también lo divino.
Desplegamos nuestra humanidad
cuando tomamos conciencia de esta realidad
y la vivimos.

 La ascensión forma parte del misterio pascual que es una única realidad, pero nosotros lo desdoblamos en varios aspectos para poder profundizar en su comprensión. Ni la resurrección, ni la ascensión, ni el sentarse a la derecha del Padre, ni la glorificación, ni la venida del Espíritu Santo, son hechos separados.

 Se trata de una realidad trascendente que está sucediendo en este mismo instante. Los conceptos que le aplicamos son los que utilizamos en esta vida para determinar realidades muy concretas. La realidad trascendente a la que los aplicamos no tiene lugar ni tiempo en la historia; se queda fuera del alcance de la constatación de los sentidos.

 Esto no quiere decir que sea una realidad inventada. Esa realidad ha tenido una repercusión real en la vida de los cristianos, y eso sí se puede descubrir a través de los sentidos y constatar históricamente.

 Esa realidad no temporal, no localizable, es la que hay que tratar de descubrir para que tenga también en nosotros la misma repercusión. Si nos quedamos creyendo que es un acontecimiento que sucedió a una hora determinada, en un día determinado, en un lugar determi­nado, ¿qué puede significar para nosotros hoy? ¿Es simplemente un recuerdo, una celebración como se celebra un cumpleaños? Esta es la clave que yo quería resaltar hoy. Es un tema importante.

 Las realidades espirituales, por ser atemporales, pertenecen al hoy como al ayer, son tan nuestras como de Pedro o Juan. No han sucedido hace dos mil años, sino que están sucediendo en este instante. Son realidades que están afectando a  nuestra propia vida. Puedo vivirlas yo como las vivieron los apóstoles. Es más, el único objetivo del mensaje cristiano, es que todos lleguemos a vivirlas como las vivieron ellos.

 La ascensión del hombre Jesús, empezó en el pesebre y terminó en la cruz cuando exclamó: “Todo está cumplido”. Ahí terminó la trayectoria humana de Jesús y sus posibilidades de crecer como criatura, de elevarse sobre sí mismo. Después de ese paso, no existe el tiempo, por lo tanto, no puede suceder nada para él. Es todo como un chispazo instantáneo que dura toda la eternidad.

Pero él había llegado a la meta, a la plenitud total en Dios. Precisamen­te por haberse despegado de todo lo que en él era caduco, transitorio, terreno, sólo permaneció de él lo que había de Dios, y por tanto se identificó con Dios totalmente, absolutamente. Esa es también nuestra meta. El camino también es el mismo, por el descubrimiento de lo divino, llegar al don total de sí mismo.

 ¿De verdad queremos ser cristianos? ¿Tenemos la intención de recorrer la misma senda, de alcanzar la misma plenitud, la misma meta? ¿Estamos dispuestos a dejarnos aniquilar en esa empresa, a aceptar que no quedará nada de lo que yo creía ser?

 Es duro, pero no puede haber otro camino. Si renuncio al don total de mí mismo, renuncio a alcanzar la meta. Como en  Jesús, ese don total sólo será posible cuando descubra que Dios Espíritu se me ha dado totalmente, y está en mí para llevar a cabo esa obra de amor.
  
Tal vez nos conformemos con quedarnos pasmados mirando al cielo y esperando que él vuelva por nosotros. Esa es la mejor manera de hacer polvo todo el quehacer de Jesús en esta tierra.
  
La idea de que Dios o Jesús o el Espíritu pueden hacer en un momento determinado 
algo por mí, ha desvirtuado la religiosidad cristiana. Dios, Jesús y el Espíritu lo están haciendo todo por mí en este instante. Yo soy el que tengo que hacer algo en un momento determinado para descubrir esa realidad y hacerla mía viviéndola.

 El relato de Mateo que acabamos de leer, es un prodigio de síntesis teológica. No hay en él ninguna alusión a la subida al cielo, ni a dejar de verlo. Consta, simplemente, de una localización dada y tres ideas básicas.
  
Situar la escena en un monte sin nombre, es una indicación suficiente de que lo que le interesa no es el lugar, sino el simbolismo. El monte significa el ámbito de lo divino, donde está Dios y donde quiere situar también a Jesús.

 Que Mateo lo sitúe en Galilea, tiene también un significado muy importante. En Galilea había comenzado Jesús su predicación. Es allí donde quiere localizar el comienzo de la predicación de la Iglesia naciente. Además quiere resaltar que en Jerusalén habían rechazado a Jesús y no era ya el lugar donde había que encontrarse con Dios.
  
La primera idea que resalta es la de la glorificación de Jesús. “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra”. Indica la máxima exaltación posible. Naturalmente no podemos entenderlo en sentido de poder coercitivo, sino de glorificación absoluta por haberse identificado con Dios en el don total de sí mismo.
  
Debemos tener en cuenta que la primera interpretación escrita que ha llegado hasta nosotros del misterio pascual, está formulada en términos de exaltación, antes incluso de hablar de resurrección.

 La segunda es el envío a propagar el mensaje. También tiene un carácter absoluto “de todos los pueblos”. El tema de la misión es crucial en todos los relatos pascuales. Parece una obsesión de la primera comunidad.
   
Intentan justificar lo que era ya práctica generalizada de los primeros cristianos. El predicar y expandir el “Reino de Dios”, no es un capricho de unos iluminados exaltados, sino mandato expreso de Jesús. Todo cristiano tiene como primera obligación, llevar a los demás el mensaje salvador de su Maestro.
  
Sin embargo, en los Hechos se plantean muy seriamente si se debía aceptar a los gentiles a la fe o se les tenía que obligar primero a ser judíos. Si hubieran recibido de Jesús un encargo tan claro y directo, no hubieran tenido motivos para la duda y la discusión.
  
La formula “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, nos está hablando de una larga andadura en teología pascual. Es impensable que se utilizara desde el principio. La primera fórmula del bautismo fue “en el nombre del Señor Jesús”.
  
Más importante es la particularidad de la enseñanza. No se trata de enseñar doctrinas ni ritos, sino de instar a una manera de proceder. Esto está muy de acuerdo con la insistencia de los evangelios en las obras como manifestación de la presencia de Dios en Jesús, y como consecuencia de la adhesión a Jesús.

 Si tenemos en cuenta que el núcleo del evangelio es el amor, comprenderemos que en la práctica, lo primero que tiene que manifestarse en un cristiano, es ese amor. “Obras son amores y no buenas razones”

 La tercera idea es también clave en la comprensión del misterio pascual. “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Fue el tema del evangelio del domingo pasado: “no os dejaré desamparados”. Sin esta presencia sería imposible llevar a cabo la tarea encomendada.

 Ya los evangelios habían dejado claro que todo lo que hizo Jesús era obra del Padre o que era el Espíritu el que actuaba en él. Ahora sigue siendo Dios en sus tres dimensiones el que va a continuar la obra de salvación a través de sus seguidores.
  
Hay que resaltar que el final del evangelio de Mateo sea precisamente la promesa de Jesús de estar siempre con nosotros. Recordar que Jesús habla de enviar al Espíritu, de quedarse él con nosotros, de que el Padre vendrá a cada uno. Son maneras de hablar que no deben confundirnos. Los tres “vendrán” a mi conciencia cuando me dé cuenta de que están ahí. En realidad no tienen que venir de ninguna parte.



Meditación-contemplación

 “Os conviene que yo me vaya,
porque si no, el Espíritu no vendrá a vosotros”
Celebramos la Ascensión
y se nos dice que estará con nosotros para siempre.
En esta contradicción está el secreto.
Ni se va ni se queda.
Para Jesús resucitado no hay lugar ni tiempo.
.......................
 No puede haber Vida si no trascendemos el tiempo y el espacio.
Nuestra Vida “divina” es la misma ahora y siempre.
Contemplar, es salir del tiempo y del espacio.
Es identificarse con Dios que es eternidad.
.....................
 El tiempo y es espacio son grilletes que nos atan a la materia.
Sin salir de esa cárcel no puedo adentrarme en el Espíritu.
Lo que hay de Dios en mí, me lanza al infinito.
En Dios estoy fuera del tiempo y del espacio.
Marcos Rodríguez


Para la revisión de vida

-Que el Dios del señor Jesucristo os dé espíritu de sabiduría e ilumine los ojos de vuestro corazón par que comprendáis cuál es la esperanza...: pedir insistentemente ese espíritu de sabiduría, y la luz que ilumine los "ojos del corazón", para "comprender la esperanza"...

-Superar todo resabio de espiritualismo y toda falta de fe; combinar adecuadamente en mi vida el cielo y la tierra, el idealismo y el realismo, la utopía y el compromiso, la escatología y la historia...


Para la reunión de grupo

- La Ascensión del Señor, ¿fue un hecho histórico, físico, espiritual, teológico...?

 - ¿Cuál es el mensaje fundamental del misterio de la Ascensión?

- La tierra es el único camino que tenemos para ir al cielo... Comentar esta famosa sentencia del famoso misionólogo P. Charles.



Para la oración de los fieles

- Para que los cristianos no perdamos de vista al Señor Jesús, el hermano mayor a quien pretendemos seguir, roguemos al Señor...

- Por todos los cristianos que están "ahí plantados mirando al cielo", descuidando los problemas de la tierra, y pensando que los asuntos de este mundo les distraen de los bienes celestes; para que superen el espiritualismo dualista...

- Por los hombres y mujeres que sólo miran a la tierra, para que nuestro testimonio de una fe que no aliena sino que libera les lleve a descubrir que la fe es capaz de humanizar y dar profundidad a sus vidas...

- Para que los cristianos sepamos combinar adecuadamente el cielo y la tierra, el más allá y el más acá, la trascendencia y la inmanencia, la fe y las obras, la esperanza y el compromiso aquí y ahora...

- Para que la fe en la victoria de la vida sobre la muerte nos dé una reserva de esperanza que no claudique y  que contagie a nuestros hermanos...



Oración comunitaria

Oh Dios, Padre nuestro y de nuestro hermano mayor Jesús; danos tu Espíritu de sabiduría, e ilumina los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llamas, cuál la riqueza de la gloria que das en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de tu poder para con nosotros. Por nuestro Señor J.C.



Referencias Bibliográficas:


1.     Biblia pastoral en CD, Ediciones Paulinas.

2.     http://betania.es

3.     Pequeño Misal “Prions en Église”, Quebec, Canadá 2011.

4.     http://feadulta.org