miércoles, 16 de marzo de 2011

20 de marzo del 2011: 2o domingo de cuaresma Ciclo A


Queridos (as) amigos (as):

Cordial saludo! Mis bendiciones para ustedes y todos  los suyos…
Desde hace cierto tiempo les envío una reflexión de las lecturas de la Palabra de Dios de cada domingo.  Algunas veces transmito mucho desde mi experiencia, en otras, escojo algunas reflexiones que me gustan, mismo en lengua francesa, las traduzco con mucho gusto y se las comparto…

El contenido total en sí, cada semana puede ser muy largo, pero noten que yo separo las reflexiones, y en ocasiones les envío en un mismo correo (y que publico en mi blog:  http://gusqui.blogspot.com ) hasta 4 reflexiones distintas.

No están obligados a leerlas todas, aunque lo ideal sería sacar el tiempo para hacerlo,  por eso las enumero y digo las fuentes de donde las saco para que si quieren, vayan ustedes mismo a las fuentes, al pozo y beban más de esas aguas benditas y reconfortantes.

Por ejemplo para este segundo domingo de cuaresma, en torno al evangelio de la transfiguración les comparto, como siempre una aproximación sicológica de Jean-Luc Hetu, Padre quebequense de la Orden de la Santa Cruz.

Luego viene la de servicios bíblicos latinoamericano que siempre se inspira de acuerdo a la realidad de Latinoamérica.

Y en tercer lugar les comparto una de las homilías del Padre Gustavo Vélez  “Calixto”.

Si van a la misa, estas reflexiones les ayudarán a comprender más a fondo el mensaje que Dios y la Iglesia quiere transmitirnos, sino van, estas mismas les acercarán a la puerta y les darán luces para su vida cotidiana.

Buena semana!


A guisa de introducción:

TRANSFIGURACIÓN (del griego, metamoŒrfosis que significa cambio de forma). A diferencia de las metamorfosis paganas (aparición de dioses en figura terrena, o bien, transformación de hombres en seres divinos por tomar forma celestial), Jesucristo se transfiguró ante tres de sus discípulos, solo seis días después del primer anuncio de su pasión (Mc 9.2–9//). La tradición ha fijado en el Tabor la ubicación del monte en cuya cima se realizó la transfiguración.

La clave de la interpretación se halla en la voz divina. Esta no se dirige a Jesús (cf. la voz del bautismo, Mc 1.11), sino a Pedro, Jacobo y Juan. Contra el trasfondo de Sal 2.7, la voz les presenta a Jesús como el Hijo amado de Dios ( Hijo de Dios), como el Mesías, y al hacerlo confirmaba la reciente confesión de Pedro (Mc 8.29; cf. 9.1). Luego, con las palabras «a Él oíd», la voz divina alude al Profeta escatológico al que, se-gún la promesa de Dt 18.15, el pueblo prestará atención y obediencia. En otras palabras, el hecho de emprender Jesús el camino de la pasión (cf. Mc 8.31s), en vez del camino dictado por la expectativa popular, (Mc 8.32s) no impide que Él sea el Mesías, el Hijo del Hombre glorioso (Dn 7.13; para el «secreto mesiánico» implicado en Mc 9.9,).

La aparición de Moisés y Elías puede simbolizar el respaldo de la Ley y los profetas al mesiazgo de Jesús (cf. Lc 9.31 «hablaban de su partida [literalmente, éxodo], que iba Jesús a cumplir en Jerusalén»), pero más probablemente es como precursores del Mesías que figuran aquí brevemente. Son removidos, y Jesús queda solo, cuando Pedro urge una prolongación del goce celestial que sugiere la igualdad entre Moisés, Elías y Jesús. La blancura y brillo, que son propios de los seres del cielo, afectan a Jesús en su persona y en sus vestidos (cf. Dn 7.9; 10.5; Hch 1.10; Ap 3.4s, etc.); Lc 9.32 lo identifica como «la Gloria de Jesús».
(Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.)

Abrir nuestros ojos a su presencia 

Quizás muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de estar en el mismo lugar, un momento, una hora o varios días con alguien que sabemos o intuimos tiene mucha sabiduría en su interior (o es muy competente o docto en alguna cosa) : lo ideal un estudioso de la biblia (teólogo, sacerdote, pastor de alguna iglesia…) o un humanista (filosofo, literato,  cantautor, psicólogo, licenciado en alguna ciencia… ).  De pronto los vimos y escuchamos furtivamente en una conferencia o charla en el colegio, la universidad.

Es más, de pronto hemos tenido la oportunidad de descubrir esos mismos personajes en la vida cotidiana, de encontrarlos en nuestro mismo lugar de alojamiento…Y nos sucede que (como me ha pasado a mi) de hablar de todo y de nada durante varias comidas , sin darnos cuenta de sus competencias. No es sino después que ya no están con nosotros o que se han ido que tomamos conciencia de su reputación, del pozo de sabiduría que llevan en el interior, y que lo más probable era que los podíamos haber aprovechado más para crecer, para aprender.

En nuestras familias y comunidades puede suceder algo semejante, que este con nosotros bajo el mismo techo o tengamos la facilidad de ir a su encuentro , un tío o tía ya en la edad de oro, en sus años de madurez y plenitud, del cual podríamos aprender tantas cosas, no solo evocar recuerdos sino escuchar sus consejos y experiencias de vida  y deducir o concluir lo que podría servirnos para nuestra propia vida. Y cuanto lo desaprovechamos!

Afortunadamente, mientras y cuando pude,  yo aproveché a mis abuelos para conocer mucho sobre la historia de la familia y aun hoy, cuando puedo  me acerco a tíos y primos mayores, colegas y hermanos sacerdotes  para que me compartan su experiencia vital. Hoy día con la facilidad de las grabadoras de voz en celulares y i-pods todo se hace más fácil.

Lo bueno, ideal y correcto es interesarnos sobre el terreno y el momento de las preocupaciones de las personas que nos presentan, poco debe importar las primeras impresiones. Hemos de acoger de manera simple como un regalo cada persona que la vida nos permite cruzar.

Hay cualquier cosa de la experiencia profunda vivida por los 3 discípulos de Jesús en el evangelio de este domingo. Pedro, Santiago y Juan descubren su identidad, más allá de las apariencias.

Este momento de la transfiguración nos invita a ir más allá de los propósitos superficiales que debilitan o atenúan en nuestros días la gloria y luz de Jesús.

Renovemos nuestra mirada. Admiremos en todo su esplendor Aquel que nuestro Dios y Padre designa como su Hijo Bien o Muy Amado, presente en el centro de nuestra cotidianidad.


Una aproximación psicológica: (1)

Desfigurado y transfigurado

El relato de la Transfiguración esta trenzado de símbolos bíblicos que de modo difícil nos permiten comprender en plenitud la vivencia humana y espiritual de Jesús al momento de esta experiencia. La preocupacion de Mateo esta en otra parte: Manifestar la divinidad de Jesús en el instante mismo en que  comienza a ser rechazado por los hombres.

Si queremos por lo menos arriesgar un comentario sobre la vivencia de Jesús, podemos recurrir a la reflexión del Eclesiastés sobre la alternancia fundamental que ritma toda vida humana:

Hay un momento para cada cosa bajo el cielo:
Un tiempo para callar y un tiempo para hablar,
Un tiempo para sembrar y otro tiempo para arrancar lo plantado,
Un tiempo para llorar y un tiempo para reír (Ecl 3,1 ss)

Ahora, el itinerario de Jesús consiste en discernir sin cesar,  al ritmo de lo que vive, cuál es el “tiempo” que el Padre abre ante Él.

El “tiempo para callarse”, es el silencio del anonimato guardado hasta el “tiempo” de su compromiso público.  Pero es también  el silencio de sus extensos momentos de soledad para la oración. Y es en fin el silencio guardado en las circunstancias donde las palabras sobrarían, de manera simple: “Pilato dice a Jesús : De dónde eres tú? Pero Jesús nada le responde (Jn 19,9) ; “Los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio…Qué dices tu?... Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo…” (Jn 8,3ss).

El “tiempo para hablar”, es el tiempo de la transfiguración, el tiempo para dejar pasar a través nuestra figura aquello que nos habita en profundidad: la ternura de Jesús hacia la mujer adúltera, la posición clara que el expone ante Pilato, las parábolas, las controversias, y en lo que respecta el relato de la transfiguración, la luz, el fervor y la intensidad de la fe que están concentrados en el fondo de su ser. Esta transfiguración parece haber llenado (colmado) a los 3 discípulos de un bienestar a la vez apaciguador –pleno de confianza y traumático, bienestar que Pedro quería prolongar (alargar) : “Qué bueno  es estar aquí!”. Pero Jesús quiere guardar su docilidad de base de cara a la alternancia del tiempo: “hay un tiempo para planta y otro tiempo para arrancar lo plantado”, hay un tiempo para recibir de Dios semilla y crecimiento y un tiempo para recibir de Él sufrimiento y desarraigo. Y de hecho, en el evangelio, el episodio de la Transfiguración está situado en el momento cuando Jesús de manera más intensa  toma  conciencia del sufrimiento que le espera, pero también sabe (intuye) el más allá de este sufrimiento: “hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír”, “ustedes estarán afligidos, pero su tristeza se cambiara en alegría”  (Jn 16,20).

La transfiguración: experiencia de expresión (y o manifestación), donde Jesús deja salir, y comparte con sus discípulos, la lucidez y la obediencia de su fe.

Hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo:
Un tiempo para invitar a la libertad y un tiempo
para pagar con su vida (su persona),
un tiempo para sentir la comunión de Dios
y un tiempo para experimentar su abandono,
un tiempo  para hacer la fiesta y un tiempo
para caer en tierra presa de soledad,
un tiempo para ser desfigurado y un tiempo
para ser transfigurado,
un tiempo para celebrar la vida de Jesús,
y un tiempo para vivir e ir tras suyo.


Nosotros también estamos llamados a la transfiguración (2)

“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”, escribió San Ireneo. La transfiguración , en efecto, ilumina y aclara  la pregunta mas importante de nuestros corazones humanos:  TIENE SENTIDO LA VIDA?

Muchas cosas humanas tienen un sentido en sí mismas: la amistad, el amor, la cultura, el progreso, la justicia y tantos valores conocidos por todos. Pero también hay muchas cosas sin sentido: un niño que sufre y que va a morir, esas masacres de personas, aquel huracán o este terremoto y tsunami que acaban de pasar en Japón y que mata tanta gente. 

Uno se hace la pregunta: Quién o qué  va a decidir o determinar el sentido o sin sentido? Es la muerte, la destrucción, el mal que están al final de todo?

La respuesta de nuestra fe es la misma respuesta de Jesús: el ser humano, por frágil que él sea, no es para terminar dentro de un hoyo, enterrado. El hombre está destinado a ser transfigurado en Dios. Nuestro bautismo nos hace comulgar (comunicar) a la vida de Jesús resucitado. 

En su evangelio, San mateo osa utilizar la misma palabra para decirnos que “el rostro de Jesús se iluminó (y brilló)  como el sol”  (Mt 17,2) y que los justos brillarán como el sol (Mt 13,43). Tal cual es la densidad eterna que toma cada uno de nuestros actos humanos. Nuestras opciones (decisiones) no son indiferentes, ellas tienen un peso de eternidad…

¡Qué bueno estar aquí!  (3)

(De Calixto:    http://tejasarriba.org)

“En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó a un monte. Allí se transfiguró delante de ellos”. San Mateo, cap. 17.

Detrás de bambalinas, los maquilladores realizan su trabajo con esmero de artistas. En poco tiempo transfigura a cada personaje de la telenovela. Allí la dama encopetada y orgullosa, el galán intruso, la importuna muchacha del servicio, el mensajero malicioso, la abuela porfiada y vivaracha. Los afeites y los ropajes todo lo pueden.

Más tarde, un proceso a la inversa devolverá aquellos comediantes a la vida real: Una sufrida ama de casa, el estudiante de sistemas, la dirigente de un grupo de oración, una profesora de idiomas, el contador de una empresa, la vendedora de seguros.

Todos los evangelistas, menos el cuarto, nos cuentan la transfiguración del Señor. Un acontecimiento que tuvo lugar en la cima de un monte, cuyos únicos testigos fueron Pedro, Santiago y Juan, su hermano.

Pero este hecho no consistió en que el Maestro se vistiera de galas y colores. Tampoco fue un despojo de su condición mortal para mostrarse sólo como Dios. Según la tradición judía nadie podría ver a Dios sin morir. Consistió, ante todo, en que el Señor hizo sentir a estos discípulos, en su mente y probablemente también en los ojos, quién era El. En otras palabras, les ofreció una experiencia fuerte y profunda de su condición de Hombre Dios, de Mesías.

Aquellos hombres asustados, al relatar más tarde lo sucedido, hablaron de luz y de colores: “Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos”. Contaron de Moisés y de Elías que hablaban con Jesús. Y de una voz del cielo: “Este es mi hijo predilecto”.

La teología nos presenta la fe cristiana como “una experiencia personal de Dios por medio de Jesucristo”. Ha de ser personal, aunque pudo iniciarse dentro de un grupo. Casi siempre en familia. Pero luego es necesario que yo, como persona única e irrepetible, haga consciente esa experiencia. Acepte dentro de mí la presencia y la acción de ese Dios que me ama. De ahí los distintos senderos que conducen a la fe. Las variadas historias de quienes comprometimos la vida con Jesucristo.

Sin embargo, es frecuente que la experiencia religiosa se mantenga en estado de hibernación y no alcance a transformar al creyente. Y de otro lado, muchos se preguntan: ¿Por qué Dios no se me manifiesta?

La pregunta está mal planteada. El Señor se ha comprometido a mostrarse. Es el proceso de la revelación, desde los tiempos de Abraham.

Pero de nuestra parte no estamos atentos a sus signos.

Porque la fe - dice un autor- exige las mismas actitudes que el sueño: Cerrar los ojos para contemplar otros paisajes. Y abrir las manos, separándolas de tantas cosas relativas.

Jesús desea que yo me transfigure, pero no por afeites y ropajes para esta comedia de la vida. Tampoco abandonando mi identidad, esas huellas digitales del alma. Seguiré siendo el mismo, con un temperamento, una historia y la propia colección de cicatrices. Pero la experiencia de Dios me habrá convertido en hombre nuevo. Y podré exclamar como Pedro allá en el monte: “Qué bueno estar aquí”.

De servicios Koinonia.org  (4)

    Gn 12,1-4ª: Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios
    Salmo responsorial 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de 
    ti
    2 Tim 1,8b-10: Dios nos llama y nos ilumina
    Mt 17,1-9: La transfiguración

Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 aC. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Son los nuevos Abrahán y Sara, que lo dejan todo en busca de la vida digna que se les está negando.

A Abraham se le considera «padre en la fe» de tres religiones importantes: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

La segunda carta de Timoteo nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

La escena de la transfiguración que nos relatan los evangelios es también un símbolo de esas otras muchas experiencias de transfiguración que todos experimentamos. La vida diaria se vuelve gris, monótona, cansada, y nos deja desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero he aquí que hay momentos especiales, con frecuencia inesperados, en que una luz prende en nuestro corazón, y los ojos mismos del corazón nos permiten ver mucho más lejos y mucho más hondo de lo que estábamos mirando hasta ese momento. La realidad es la misma, pero nos aparece transfigurada, con otra figura, mostrando su dimensión interior, esa en la que habíamos creído, pero que con el cansancio del caminar habíamos olvidado. Esas experiencias, verdaderamente místicas, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando luego, ya sin visiones, pero «como si viéramos al Invisible».

Todos necesitamos esas experiencias, como los discípulos de Jesús la necesitaron. Nosotros no podemos encontrarnos con Jesús en el Tabor de Galilea. Necesitamos buscar nuestro Tabor particular, las fuentes que nos dan fuerzas, las formas con las que nos arreglamos para lograr renovar nuestro compromiso primero, siendo la oración, sin duda, el más importante.

REFERENCIAS:

1.Introduccion del Pequeno Misal "Prions en Eglise" (traduccion del frances)

2. HETU, Jean-Luc. Les Options de Jésus. 



Diversas fuentes, mismo personal.

martes, 15 de marzo de 2011

Para vivir la cuaresma día a día: miércoles 16 y jueves 17 de marzo (8 y 9)

2o Miercoles  de cuaresma:  16 de marzo del 2011

UNA CONVERSION SIEMPRE A REHACER:

La palabra de Dios toma a veces caminos y o direcciones inesperadas.

Veamos por ejemplo hoy en la primera lectura, Jonás y los Ninivitas.

Jonás dudó por mucho tiempo hasta conformarse con su misión, y se demandó mucho rato si querría verdaderamente darle oportunidad a ese pueblo pagano, violento  y enemigo de su pueblo. Y terminó por dirigirse a los ninivitas, pero sin mucha convicción y mismo sin invitarles a la conversión ni mencionar la misericordia de Dios.

Por lo tanto se ve bien que Dios desea la conversión de los ninivitas, y que contrariamente a las aprehensiones de Jonás, estos se esfuerzan por corregir su conducta. Es que todo termina bien?
No del todo, ya que la continuación del relato bíblico nos dice que Jonás se enoja hasta el extremo al ver que Dios perdona a los ninivitas.

El mundo al revés: los paganos se convierten mientras que el profeta reprocha  a su Dios por haberlos tratado con misericordia! El único que queda por convertir es el profeta. He aquí una deliciosa parábola para nosotros hoy!

Podría ser que nosotros tengamos  que  ( o debamos)  como Iglesia reconvertirnos a la buena Nueva de Cristo y de Salvación que él aporta no solamente a todos los cristianos, sino a toda la humanidad?

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17 de marzo del 2011:  segundo Jueves de cuaresma

CONFIAR EN DIOS EN TODO TIEMPO:

“Pidan y se les dará, busquen y encontraran, toquen a la puerta y se les abrirá”. Estas fórmulas lapidarias de Jesús podrían parecernos a primera vista, mostrarnos lo que es evidente: Nada se obtiene sin un mínimo de esfuerzo.

Es necesario concluir de esta enseñanza de Jesús sobre la oración que todo es fácil y se gana por adelantado?  Tendrá Dios las manos amarradas y debería doblegarse a todos nuestros deseos y o voluntades cuando nos dirigimos a Él en la oración? Con mucha seguridad que no.

Pero Jesús nos recuerda, primero  y ante todo ,que no hay límites en lo que se puede pedir a Dios en la oración porque la bondad de Dios hacia nosotros  no tiene límites y que El conoce bien qué es lo mejor para nosotros.

Pero atención. Jesús completa su enseñanza con lo que se llama en el judaísmo la regla de oro: “Y entonces, todo lo que ustedes quieren que los otros hagan por ustedes , háganlo por ellos(…)” Dios nos da todo aquello que necesitamos . 

Es a nosotros ahora  de dar a los demás todo lo que podrá contribuir a su felicidad y o bienestar.

lunes, 14 de marzo de 2011

Para vivir la cuaresma día a día: 15 de marzo del 2011: Primer martes de cuaresma (7)




La voluntad de Dios “en la tierra como en el cielo”

Isaías, quien sabe bastante  de la  Palabra de Dios, nos dice que ella siempre es eficaz.
 
Còmo nos gustaría decir lo mismo de nuestras palabras, pues  muy a menudo  sucede que nos quedamos  en meras palabras sin hacerlas práctica, no las volvemos vida y no realizamos los gestos que ellas anuncian.

La Palabra de Dios es creadora, unificadora y reconciliadora: ella reconforta, sana y salva. Ella no vuelve nunca a Dios sin haber producido fruto.

El acercamiento que hace la liturgia entre la enseñanza de Jesús sobre la oración y el propósito de Isaías sobre la eficacia de la Palabra de Dios nos sugiere dos preguntas: Qué pasa con la palabra humana dirigida a Dios? ¿Retorna a la tierra, cerca de los hombres y de las mujeres que la han hecho montar hasta Dios, después de haber tocado su corazón y dado fruto? Las respuestas a estos interrogantes deben ser definitivamente afirmativas, pues Jesús nos dice: “Su Padre del cielo sabe qué es lo que necesitan ustedes antes que se lo pidan”. Si la oración es palabra dirigida al corazón de Dios, ella llega a ser también el terreno fértil donde la Palabra de Dios echa raíces en el corazón humano.

domingo, 13 de marzo de 2011

Para vivir la cuaresma dia a dia: 14 de marzo del 2011: Primer lunes de cuaresma (6)

NADA MENOS QUE LA SANTIDAD

Cualquiera que ambicione ser canonizado algún día por la Iglesia, sin duda que no merecería serlo. Pero un cristiano que renunciara del mismo modo a la santidad sería un buen triste creyente.  

 El género “biografía de santos”, que se ha conocido durante una buena parte del siglo XX, tenía tendencia a idealizar sus vidas en menosprecio de una realidad más compleja hecha de retrocesos y de progresos, de combates y victorias, de dudas y de certitudes. Uno veía la santidad sobre todo como una cuestión de virtud y por consecuencia de moral.

Ahora, la primera lectura de este día, nos dice que la única verdadera razón para llegar a ser santo no es de orden moral, sino de orden teologal: “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, yo soy santo”

Nuestra vocación es todo aquello que hay entre lo más grande, porque ella consiste en imitar a Dios.   Puede imaginarse un modelo más inspirador?  Siguiendo la misma línea, el evangelio de este día nos propone un ideal no menos grande ni menos exigente: la santidad llega a ser imitación de Jesús en el servicio a los pobres y pequeños y la acogida concreta de Jesús en la persona misma de esos pobres y pequeños.

Albert Einstein: 14 de marzo 2011, aniversario 132 de su nacimiento

Albert Einstein
(14 de marzo de 1879- 18 de abril de 1955)



 Fue uno de mis personajes emblema  de  admiración en la adolescencia y juventud, cuando sentí en algún momento un pasajero gusto por la ciencia y la física y las matemáticas. 

Cuando los chicos de los 80's  vimos por primera vez las series y películas que hacían tocaban la temática  de los viajes en el tiempo, pensábamos en Einstein y nos ilusionábamos con que fuera posible algún día ese sueno...Obligatoriamente Einstein era referente. 

Nuestros profesores de aula lo ensalzaban, hablaban maravillas de él.

Lo cierto es que a veces, teniendo en cuenta una limitada bibliografía y documentación tanto escrita como audiovisual para la época, se especulaba mucho sobre su vida, llegándose a concebir casi como un mito.

Se decía por ejemplo, que había sido un regular estudiante, desaplicado, "entretenido o distraído", al igual que Newton,

 que había sido un pésimo esposo y padre de familia, por su extrema dedicación a la ciencia y a las experiencias de las que se dejaba absorber.

 que si hubiera vivido unos años más, quizás hubiera sido capaz de inventar la máquina del tiempo...

 Pero muchas cosas que se dijeron sobre su vida y persona hoy han sido aclaradas y corregidas...

Así, por ejemplo Einstein fue un muy buen estudiante, un afectivo y consagrado esposo y padre...

y al parecer si es verdad le fue extraido su cerebro para ser estudiado...
para saber más les invito a leer su biografía en español acá:

 
Tendemos a imaginarnos a Albert Einstein como un viejo profesor de poblado bigote negro y mechones canos alborotados, pero en realidad hizo sus mayores contribuciones a las matemáticas y a la física cuando sólo tenía 26 años. En 1905, mientras trabajaba como secretario en una oficina de patentes de Berna (Suiza), escribió cuatro documentos, cada uno de ellos considerado como el trabajo de un genio. Ese período se conoce como annus mirabilis, el año de los milagros de Einstein.

En el primero de esos documentos, Un punto de vista heurístico sobre la producción y transformación de la luz, Einstein proponía que la luz estaba compuesta de pequeños paquetes de la denominada energía cuántica. A día de hoy los conocemos como fotones. Ésta es la teoría por la que Einstein fue galardonado con el Premio Nobel.

En el segundo documento recoge algunas de las primeras pruebas empíricas sobre la existencia de los átomos. Antes de 1905, la idea de un átomo como la unidad más pequeña de la materia era considerada un concepto teórico de gran utilidad. El científico describió el movimiento de las partículas suspendidas en un líquido, conocido como movimiento browniano, y demostró que la materia debía tener una estructura subyacente. En la actualidad, esa estructura está recogida en el consto de átomo. 

En el tercero y en el cuarto, Einstein trató la teoría por la que es más famoso hoy en día: la relatividad especial. Explica la relación que se establece entre la masa y la materia, a través de la ya conocida ecuación E = mc2: la energía de un objeto es equivalente a su masa tantas veces como la velocidad de la luz al cuadrado. Simplificado al máximo, esto significa que la masa es otra forma de energía.


OTROS DATOS DE INTERÉS

1. La documentación de Einstein sobre lo teoría de la relatividad era la continuación de un trabajo que empezó cuando tenía 16 anos.

2. A pesar de que Einstein animó al presidente Franklin Roosevelt a llevar a cabo la construcción de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial, luego adoptó un papel activo en el movimiento de desarme nuclear. En una ocasión dijo: «Desconozco con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero lo que sí sé es que en la Cuarta Guerra Mundial se usarán palos y piedras».

3. A Einstein se le propuso ser el segundo presidente de Israel, pero rechazó la oferta porque consideraba que no tenía don de gentes.

(del libro 365 dias para ser 31 mas culto)

viernes, 11 de marzo de 2011

PARA VIVIR LA CUARESMA DIA A DIA : 12 de marzo del 2011, Sábado después del miércoles de ceniza (4)

Un llamado que cambia todo

Son pocos o “raros” esos momentos  en nuestra vida que se puedan llamar “decisivos” (Yo, por ejemplo me acuerdo del día que partí para el seminario, el día que me ordené sacerdote, o el día que decidí venirme del África…y venir a Canadá...)

Mas, existen situaciones donde uno tiene la impresión de hallarse con la vida entera entre las manos para lanzarla para cualquier lado. De igual modo así fue el momento vivido por Levi cuando de repente resuena en sus orejas el llamado que lo llevaría a decidir el resto de su vida: “sígueme” .

Seguir a Cristo para estar con Él.
Estar con Él para escucharlo.
Escucharlo para conocerlo.
Conocerlo para amarlo.
Amarlo hasta seguirle. 
Confiar en Él hasta el punto de
poner la propia vida entre sus manos.
Poner los propios pasos sobre los suyos y su alma en la suya.
No hacer  más que uno con Él.
Para lo mejor y para lo peor.
Un gran llamado que exige una gran respuesta.

 2

La vocación de Mateo
Fuente: Catholic.net Autor: P. Clemente González

Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. El se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Mas él, al oírlo, dijo: No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Reflexión:


Dios respeta en su integridad al hombre, y cuando llama a un alma a su servicio, en su solemne poder, ni la violenta, ni la atosiga, sino que con paciencia y amor la deja casi andar a la deriva o al vaivén de las circunstancias. No es fácil, por tanto, dar una respuesta como la de Mateo: pronta, sincera, total. 

San Mateo era un cobrador de impuestos, un pecador ante los ojos de todo el pueblo. Sólo Jesús fue capaz de ver más allá de sus pecados y vio a un hombre. Un hombre que podía hacer mucho por el Reino de los Cielos. Y le llamó con todo el amor y misericordia de su corazón para ser uno de sus apóstoles, de sus íntimos.

Todos hemos recibido la vocación a la vida cristiana. Dios nos ha creado para prestarle un servicio concreto, cada uno de nosotros. Tenemos una misión, como eslabones de una cadena. Decía el Cardenal Newman: "No me ha creado para nada. Haré bien el trabajo, seré un ángel de la paz, un predicador de la verdad en mi propio lugar si obedezco sus mandamientos. Por tanto confiaré en él quienquiera que yo sea, dondequiera que esté. Nunca me pueden desechar. Si estoy enfermo, mi enfermedad puede servirle. En la duda, mi duda puede servirle. Si estoy apenado, mi pena puede servirle. Él no hace nada en vano. ¡El sabe lo que hace!"