jueves, 24 de julio de 2008

HISTORIA DEL CURA ARIEL




LES COMPARTO OTRO CUENTICO de mi autoría y fruto de mi incipiente esfuerzo en este género y que participó en los cuentos cortos latinoamericanos, convocados por la página biblica http://servicioskoinonia.org el año 2007. Espero lo disfrute.



…En todo caso, desde un principio y desde el seminario mismo, había aprendido que la amenaza a la vida cuando se lucha por los valores de justicia es inminente...que la cruz de el Maestro está en el horizonte de toda existencia que quiere comprometerse , dándolo todo hasta el final…


Antes de despuntar la aurora , el joven clérigo ya estaba de pie, alistándose para enfrentar un “nuevo reto” , una “nueva resurrección” como gustaba llamar a sus jornadas personales...A lo lejos se podían percibir voces en coro que se confundían con el murmullo fluvial y el sonido del trafico ya abundante del puerto en esos primeros momentos del día...Aun envuelto en su pijama de colores sicodélicos, la mirada penetrante de sus “ojos zarcos” como los calificaban algunos de sus feligreses , no se perdía del horizonte. La línea que allá a lo lejos fijaba los límites del mar ennegrecido por la escasa luz y el cielo cuasi rojo por el efecto del sol naciente le arrobaban su espíritu cultivado, inquieto , “revolucionario”, poético...y sin ninguna duda, espiritual... Ademas de la oración oficial de la Iglesia con el breviario en mano y que realizaba más tarde, Ariel Espitia amaba preferiblemente orar en la primera hora con aquel sencillo y a la vez majestuoso espectáculo matutino...En todo ello podía ver la grandeza de Dios, su revelación a la criatura humana, la acción de un Dios que hacía salir y brillar el sol para calentar a su vez a los buenos y a los malos ...El padre Ariel hablaba con Dios y podía escucharle...aquí en aquella realidad y lugar que El le había designado a través de su Obispo, como ofrenda matutina y agradable en su calidad de pastor, guia y sacerdote presentaba a su pueblo, a su gente, sus cristianos...Las alegrías, las tristezas, el trabajo, el estudio, los proyectos, la dura realidad social de inseguridad en todos los sentidos

Tres años habían pasado ya desde su llegada a aquella parroquia del Puerto del Pacífico en tierras ecuatorianas...hogar de hombres y mujeres del color como el ébano, donde a veces la pobreza podía tocar en ocasiones la miseria, la ignorancia y ser todo totalmente oscuro para quien habitaba esos barrios...Ariel estaba ahí haciendo presencia y tratando de vivir su vocación específica , esforzándose en el día a día por comprender y asumir con mística, la pobreza, la castidad y la obediencia , los votos y promesas inherentes a su opción de vida sacerdotal...
La vida se tornaba cada vez más compleja y muy difícil para el Puerto de Tocuma. Una población venía en aumento a causa del gran número de emigrantes que llegaban huyendo del país vecino. Campesinos y pescadores con sus familias fragmentadas y traumatizados por el miedo de los grupos armados ilegales de Colombia, buscaban refugio, paz en lugares fronterizos como éste, donde el joven padre proveniente también del país hermano se había convertido en pastor y guía para un vasto sector de Puerto Tocuma...Había contado con la suerte de un predecesor que comulgaba con las líneas de su trabajo pastoral. El Padre Ramón un viejo misionero mexicano se había propuesto formar una iglesia laical, protagonista , dinámica y viva entre aquel pueblo moreno. Convencido de los postulados del Vaticano II , como Ariel, fue alguien quien se esforzó con ahinco por hacer coger en las propias manos de los laicos o seglares el compromiso con el evangelio y el trabajo por el desarrollo social...
Así pues, existía un grupo laical de misioneros y el padre Ariel hacía constantemente referencia a aquel apelativo : “misioneros”- les decia- no son solo aquellos que se van lejos a anunciar la palabra de Dios a otros pueblos, en otros paises, en otras culturas...Hermanos y hermanas , nosotros tambien somos “misioneros” aquí y ahora”...
Aquella mañana de Lunes nadie pudo predecir el hecho terrible, lo que iba a suceder para el puerto y toda su población!
Después de la oracion oficial con algunos laicos y las hermanas religiosas de Santa Maria y enseguida de su frugal desayuno consistente en un huevo , unas rabanadas de pan y un cafe “para bien despertar” como decía, el padre Ariel se dirigió a su Despacho , donde le esperaba diariamente a excepción de los martes cuando tenía día libre , Bertha, la secretaria parroquial...Recién graduada del único colegio mixto vecino de la iglesia y subvencionado por la parroquia mismo, “la morenaza” como la llamaba cariñosa e intimamente Ariel sonreía iluminando su bello rostro mientras saludaba...
Con su belleza e inteligencia juvenil, “la morenaza” daba una nueva frescura en aquel despacho donde habia trabajado por mas de 30 años Celina Pérez, “la vieja Celina” como la apelaban en secreto los parroquianos, había visto pasar al menos una decena de curas por “San Pedro de Tocuma” como se llamaba la parroquia...Con el correr de los años Celina se había vuelto caprichosa, despota y casi inabordable por la gente que venía a la oficina para inscribir sus misas, hacer los respectivos papeles de partidas y las celebraciones de sacramentos ...Por eso desde su llegada , Ariel junto con el concejo de la parroquia comenzó a concebir la manera de “pensionarla” o mejor enviarla y a a descansar y darle paz a ella y una mejor acogida a la gente ...Aquella empresa aparentemente fácil no lo fue...Pero con todo y dentro de disposiciones justas y legales se logró. Así fue como Bertha la radiante reemplazó a la senil Celina . Mas la chica estaba en tiempo de prueba y desde un principio el padre había sido claro con el concejo y con ella misma...En la joven se notaba buena voluntad de trabajo, era puntual y amable ...y quizás demasiado amable con él, solía creer. La mirada femenina y morena que se cruzaba a menudo con los grandes y verdes ojos masculinos dejaban entrever algo especial...Aquella mañana, el juvenil clérigo lo pensó de nuevo y quiso decirle algo referente...pero decidió callarse. Sí, ”la morenaza” le coqueteaba, de eso estaba seguro y entre sus pensamientos venía la pregunta de si aquello era amor o sólo el deseo pueril y caprichoso de una chica que queria jugar un juego peligroso...
Con esta preocupación, abandonó la oficina y volvió nuevamente a su cuarto que funcionaba a la vez como oficina cural...A las 3 de la tarde debería ir al barrio “Sucre” para visitar un grupo de jovenes recicladores con el cual había hecho un proyecto buscando hacerlos desistir de la droga y el alcohol...La cita era todos los lunes. Alrededor de 20 chicos, todos hombres eran constantes en ese grupo de lucha y de esperanza. Esperanza de vencer por completo la esclavitud y ansiedad de la droga. Acariciaban la idea de trabajar en paz y ganar la vida con dignidad sin tener que recurrir como otros muchos jóvenes a la delincuencia en las calles del puerto, y no terminar en la cárcel o en el peor de los casos muertos por los mismos grupos mal llamados de “limpieza social”, que coexistían . No era una empresa fácil aquella la que había emprendido gracias a la ayuda de un organismo del Estado...Muchos hombres de política no miraban con buenos ojos al cura, otros jóvenes que no valoraban este esfuerzo y preferían continuar con su mismo estilo de vida en la calle, consideraban a los implicados como lambones y “chupas” de la Iglesia...Otros les interesaba más la perdición o la sumisión de los jóvenes al comercio y consumo de “porquería” ya que de ese modo conservaban su negocio y tenían asegurada su supervivencia...Como se veía no era fácil adivinar quién había proferido esa amenaza dos días antes escrita sobre un burdo trozo de papel que el Padre Ariel encontró en su buzón: “Para tu negocio cura sapo o lo lamentarás”... Una vez leyó esas 8 palabras de “cobardía” , a su mente vino enseguida este “proyecto de jóvenes recicladores de Tocuma por la vida y la esperanza” como se había llamado desde un principio. Era complicado precisar quién era el más interesado en cortar este esfuerzo de amor por la juventud. Cómo saber quién pretendía aguar la utopía y el avenir de una mejor vida para aquellos chicos?
Muy en el fondo esto le preocupaba...Si al menos tuviera una pista de los autores , se decía, podría comenzar a confrontarlos ...pero la cosa no era un juego de niños. En todo caso, desde un principio y desde el seminario mismo, había aprendido que la amenaza a la vida cuando se lucha por los valores de justicia es inminente...que la cruz de el Maestro está en el horizonte de toda existencia que quiere comprometerse , dándolo todo hasta el final.
A sus casi 30 años tenía la certeza de que lo más difícil estaba aun por llegar . Por el evangelio de un profeta de Galilea “se había hechado la vida al hombro”, eso era claro y para los discípulos de ese hombre llamado Jesús el martirio , dar la vida no era ajeno ni extraño ni mucho menos imposible.
No podía echarse para atrás y pidió perdón en su mente a Dios, a la vez que reacomodaba sus papeles sobre el escritorio. Debía ir de nuevo aquel día, como todos los lunes, “no puedo amilanarme” , pensó de nuevo...”oh Dios...por qué? Era la situación que experimentara el Hijo de Dios en Getsemaní, sí. “Si es posible aparta de mi este amargo cáliz ...pero que no se haga mi voluntad , sino tu Voluntad”.
Tal vez lo presintió ...Así son los misterios insondables de los caminos divinos...Con todo, nuestro padre asistio al encuentro...pero de todas maneras percibió que algo raro en verdad pasaba. No todos los jóvenes participantes asistieron a la cita...”Seguramente como yo, ellos recibieron amenazas”- vovió a decirse para sí.
En plena reunión al cerciorarse de la situación por los pocos jóvenes asistentes, el padre Ariel se atrevió a lanzar la pregunta: cuál era el motivo de esta ausencia representativa? Nadie quiso hablar, pero sin lugar a dudas, todos habian sido atemorizados.
En fin , el encuentro terminó...Mas , así no se podía seguir, se debía hacer algo...Sí, denunciar a la policía y que se cumpliera la Voluntad del Creador.
Lo cierto es que al día siguiente todo el mundo se preguntaba por el padre...Su empleada doméstica llegó como todos los días a la 7 de la mañana y se sorprendió al ver su cuarto cerrado y una hora y dos horas más tarde el ver que no se levantaba. “Si hubiera tenido viaje para algún lado, me hubiera dicho”, afirmaría después.
Pasó una jornada completa, hasta que se sugirió abrir la puerta de su cuarto...”Que tal que le hubiera pasado algo”, decían , un infarto, o algo parecido, casos se han visto de gente que ha muerto mientras dormía...”
Así pues se decidieron a abrir la puerta con la ayuda del jardinero José que estaba siempre disponible también en casa para los trabajos un poco complicados. Con la ayuda de unos cuantos destornilladores y un cuchillo se logró abrir la puerta...Nadie había en el cuarto, el padre seguramente no había regresado el día anterior ...Pero Eufrosina, su empleada aseguraba que sí, que había regresado y le había preparado y servido de comer y que después a eso de las 8 de la noche lo había dejado en la sala de tv cuando le dijo “hasta mañana” como de costumbre. Todo aquello era muy raro...
Al tercer día de nadie verlo, se dio oficialmente por desaparecido al padre Jose Ariel...Se llamó a su casa familiar, al Obispo, a la policía...Nadie daba razón de él...Entonces se presintió lo peor: el padre habría sido seguramente asesinado por alguna pandilla , o alguien que no estaba de acuerdo con sus proyectos...Pero quien? Váyase a saber, muy complicado...
Han pasado tres años y no hay ninguna señal de vida de nuestro clérigo...Nadie vio nada, nadie sabe nada...Sólo un graffiti fue encontrado sobre la pared de su cuarto que daba a la calle y confirma la terrible verdad: “Lo matamos por sapo”.

Hoy por hoy la parroquia del puerto esta en pie todavía...Pero no ha habido otro cura que se le mida a continuar lo iniciado por el Padre Ariel...Los católicos sólo vienen a misa , cumplen con los sacramentos pero el compromiso con los pobres decayó...Fue una orden perentoria del mismo Obispo : “Es mejor no meterse en política...Hay que hacer sólo lo que hay que hacer , nada más...

Camerún febrero del 2007

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Gustavo Quiceno